Yu Chengdong, director de negocios de consumo de Huawei, reveló que el fabricante chino planea lanzar su propio sistema operativo en otoño del presente año, como muy pronto. Si bien actualmente no cuentan con una fecha de lanzamiento concreta, el ejecutivo aseguró que llegará antes de la primavera de 2020.

Por otra parte, Chengdong confirmó algunos detalles técnicos del software. En primer lugar, el sistema operativo será compatible con todos los smartphones, tablets y otros dispositivos de Huawei, incluyendo ordenadores portátiles y wearables. Además, será capaz de ejecutar las aplicaciones de Android. Lo anterior ayudará a que la transición sea más amigable para los usuarios.

El medio chino Caijin sostuvo una conversación privada con el CEO de Huawei, Richard Yu, quien señaló que las apps de Android aumentarán su rendimiento significativamente en el nuevo sistema operativo. Para ser más específicos, el director mencionó que serán hasta 60% más rápidas. Por supuesto, es un dato que se tendrá que comprobar.

Eso sí, por el momento se desconoce por qué medio se encargarán de distribuir las aplicaciones. Recordemos que, tras el veto de Estados Unidos, Google también suspendió algunos de sus negocios con Huawei, incluyendo el acceso a la Play Store. Se espera que el resto de características del software sean reveladas en los próximos meses.

Ayer el diario chino Global Times informó que, según sus fuentes, el sistema operativo llevará por nombre HongMeng OS, mismo que ya se encuentra en una fase de pruebas dentro de Huawei. Su plan sería reemplazar gradualmente a Android para hacer frente al veto estadounidense. Aunque su estrategia está en marca, Yu aceptó que lo ideal era trabajar con los ecosistemas de Google y Microsoft, ya que "nadie puede hacerlo solo en esta industria".

El gobierno de Donald Trump concedió una licencia especial a Huawei para que continúe ofreciendo soporte a redes existentes y dispositivos que ya están en el mercado. No obstante, el permiso será válido hasta el 19 de agosto. El movimiento permitirá que todas las empresas afectadas por el veto tengan un margen de maniobra.