– Jun 26, 2019, 12:45 (CET)

Buenos tiempos para la biotecnología en España, pero a años luz de Europa

La presentación del Informe ASEBIO valora positivamente la mejora de los datos en el crecimiento de la biotecnología en España, pero pide no olvidar que debe ser equiparable a nuestros vecinos europeos.

Como cada año, la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) presenta su informe anual sobre el estado de la biotecnología en España. Dentro del marco de expansión económica en España de los últimos cinco años –pese al pequeño parón actual–, el sector biotecnológico ha visto incrementos en su evolución.

"Estamos asistiendo a un cambio de paradigma que se incrementa cada día, y la biotecnología se posicionará como el centro de la innovación", ha comentado Jordi Martí presidente de ASEBIO. Pese a los datos optimistas, entre los que se incluye el crecimiento del número de empresas y la inversión, Martí alerta de "la importancia d involucrar a la sociedad en el incremento de este sector", que pese a su crecimiento, "se mantiene aún a la cola del resto de países desarrollados".

En términos económicos, la biotecnología ha registrado un aumento en su valor añadido respecto al PIB de otros sectores y un crecimiento en el número de compañías, elevándose hasta las 713. El impacto económico de la actividad de empresas exclusivamente biotecnológicas se situó en el 0,7% del PIB, la misma cifra del pasado año, pero menor que lo registrado hace dos. Con esto, la aportación al PIB nacional se posiciona en los 7.000 millones de euros aproximadamente, aumentándose la inversión en el gasto en I+D, "aunque con cifras aún modestas", explica. La biotecnología, junto a la farmacia, es aquella que más fondos recibe de las administraciones públicas.

Soportado, en su gran medida, por los grandes fondos internacionales, el informe, explica Ion Arocena, director de ASEBIO, confirma "la consolidación de la capacidad de nuestras empresas de atraer capital privado posicionándose en los 74 millones de euros en 2018".

De nuevo, la ubicación geográfica es esencial para la formación de una compañía biotecnológica. Cataluña (23,84%), Madrid (19,35%) y Andalucía (14,35%) cuentan con la concentración más numerosa de compañías del sector; pese a todo, ASEBIO destaca la intensidad relativa de Navarra y País Vasco como puntos calientes para la investigación.

El histórico de España había contado con la larga trayectoria en lo que a trabas para el crecimiento de la industria biotecnológica en el país. Por primera vez en la serie, los factores que facilitan el mercado cuentan con un mejor perfil explican desde ASEBIO. Nuevas empresas nacionales, un mayor crecimiento del personal cualificado con un incremento de su perfil laboral y un aumento del Apoyo de la Adminitración Pública dibujan un panorama más positivo. Al otro lado de la balanza, se posiciona uno de los mayores caballos de batalla del sector: la falta de emprendedores biotecnológicos. Cuestión que atribuyen a una cierta incertidumbre política, los largos periodos de rentabilidad asociados a este modelo de negocio y a una falta de infraestructuras e información aplicada.

Una situación que aún puede mejorar

No es la primera vez que se avisa del estado de la ciencia en España. Es, de largo, uno de los temas troncales, tanto del discurso político como de la sociedad, que no termina de encontrar solución.

Y es que, el punto de partida no era nada positivo: en 2017, el Gobierno liderado por el Partido Popular presumía de aumentar la inversión en I+D, cuando la realidad es que el Gobierno de Mariano Rajoy metía la tijera al CSIC y al Instituto de Salud de Carlos III. El I+D de 2018, ya con el Partido Socialista, no fue por mejor camino; el tímido aumento en la inversión del año pasado no era capaz de superar el hachazo a los presupuestos de los cursos anteriores.

Por su parte, los fallidos presupuestos de 2019 auguraban un aumento de las partidas a la ciencia en un 6,7% respecto a 2018. Es decir, unos 85 millones de euros más a los 393,7 para la inversión civil. La falta de acuerdo y apoyos a los presupuestos dejaron en saco roto las intenciones del Ministro de Ciencia Pedro Duque.

Muy mencionado durante la reciente campaña política, aunque menos que en los encuentros anteriores, el aumento de los presupuestos para la ciencia e investigación, repatriación del talento y atracción de nuevos perfiles internacionales han estado dentro de algunos de los programas. De momento, la falta de pactos para la formación del Gobierno deja en el aire el resto de cuestiones de los programas.

Igualmente, las promesas de corte electoral no cambian los problemas de base del sector de la ciencia en España. Ya la confirmaba el último informe de la Real Academia de las Ciencias, el 45% del presupuesto previsto para la investigación no se llegará a ejecutar y no llegará a los científicos que realmente lo requieren. Este punto es lo que llaman letra pequeña de la ciencia, recogido en el capítulo ocho en los presupuestos fallidos. En este apartado se hablaba de los créditos para empresas, los cuales encuentran tantas trabas burocráticas que rara vez salen adelante. Igualmente, este mismo informe avisaba del peligro de la pérdida del presupuesto no solo en los créditos no concedidos, sino en el resto de epígrafes. El texto aseguraba que algo más del 10% de lo aprobado terminaba perdiéndose por el camino.