Los drones no sólo sirven para realizar entregas a domicilio como las de Amazon, pues su utilidad también está siendo probada en otras áreas. Estos dispositivos han ayudado a reducir la criminalidad en una ciudad al norte de México, salvar a bañistas de ahogarse en el mar al sur de Australia y hasta acelerar servicios médicos, como el traslado de equipos médicos, transfusiones de sangre en zonas difícil acceso y, más recientemente, órganos para trasplante en una emergencia.

Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Maryland decidieron poner a prueba la efectividad de los drones en este último uso. Su estudio consistió en poner un riñón, que era lo suficientemente saludable para el estudio pero no para un paciente humano, en un recipiente de plástico cilíndrico estéril dentro de una nevera y trasladarlo a través de los aires de la ciudad de Balitmore con un drone DJI M600 Pro que adaptaron.

Universidad de Maryland

Para saber exactamente lo que ocurrió durante el transcurso, desarrollaron un biosensor inalámbrico para el órgano que mide la temperatura, la presión barométrica, la altitud, la vibración y la ubicación GPS, el cual ha sido bautizado como "Aparato de control de calidad y control de órganos humanos para viajes de larga distancia" (HOMAL, por sus siglas en inglés). Dicho modelo de drone fue elegido debido a que sus seis motores están debajo de sus rotores, por lo que mantienen alejado el calor del HOMAL.

Joseph Scalea

Una vez que el riñón estuvo en manos del equipo de investigación, se realizaron 14 vuelos de prueba con diversas distancias y velocidades. El viaje más largo fue de 4.8 kilómetros, con una velocidad máxima alcanzada de 67.6 km/h. Mientras tanto, la temperatura de la nevera se mantuvo en 2,5 grados centígrados.

También realizaron biopsias al riñón antes y después de todos los vuelos, así como después de un vuelo de referencia en un avión pequeño, que es otra forma común de transportar órganos a distancias medias. En las biopsias, no se registraron daños en el riñón. De hecho, se observó que el órgano estuvo menos sometido a estrés por la vibración que durante una entrega regular a bordo de un avión turbohélice.

"Creo que lo que hicimos aquí es muy bueno, muy emocionante", dijo el Dr. Joseph Scalea, del Centro Médico de la Universidad de Maryland, a la revista de Ingeniería Traslacional en Salud y Medicina (IEEE, por sus siglas en inglés), que publicó la investigación esta semana, y agregó:

Este es el primer paso de una serie que creo que hará que los pacientes se acerquen más a sus órganos que salvan vidas más rápido y con mejores resultados.

Scalea considera que el equipo podrá realizar una prueba con éxito de traslado, entrega y transplante de un riñón a principios del 2019. De acuerdo con Business Insider, alrededor del 20% de los riñones que son donados en los Estados Unidos no logran ser entregados lo suficientemente rápido al donante compatible, lo que equivale a unos 2.700 órganos desperdiciados que podrían haber salvado vidas cada año.