La NASA anunció que su próxima misión a la Luna podría utilizar cohetes comerciales. Durante una audiencia con el Senado de Estados Unidos, Jim Bridenstine, administrador de la NASA, dijo que ha considerado la posibilidad de utilizar alternativas comerciales al SLS (Space Launch System) su megacohete con el que planea realizar la misión Orion a la Luna en 2020.

Al parecer los retrasos en la puesta en operación del SLS han provocado ajustes a la misión lunar. El pronóstico inicial decía que el megacohete estaría disponible a finales de 2016, sin embargo los costos se han elevado en miles de millones de dólares y la NASA no quiere perder más tiempo.

La agencia espacial estadounidense podría valerse de los servicios de Spacex o de la United Launch Alliance**, una empresa conjunta formada por Lockheed Martin Space Systems y Boeing Defense. Blue Origin, la compañía de Jeff Bezos, también podría competir por un espacio, luego de haber lanzado su cohete New Sheppard hace dos meses.

Cualquiera de ellos llevaría la cápsula Orion en su primer vuelo a la Luna por espacio de seis días. La misión, conocida como EM-1, está programada para junio de 2020. La NASA tiene intenciones de enviar la cápsula sin tripulantes en un primer viaje. Si las cosas salen de acuerdo a lo planeado, dos años más tarde se enviará a los primeros astronautas en la misión EM-2.

La declaración de Bridenstine al Congreso ha abierto la puerta al uso de cohetes comerciales, sin embargo no es un hecho consumado. La NASA se tomará unas semanas para deliberar si realizar la misión con un proveedor privado es la mejor opción, algo que no parece descabellado si tomamos en cuenta el trabajo que ha realizado SpaceX en sus recientes lanzamientos.

El megacohete de la NASA no tiene un futuro asegurado

SLS, el megacohete de la NASA

Esto no es un anuncio de la cancelación del SLS, aunque su futuro pende de un hilo. El megacohete de la NASA lleva demasiados retrasos y el reporte más reciente indica un disparo en el precio de su desarrollo.

Boeing ganó en 2012 el contrato para fabricar las múltiples etapas del cohete SLS. Los constantes retrasos movieron la fecha inicial de la misión EM-1 de diciembre de 2017 a mediados de 2020.

De acuerdo con Space, Boeing habrá gastado 8.900 millones de dólares en 2021, que es más del doble de lo que se había presupuestado inicialmente. La noticia de hoy cae como un balde de agua fría para la armadora estadounidense, quien no la ha pasado bien luego del cierre del espacio aéreo en Europa para algunas de sus aeronaves.