– Abr 9, 2019, 15:10 (CET)

No dejes el ibuprofeno, no hay pruebas de que la acupuntura te vaya a quitar el dolor

Aunque algunos estudios defienden que la acupuntura puede ayudar a paliar el dolor, la mayoría de ellos son metodológicamente pobres, mientras que la mayor evidencia científica sostiene que no produce efectos más allá del placebo.

La acupuntura es una de las ramas más controvertidas de ese inmenso árbol en el que se han convertido las terapias alternativas. Esto se debe a que, si bien hay sobrada evidencia de que no tiene ninguna utilidad para el tratamiento de enfermedades, existen un gran número de estudios opuestos en lo referente a su papel analgésico. De hecho, esto es algo que apareció recientemente en un capítulo de la temporada 15 de Anatomía de Grey, en el que Amalia Shepherd y el doctor Link asistían a un congreso sobre tratamientos alternativos del dolor.

En el centro del debaten generado entre defensores y detractores se encuentra el ya famoso efecto placebo. ¿Pero es este el único responsable de que a veces la acupuntura parezca paliar el dolor?

Del chi a las endorfinas

Aunque los primeros registros del uso de acupuntura se encontraron en el cuerpo de una momia de unos 5.000 años de antigüedad hallada en 1991 en la frontera entre Austria e Italia, por lo general esta técnica se asocia a la medicina tradicional China. Los primeros escritos sobre ella la describen como una herramienta para actuar sobre el chi (qi), una energía que se manifiesta a nivel psicológico y físico, pudiendo provocar afecciones a cualquiera de esos dos niveles en caso de que no fluya correctamente. Es por este motivo que se utilizan agujas para incidir sobre puntos concretos del cuerpo, llamados meridianos, de modo que se puedan restablecer estos equilibrios.

Como bien explican en su libro Truco o tratamiento el médico experto en medicinas alternativas Edzard Ernst y el físico y divulgador científico Simon Singh, no existen estudios fiables que demuestren la existencia de esta energía vital. Por eso, quienes siguen apoyando su eficacia han propuesto otra posible explicación, al menos en lo que al tratamiento del dolor se refiere. En este caso se apunta a las endorfinas, un conjunto de opioides que se sintetizan en el interior de nuestro organismo, como respuesta a ciertos fenómenos, entre los que se encuentran la práctica de ejercicio, el consumo de picante o la excitación sexual.

Sin embargo, ni siquiera esto último parece tener sentido según algunos estudios, que solo apuntan al placebo como razón del efecto analgésico de la acupuntura. Por eso, la mayoría de investigaciones se centran en comprar los efectos de la acupuntura real y algo llamado acupuntura simulada, en la que las agujas no se introducen tan profundamente y, además, se colocan aleatoriamente en otros puntos del cuerpo ajenos a los meridianos.

Acupuntura como anestesia

A principios de los años 70, durante un viaje a Shanghái, el doctor Isadore Rosenfeld visitó un hospital de la ciudad asiática en el que se iba a realizar una operación a corazón abierto a una joven de 28 años, sin más anestesia que unas cuantas agujas en el lóbulo de su oreja. El galeno quedó impactado por la imagen de la joven sonriente mientras el doctor que la operaba sostenía su corazón entre las manos, por lo que volvió a Estados Unidos convertido en un ferviente defensor de esta técnica milenaria.

La escena se repitió 30 años después en un programa sobre medicina alternativa de la BBC de Reino Unido. De nuevo, las cámaras asistieron a un quirófano de la misma ciudad china, en el que otra joven de poco más de veinte años era intervenida del corazón totalmente consciente, con su dolor mitigado por una serie de agujas colocadas estratégicamente sobre su cuerpo. Pero esta vez la nitidez de las imágenes permitió que algunos miembros del Real Colegio de Anestesistas pudieran encontrar una trampa que manifestaron más tarde en un comunicado. La cara de la chica mostraba que estaba fuertemente sedada, no con anestésicos que la durmieran, pero sí con sustancias que al tomarse de forma conjunta superan claramente la morfina. Además, se pueden observar una serie de gasas colocadas sobre la apertura del tórax, lo cual se corresponde con la administración de un anestésico local.

A pesar de este comunicado, las diferentes teorías sobre el papel de la acupuntura como anestésico y analgésico siguen apareciendo en estudios muy divididos, aunque la mayoría no encuentran una relación clara en este aspecto.
Por ejemplo, en 2009 un equipo de investigadores daneses publicaba en British Medical Journal un estudio en el que se comparaban los efectos sobre el dolor de las acupunturas real y simulada. Finalmente, se concluía que había un pequeño efecto analgésico de la acupuntura, pero que este parecía carecer de relevancia clínica y podía haber sesgos. Además, no estaba claro si la punción en los puntos de acupuntura, o en cualquier sitio, reducía el dolor independientemente del impacto psicológico del ritual del tratamiento. Esto es algo importante, pues la acupuntura supone un ritual muy concreto que puede actuar notablemente sobre el paciente a nivel psicológico. Pero en ese caso daría igual dónde se colocan las agujas.

