Los drones están empezando a cambiar aspectos como los servicios médicos y la seguridad. A pesar de que la regulación sigue siendo uno de los retos y que muchos gobiernos siguen buscando la manera para implementar los drones como proveedores de servicio o herramientas de seguridad, algunos casos están sirviendo de parteaguas para demostrar cómo los aparatos voladores pueden mejorar problemáticas como una respuesta rápida a la inseguridad.

La ciudad de Ensenada, situada al sur de Tijuana, en el estado de Baja California, ha sido uno de los campos de prueba para los drones que han sido incorporados a las fuerzas de seguridad. El departamento de policía ha conseguido, gracias al DJI Inspire 1 Quadcopter, que se realicen 500 arrestos y una disminución del 10% de las tasas generales de criminalidad y una caída del 30% en los robos en domicilios.

El vehículo aéreo no tripulado ha sido considerado como un gran éxito en Ensenada. "Se ayuda a reducir los tiempos de respuesta y también a atrapar a las personas cuando hacen algo ilegal", afirmó Jesús Ramos Avendaño, Chief Technology Officer (CTO) de la fuerza policial de Ensenada, informó Wired.

En total, el drone realizó un promedio de 25 viajes al día durante cuatro meses, en total unas 1.600 misiones. El procedimiento realizado por las fuerzas de seguridad se basó en que el drone respondiera a las llamadas que recibían del 911. El DJI Inspire 1 Quadcopter volaba hasta el lugar desde donde se produjo y, con el software de la empresa Cape, el vehículo aéreo despegaba y aterrizaba de manera automática. El drone, al llegar al lugar de los hechos, iniciaba una transmisión en directo, la cual era visualizada por los policías.

De esta manera, el vehículo no tripulado llegaba antes que las autoridades al lugar en el que ha podido tener lugar un delito y les permitía tener una visión general de lo que estaba sucediendo antes de su llegada. "Los ladrones tienen un reloj en la cabeza, desde cuando rompen una ventana hasta cuando llega la policía. Lo que ha hecho el drone es reducir drásticamente esa ventana de tiempo", explicó Chris Rittler, director ejecutivo de Cape.

En ciudades no muy grandes como es el caso de Ensenada, el drone puede ir realizando sus propias patrullas desde el aire y, en el caso de que llegue una llamada de emergencia, podría dirigirse directamente al lugar de la denuncia. Sin embargo, hay que tener en cuenta las garantías de privacidad que supondría este patrullaje, en el que toda la población sería controlada desde arriba.

Este punto parece ser uno de los principales retos de los drones o de otras herramientas de seguridad como el reconocimiento facial que, a pesar de los aspectos positivos como identificar de una manera más rápida a delincuentes, también abren un serio debate sobre los límites de la privacidad.

En este contexto, más de 3.000 empleados de Google en Estados Unidos han pedido en una carta abierta que se ponga fin a la colaboración de la empresa con el Gobierno de Estados Unidos para el llamado Proyecto Maven. Esta iniciativa está centrada en el desarrollo de inteligencia artificial para interpretar los vídeos de vigilancia grabados por drones.

Las problemáticas se juntan con las oportunidades de estos vehículos para mejorar ciertos aspectos como la salud y la seguridad. A pesar de las piedras en el zapato a nivel legal, pruebas como la realizada en Ensenada ponen de relieve que, de contar con una regulación al respecto, los drones podrían convertirse en un gran aliado.