¿Puede España ‘matar’ al coche híbrido en 2040?

La propuesta del Gobierno de España y de otros estados europeos restringe la matriculación de los híbridos junto con los de gasolina y diésel. ¿Estamos preparados para prescindir de esta supuestas opción 'eco' que lidera las ventas?

Por – Nov 26, 2018 - 11:00 (CET)

El Gobierno de España presentó la semana pasada su propuesta para una nueva Ley de Cambio Climático. En ella, como punto más comentado, se incluye la medida de prohibir la matriculación de nuevos vehículos de gasolina, diésel y también híbridos en 2040, y limitar su circulación a partir de 2050.

La penalización sobre la movilidad de gasolina y sobre todo la de diésel no sorprende a nadie. Es un plan que ya trazan ciudades pobladas (y contaminadas) como Madrid, Londres o París. Sin embargo, ¿también se debe meter en el mismo saco a los híbridos? En Hipertextual hemos consultado a la patronal del vehículo eléctrico (AEDIVE) y recopilado algunos datos para conocer qué podría suponer dar carpetazo también a los híbridos.

Los vehículos híbridos: el más vendido fuera de la combustión pura, pero que también contamina

El plan del Gobierno sorprende porque España, un país históricamente atrasado en la entrada de nuevas formas de movilidad particular, el vehículo híbrido estaba dando ahora sus mejores registros. Sus ventas, según ANFAC, organización que aglutina a fabricantes y vendedores, han crecido de forma importante en el último año: un 87% para los híbridos enchufables y cerca de un 40% para los no enchufables. Mucho más que lo que lo han hecho los vehículos de gasolina (37%) y por supuesto más que el diésel, que ya ha empezado a decrecer.

Aunque estos vehículos solo se consideran 'Cero emisiones' bajo la legislación actual en el caso de los enchufables que superen los 40 kilómetros de autonomía en eléctrico -actualmente, solo una decena de modelos-, su compra se había incentivado como una vía intermedia entre el eléctrico y sus complicaciones actuales como la falta de autonomía y de puntos de carga y la contaminación de los propulsados por fósiles. Eso sí, desde que se han puesto en boga, también han aumentado las críticas a las calificaciones de emisiones dadas por sus fabricantes y la visión de que estos coches, solo por funcionar en ciertos momentos con electricidad, son completamente sostenibles.

Un híbrido no enchufable no es un vehículo eléctrico ni se conceptualiza como un vehículo con cero emisiones, dado que necesariamente, para que su propulsión se produzca, aunque sea en modo eléctrico, precisa alimentarse de combustible. La clave para que un híbrido sea menos contaminante está en la forma de conducirlo por parte del usuario. El híbrido enchufable sí lo es a partir de 40 kilómetros de autonomía en eléctrico, si bien estos vehículos hay que conducirlos con la responsabilidad necesaria por parte del usuario para que sean realmente eficientes desde un punto de vista medioambiental, cargándolos diariamente y usando en modo eléctrico en los recorridos urbanos, y dejando el motor de combustión para trayectos de medio y largo recorrido” sostiene Arturo Pérez de Lucía, Director gerente de Aedive.

Por ejemplo en España el Gobierno aprobó que los coches más contaminantes paguen un mayor impuesto de contaminación, una carga extra de la que se libran los híbridos no enchufables como el conocido Toyota Prius a pesar de emitir 76 gramos de CO2 por kilómetro recorrido, una cantidad inferior a los vehículos solo de combustión, pero que igualmente existe.

Su promoción y sus ventajas han hecho que en la actualidad los híbridos sean 6 de cada 100 coches matriculados, una cifra que aunque pueda parecer escasa, va al alza. Porque si hablamos de vehículos eléctricos puros sus cifras siguen siendo de menos de 1% de todos los nuevos coches matriculados.

Solo dos países además de España se plantean prohibir también los híbridos

Sin embargo, aún teniendo claro que los híbridos solo son un parche, hasta ahora han funcionado como una buena opción para ese perfil de comprador que quería buscar una opción amigable con el medio ambiente, sin tener miedo a quedarse tirado en la carretera por no encontrar un enchufe.

Y es que uno de los grandes deberes para la llegada del vehículo eléctrico es la mejora y ampliación de su red de carga. En la actualidad apenas existen unos 160 puntos de carga rápida en toda la red de carreteras de España. Una cifra mínima si se compara con las más de 11.000 gasolineras que hay. El plan del Gobierno en el caso español incluye también la obligación para las estaciones de servicio de contar con enchufes en un plazo de dos años, a lo que se suma la iniciativa privada de eléctricas y empresas energéticas, con varios planes para desplegar su propia red.

Pérez de Lucía reconoce que queda aún mucho camino por andar, pero que se habla de plazos que superan las dos décadas. “Ahora queda un trabajo en colaboración con los diferentes agentes del sector para coordinar estas medidas, que en algunos casos se plantean a 22 -2040- y a 32 -2050- años vista; y diseñar estrategias que deberán implicar necesariamente un impulso económico en forma de ayudas a la compra del eléctrico y una fiscalidad verde adecuada”, señala.

Pero, ¿existen más países además de España que planeen ya clausurar los híbridos en una fecha concreta? En la actualidad seis países de la UE prevén ya vetar los vehículos de combustión: Dinamarca, Países Bajos, e Irlanda en 2030, Austria está estudiando hacerlo en 2020 y Francia y Reino Unido también en 2040. A ello se suma el caso noruego, uno de los primeros en cerrar una cercana fecha para 2025. Sin embargo, de todos ellos, solo Holanda e Irlanda incluyen también en la prohibición a los híbridos, el resto, prefieren no 'matar' todavía esta opción a medio camino y seguramente muchos estados se guarden en la manga retrasar su obsolescencia si las cosas no viene bien dadas. A fin de cuentas, faltan aún 22 años por delante.