La historia del ser humano y sus antepasados está compuesto por un puzle en el que la mayoría de las piezas encajan, mientras que, de vez en cuando, aparece alguna que debe forzarse para entrar en su lugar. Parece ser que seguimos una línea de evolución concreta, pero ciertos fósiles contradicen esta tendencia, aportando nuevas pistas sobre nuestro pasado, que nos hacen comprender aún más la complejidad de nuestra especie.

Este es el caso del cráneo de un niño de seis años y medio, que vivió en algún momento hace entre 104.000 y 248.000 años, en China. Aunque en general muestra características afines a las de algunos de los antepasados que vivían por aquella época, sus dientes podrían ser los de un humano de su edad en la actualidad. El hallazgo ha sido descrito en un estudio publicado hoy mismo en Science Advances, de la mano de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio.

Una pieza buscando su lugar

El cráneo, hallado en la provincia de Xujiayao, al norte de China, tenía un tamaño y grosor muy parecido al de algunos homínidos muy antiguos, como los denisovanoso los neandertales. Sin embargo, en sus dientes había algo que no encajaba, pues se habían desarrollado de una forma prácticamente idéntica a como lo harían hoy las piezas dentales de un niño de su edad.

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El análisis de la dentadura a través de rayos X permitió comprobar que las líneas de crecimiento ubicadas en la superficie del diente tenían un desarrollo parecido al de los humanos actuales. Comprobaron también que el primer molar había eclosionado poco antes de su muerte, pero con tiempo suficiente para estar ya algo desgastado. Solo tenía algunas discordancias con los humanos actuales en las conocidas como líneas de crecimiento de periodo largo, pues en la actualidad se establecen cada ocho días, mientras que en este fósil tenían un ritmo de diez. Pero tampoco se parecen a las de los homínidos más antiguos, ya que en ellos aparecían aproximadamente cada siete días.

En general, se podría decir que la tasa de desarrollo dental de este antepasado, más lenta que la de neandertales y denisovanos, concuerda con la nuestra por tener un tiempo de dependencia mayor. En la actualidad los niños pasan más tiempo a cargo de un cuidador, por lo que evolutivamente no tienen que desarrollar los dientes tan rápido como otros homínidos, que empezaban a ser autosuficientes mucho antes.

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Este fósil supone un curioso mosaico, con piezas de partes muy diferentes de la historia de nuestra especie. Sin embargo, los investigadores advierten que para saber con exactitud en qué punto debe ubicarse sería interesante observar la dentadura de un niño de más edad, ya con los terceros molares desarrollados.