Todavía está en fase de pruebas, y queda mucho camino por recorrer hasta que ponga su fuselaje en el espacio, pero el nuevo buque insignia de SpaceX, con el que se pretende conquistar Marte, entre otras hazañas espaciales, ha arrancado motores por primera vez. Una prueba que se ha saldado un éxito rotundo para el motor del Starship.

La prueba, limitada a lo que se conoce como fuego estático del motor (es decir, no se mueve nada del fuselaje a tratarse de un prueba en parado), es determinante para el desarrollo de esta nave espacial gigante que hace relativamente poco SpaceX presentaba en sociedad, y que desde luego es el primer paso para ponerla en el espacio, en tanto está destinada a ser la nueva generación de transbordador espacial de grandes dimensiones.

En este sentido, la prueba de fuego estático se ha probado en algo conocido como "Starhopper", un fuselaje especial destinado a probar las tecnologías y el diseño básico del vehículo final de Starship, que cuando esté terminada estará fabricada en acero inoxidable y se lanzará al espacio profundo propulsado por un cohete especial que tiene el nombre de Super Heavy, y que se espera sea capaz de volver a aterrizar en la Tierra después del despegue, al igual que el Falcon 9 de SpaceX.

Se trata de un prueba muy importante para el futuro de la exploración espacial, y aunque de momento es solo un motor, es el primer paso, pero necesario, para conquistar el espacio profundo.