Más tarde, en 2011, un equipo dirigido por el doctor Edzard Ernst publicaba en Pain una revisión de doce estudios sobre el uso de la acupuntura para el tratamiento del dolor en enfermedades como la osteoartritis, las migrañas o la fibromialgia. De nuevo encontraron una pequeña relación entre el uso de esta técnica y la disminución del dolor, pero concluyeron que este efecto analgésico parecía estar por debajo de una mejora del dolor clínicamente relevante.

Como estos, otros muchos estudios y revisiones apuntan relaciones demasiado escasas entre la analgesia y el uso de acupuntura. Sin embargo, se enfrentan a otros trabajos en los que sí se encuentra una clara vinculación. Este es el caso de otro estudio, publicado en 2009 en Archives of Internal Medicine, en el que se compara la eficacia de los tratamientos habituales para las lumbalgias, con la acupuntura real y la simulada. Finalmente se concluye que esta terapia alternativa tiene un claro beneficio en la reducción de dolor, pero debe tenerse en cuenta que el estudio cuenta con una limitación muy presente en este tipo de investigaciones: la falta de ciego. En ciencia este término hace referencia al hecho de que los participantes en el estudio no sepan cuál es el placebo y cuál el tratamiento real. Lo más correcto es usar el doble ciego, en el que no lo saben ni el paciente ni el profesional que los administra. De este modo, se elimina el factor psicológico, o al menos se iguala para ambos.

Esto es algo que se observa en una revisión Cochrane sobre la osteoartritis, realizada en marzo del año pasado. Este tipo de revisiones suponen un resumen del mayor número posible de estudios realizados y diseñados correctamente en torno a un tema concreto. Por lo general exploran la evidencia o las pruebas a favor o en contra de la efectividad y conveniencia de los tratamientos en circunstancias específicas. Por eso, suelen ser tomadas como modelos por médicos, pacientes, administradores y otras personas implicadas en la asistencia sanitaria para la toma de decisiones. En esta de 2018, se concluye que la acupuntura probablemente tenga poco o ningún beneficio para reducir el dolor en comparación con la simulada. Además, cita un único estudio en el que sí parece obtenerse una relación positiva, pero aclara la falta de ciego como posible causa.

Estos estudios menos detallados suelen ser los que generan la controversia que separa a la acupuntura de otras terapias alternativas, aunque por lo general algunas instituciones que antes la defendían ya han optado por rechazarla totalmente. En cuanto a los gobiernos, existen diferencias entre países. En el caso de España, la campaña #coNprueba la sitúa e el punto de mira de la clasificación de pseudoterapias, aunque todavía en la lista de las que están sometidas a estudio.

No es inocuo

Otra razón por la que la acupuntura aún se aferra al intento de ser reconocida como terapia es que, supuestamente, no provoca efectos secundarios en los pacientes. Sin embargo, esto es algo totalmente discutible. Es cierto que por lo general no es tan peligrosa como otras, pero sí puede generar grandes perjuicios a dos niveles diferentes. Por un lado, si se dejan los tratamientos convencionales en su favor se pierde el beneficio de estos, aunque si se reduce solo al tratamiento del dolor no sería tan malo como en el caso de la homeopatía, por la que muchos pacientes llegan incluso a dejar la quimioterapia.

Por otro, sí que puede causar daños directos. Esto es algo que puede verse en un estudio publicado en 2012 en International Journal of Risk & Safety in Medicine. En él se analizan los incidentes acaecidos en el sistema de salud británico en los que la incidencia incluye la palabra acupuntura en el periodo de 2009 a 2011. En total fueron 325 los casos analizados, 100 de ellos por despistes en los que se dejaban agujas sin retirar al paciente, que en algunos casos incluso volvía a casa con ellas. En general se señaló un 31% de casos de agujas retenidas, un 30% de mareos, un 19% de pérdida de consciencia o respuesta, un 4% de caídas, un 2% de hematomas o dolor muscular y un 1% de casos de neumotórax. El 13% restante se correspondía con otros efectos adversos.

De todo esto, el caso más peligroso es el del neumotórax, que también ha sido recogido en otros estudios. Se trata de un colapso que se produce cuando el aire escapa del pulmón y que puede incluso conducir a la muerte. Normalmente se produce por el desplazamiento de agujas hacia la cavidad torácica, por su mala colocación o por razones anatómicas. Esto último se debe a que se sabe que un 6% de la población tiene un hueco en su esternón, cerca de un meridiano de acupuntura. Este punto está cubierto por ligamentos, por lo que puede escapar a los chequeos médicos y, además, no genera ningún síntoma en los pacientes. Por eso, podría ser que alguien no sea consciente de tenerlo hasta que una aguja de acupuntura penetre por él y se clave en el corazón, con terribles consecuencias más que obvias.

Sabido esto, no está de más recordar que la acupuntura es el resultado de miles de años de tradición, pero los medicamentos analgésicos lo son de décadas y algún que otro siglo de investigación científica basada en la evidencia. Puestos a elegir, las opciones parecen más que claras.