La sonda Cassini de la NASA utilizó sus últimos días en septiembre del pasado año para acercarse más a Saturno, su planeta de estudio, y captar datos que los investigadores no tenían planeados, como que sobre Saturno caen 10.000 kilogramos por segundo de agua y otros materiales, una gran tormenta de agua y polvo.

El grand finale de Cassini, que se lanzó en picado contra Saturno a más de 120.000 kilómetros por hora, ha servido a la ciencia para conocer más de cerca el planeta anillado.

Ahora Science publica seis artículos sobre las últimas horas de Cassini, en las que envió información sobre lo que sucede entre los anillos del gigante gaseoso y las nubes más altas del planeta anillado ya que hasta el momento no se había investigado, o las anomalías en su magnetosfera.

Lluvia de gases y polvo

Desde el anillo D, el más cercano al planeta, cae agua. A una velocidad de 10.000 kilogramos por segundo, también entraron en la atmósfera de Saturno metano, amoniaco, monóxido de carbono, nitrógeno molecular y dióxido de carbono. Y compuestos orgánicos como el butano o el propano. Pero para que D descargue sobre Saturno, el anillo C primero descarga sobre él.

Saturno
NASA/JPL/Space Science Institute

Otra de las investigaciones ha desentrañado de que está hecho el 5% de las partículas del anillo que no son hielo. Los científicos consiguieron analizar las partículas de la lluvia y los análisis dieron como resultado que se trataba de silicatos.

Cassini logró medir los campos magnéticos internos y externos del gigante gaseoso, según otro de los estudios que se ha publicado en Science. Entre los planetas terrestres, solo la Tierra y Mercurio tienen campo magnético, pero los investigadores han visto estructuras magnéticas a pequeña escala que sugieren un complejo proceso de dínamo en el interior del planeta. Saturno tiene sus polos geográficos y magnéticos perfectamente alineados. Esto no pasa ni siquiera con la Tierra, ya que los estos están separados por 11 grados.

El satélite orbitó Saturno, el único planeta con anillos visibles a simple vista desde la Tierra, casi 20 años antes de suicidarse entrando en la atmósfera del gigante gaseoso. Lanzada al espacio en 1997, Cassini ha aportado muchos datos a los investigadores: los criovolcanes, comprobar la relatividad general de Einstein o los ciclos de las estaciones en Saturno... Y, aún habiendo terminado ya su misión, Cassini nos sigue regalando más información sobre el gigante gaseoso.