Mover música de iTunes a Android
– Jun 8, 2019, 17:30 (CET)

Auge y caída de iTunes, el programa que todos hemos amado y odiado

Con la sustitución definitiva del vetusto software por Apple Music, Podcast y Apple TV se cierra una etapa de 18 años que va desde los CDs hasta la era del streaming. iTunes ha muerto, larga vida a iTunes.

iTunes desaparecerá en la nueva versión de macOS Catalina. Tras varios meses de rumores la compañía con sede en Cupertino anunció esta semana en su conferencia WWDC que el software quedará descontinuado en sus computadoras, donde será relevado por la triada compuesta por Apple Music, Podcast y Apple TV.

Esta separación ya era práctica en los dispositivos iOS (iPhone e iPad), donde resultaba mucho más sencillo controlar los archivos o los podcast que escuchabas con asiduidad de forma independiente. Apple ya ha anunciado que los usuarios no notarán apenas cambios, ya que se importarán sus listas de reproducción y la mayoría de funcionalidades a Music -que ya llevaban mucho tiempo mostrando un solapamiento evidente con su antecesora- mientras que iTunes seguirá disponible, y por lo tanto vivo, en su versión para Windows.

La desaparición de iTunes supone el cierre de un software que ha estado con nosotros durante 18 años, desde la época del CD hasta el actual sistema de streaming y la suscripción. Un tiempo en el que el programa pasó de ser una herramienta básica para gestionar música a un software de enormes funciones y capacidades que para muchos usuarios resultaba tan engorroso que había acabado con su magia. Itunes fue la base sobre la que se cimentó la forma en la que hoy escuchamos música, y su 'muerte' también es un gran relato de cómo ha cambiado la industria de los servicios en los últimos años. Esta fue la historia de iTunes.

De la era de la piratería musical al iPod

Apple presentó la primera versión de iTunes el 9 de enero de 2001. La compañía entonces dirigida por Steve Jobs montó el software sobre la base de SoundJam MP, un reproductor de MP3 que había adquirido un año antes. En ese momento, Jobs definió iTunes como un programa 'jukebox' mejorado, como se conocía a las habituales aplicaciones que permitían copiar CDs o convertir archivos de audio a MP3. Y ese fue el punto de partida inicial de iTunes, una herramienta con una estética y una funcionalidad mucho más mejorada para lo que la gente hacía en aquel tiempo: empezar a digitalizar su música favorita.

Para entender la importancia inicial de iTunes hay que viajar al contexto de la época. Dos años antes Napster había revolucionado la forma en la que la gente conseguía música gracias a los archivos de descarga compartidos. La había revolucionado y también la había sumido en la ilegalidad, ya que la gente comenzó a compartir y descargar su música sin, por supuesto, dejar a las discográficas y creadores dinero alguno. Después llegarían los Emule, Ares, y una eternidad de redes P2P que formarían la era primigenia de la piratería en internet.

En medios de aquella selva, iTunes apareció como el gran gestor de archivos multimedia -obtenidos ilegalmente o no; mediante el volcado de las pistas de un CD comprado legalmente, por ejemplo-, una posición hegemónica que completó con el lanzamiento de la primera versión del iPod unos meses más tarde. Unos años después, en 2005, antes de que Apple produjera sus propios teléfonos también lanzó en colaboración con Motorola el ROKR, el primer teléfono que contaba con iTunes integrado y por lo tanto con una conectividad mucho más sencilla para transferir la música de tu ordenador.

Mashable

Pero volviendo al iPod, el reproductor de MP3 de bolsillo de Apple no fue el primero en el mercado pero sí que aportó una serie de funcionalidades y de calidad estética que le hizo ser el más fuerte del segmento. Y en ese ecosistema iTunes funcionaba como una parte fundamental para pasar y ordenar tus canciones favoritas.

