Resulta complicado imaginar la Antártida sin nieve. Sin embargo, no siempre fue así. De hecho, antes de que Pangea se descompusiera en el inmenso puzle que es hoy en día se encontraba unida al sur de África.

Esto lleva a pensar que las especies que vivían en ambas zonas en el pasado debían ser muy similares. Sin embargo, cada vez son más los fósiles hallados en la Antártida que demuestran que el continente helado ya era único hace miles de años, como si ya estuviese preparado para la separación que estaba por venir.

La última prueba de esta fauna sin igual ha sido mostrada justo hoy, en un estudio de Journal of Vertebrate Paleontology en el que un grupo de científicos del Museo Fields describe el fósil de un pariente de los dinosaurios, del tamaño de una iguana, que ha sido hallado recientemente en la tierra de los pingüinos.

El misterio alimentado por el rey de la Antártida

En el estudio estos investigadores describen el hallazgo de un pequeño archosaurio, al que han bautizado como Antarctanax shackletoni. La primera parte del nombre significa “rey de la Antártida”, mientras que la segunda es un homenaje al explorador Ernest Shackleton. Los archosaurios componen un grupo de animales que tuvo especial importancia en la Tierra durante el Triásico. Dentro de él se encontraban los dinosaurios y los pterosaurios, entre otros. A día de hoy los únicos animales emparentados con ellos que sobreviven son los cocodrilos y las aves.

En el caso de este fósil no se encontraba el ejemplar completo, aunque había huesos suficientes para definirlo como un animal carnívoro, que cazaba insectos, anfibios y pequeños antecesores de los mamíferos actuales.

Vivió dos millones de años después de que tuviera lugar una gran extinción masiva, que fulminó al 95% de las especies marinas y el 70% de los vertebrados terrestres, a causa de la inestabilidad creada por un gran número de erupciones volcánicas. A pesar de todo, la vida volvió a florecer y algunos de los grupos animales que sobrevivieron comenzaron a expandirse por todo el planeta. Este fue precisamente el caso de los archosaurios, que antes de la catástrofe vivían solo en las inmediaciones del ecuador, pero comenzaron a extenderse poco a poco por otras regiones durante los siguientes millones de años. Pero esta diversificación se hizo especialmente rica en la Antártida, donde parece ser que se creó un reducto de especies que ya estaban extintas en otros puntos del globo.

Este último hallazgo ayudará un poco más a conocer qué ocurrió exactamente, pero en realidad queda mucho aún por estudiar. Como ha señalado uno de los responsables del hallazgo, Brandon Peecook, en un comunicado de prensa, la Antártida es uno de esos lugares del planeta en los que el ser humano no ha hecho más que empezar a explorar. Seguramente quedan muchos misterios por descubrir sobre aquella Antártida sin hielo, aquella Antártida que podría volver antes de lo que creemos si no tomamos las medidas adecuadas contra el cambio climático a tiempo.

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