Se ha hablado hasta la infinidad de cómo el iPhone revolucionó los smartphone y la repercusión de Apple a nivel mundial, pero seguramente muy poco de todo lo que supuso el iPod antes en ese mismo sentido. Para hacerse una idea, solo hasta 2007, el año del lanzamiento del primer iPhone, Apple ya había vendido unos 200 millones de unidades de sus distintas generaciones de iPod, y aunque es imposible encontrar datos, seguramente una gran cantidad de ellos fueron comprados por personas que no usaban un Mac, sino un PC basado en Windows.

Esto es, el pequeño reproductor de MP3 seguramente fue la primera lanza con la que Apple se coló en el día a día de multitud de usuarios que hasta entonces no habían comprado sus productos. Y sí, para pasar tu música de un Windows a tu nuevo iPod tenías que usar también su versión de iTunes, a no ser que te arriesgaras con algún emulador sospechoso. El software de música de la compañía de la manzana se convertía así también en su ancla con muchos usuarios hasta ahora externos.

Y de la iTunes Store a la era de la suscripción y el streaming

Pero antes de esto, iTunes ya se había convertido también en el primer intento por abanderar un uso legal de la música en internet. Desde 2003 estaba operativa la iTunes Store, donde seguramente los lectores más añejos recuerden haber comprado alguna canción por 0,99 euros o dólares en algún momento.

La iTunes Store supuso encontrar un equilibrio entre las nuevas formas de manejar y escuchar música y llegar a acuerdos de distribución con discográficas y artistas. La opción de comprar un solo tema o un disco entero para que formara parte de tu biblioteca, y que después la pudieras coordinar con tu iPod o tu iPhone tenía mucho de los sistemas de streaming que usamos actualmente como pueden ser Spotify, pero con una diferencia fundamental: la propiedad.

Steve Jobs dijo en 2003, con el lanzamiento de la app, que él basaba su visión sobre la música digital en que los consumidores "no quieren alquilar su música", en alusión a algunas plataformas de suscripción musical que ya estaban en marcha entonces. Con el tiempo, se añadirían a estas opciones de compra desde iTunes películas y programas, ebooks y también la escucha de podcast.

El tiempo parece no haberle dado la razón en este sentido a Jobs. Itunes, como plataforma para comprar música, seguramente no haya muerto esta semana, sino que estaba ya con un pie en el cementerio del software desde 2014, momento en el que Apple adquirió la empresa Beats Electronics y su servicio Beats Music, que acabaría convirtiéndose en Apple Music, la app que ahora te permite suscribirte a su catálogo de música, negando la visión original de su antecesora. El triunfo de la era del streaming y la suscripción con servicios como Spotify o Netflix ha acabado desmenbrando iTunes en Apple Music y Apple Tv, esta última con el horizonte de lanzamiento de su propio servicio con producciones propias que prepara la compañía para otoño.

Un programa que creció hasta volverse complejo en lugar de completo

Pero más allá de ser una enorme biblioteca multimedia, las críticas de muchos usuarios hacia iTunes se enfocaron principalmente en que cada vez se estaba volviendo un software más complejo. Con iTunes se podía hacer de todo y a su vez resultaba cada vez más complicado hacer nada. Debido a las compras que se realizaban, iTunes se convirtió durante varios años en un programa necesario para activar y autorizar dispositivos de un mismo usuario. Debías pasar por él sí o sí hasta 2011, momento en el que iOS 5 lo liberó de estas credenciales.

iCloud y el auge también de los archivos en la nube limitó su importancia aún más, hasta quedar prácticamente relegado a ser un software para computadoras. Hoy, su práctica desaparición concuerda con la época que vivimos, donde el usuario prefiere la suscripción y sobre todo tener aplicaciones concretas para usos concretos y a ser posible completamente transferibles entre dispositivos, una línea que Apple ya está explorando con su proyecto Catalyst. Pero llegar hasta aquí seguramente hubiera sido imposible sin iTunes, así que seguramente solo podamos decir: iTunes ha muerto, larga vida a iTunes.