Vagando en el frío espacio, durante casi veinte años, Cassini ha tenido mucho tiempo para pensar. Cuando salió en un templado octubre de 1997, desde Cabo Cañaveral, la NASA, la ESA y La ASI tenían grandes esperanzas para este satélite artificial y su pequeña sonda planetaria, la Huygens. Gracias a Cassini pudimos comprobar la Teoría de la relatividad, descubrir nuevas lunas en torno a Saturno y ver, como nunca, sus anillos. El descenso a la superficie de Titán nos ha permitido observar más de cerca uno de los satélites más prometedores del sistema solar. También encontró volcanes extraterrestres que jamás pensamos que estarían en Encélado. Y eso sólo por contar algunos de sus éxitos. Pero hoy, once de septiembre de 2017, Cassini comienza su última pirueta, el descenso final hacia Saturno: su Grand Finale.

El vuelo final

Ahora mismo, la sonda se encuentra orbitando el gigante gaseoso más famoso del Sistema Solar. Saturno, por sus increíbles anillos y sus satélites es un cuerpo celeste de gran interés. Sólo cuatro naves no tripuladas han alcanzado jamás este planeta. La última y más exitosa, sin duda, es la misión Cassini-Huygens, que comenzó allá por el noventa y siete. Veinte años después, casi a un mes de su aniversario, Cassini está orbitando el planeta, esperando. Y es que lleva nada menos que trece, prácticamente toda su vida, dando vueltas alrededor de Saturno. Ahora mismo está terminando una de sus órbitas alrededor del planeta, a más de 8.000 kilómetros por hora (con respecto a su superficie). Pero todo terminará pronto. La NASA está preparando la nave para lanzarla contra la densa atmósfera gaseosa del planeta en un gran final. En esta última operación, la sonda recogerá datos sobre la superficie de Saturno y después desaparecerá, desintegrada, en el planeta gaseoso. Toda esta delicada operación comienza hoy y terminará el próximo día quince de septiembre.

Cassini

Cassini ha sido cuidadosamente colocada para aprovechar sus últimos días y luego precipitarse lentamente, cumpliendo con su objetivo. De hecho, Cassini-Huygens era una misión destinada a durar apenas cuatro años. Pero ante su excelente comportamiento, y aprovechando una posición única entre los satélites artificiales, las agencias decidieron extender el servicio de Cassini, en 2008, hasta 2017. Y aquí va la sonda, completando sus últimos análisis. Observando silenciosa, a través de una lente tranquila y observando fríamente la que será su tumba. El vuelo durará toda esta semana, en la que irá acometiendo los miles de kilómetros que separan al satélite del planeta. El día quince, la sonda cruzará por última vez el espacio entre Encélado, el anillo F, el más externo y Saturno. Y entonces se lanzará contra su atmósfera, transmitiendo los datos sobre la entrada mientras pueda. Una vez que alcance los 1.500 kilómetros sobre su superficie, comenzaremos a perder la señal de Cassini. Esas serán sus últimas palabras.

¿Por qué destruir a Cassini?

Cassini ha sido una sonda especialmente prolífica. Es más, está en un posición especialmente ventajosa y única en cuanto a la exploración espacial. Además, contienen una buena colección de instrumental, capaz de darnos grandes cantidades de información. Para más inquietud, sabemos de otras sondas que han permanecido mucho más tiempo en órbita tras acabar sus tareas. Entonces ¿Por qué deshacernos de Cassini? La respuesta está en las lunas de Saturno. Tanto Encélado como Titán son grandes candidatos para encontrar indicios de vida extraterrestre. De hecho, por el momento hemos detectado moléculas y compuestos muy prometedores que podrían ayudarnos a desvelar cómo aparecieron los seres vivos en un planeta como la Tierra.

Pero Cassini se está quedando sin combustible. Esto es importante porque podría llegar el momento en el que no podríamos controlarla. Y entonces, la sonda podría caer sobre alguna de las lunas sin que pudiéramos hacer nada para evitarlo. Y eso es un problema. Imaginad que dentro de veinte años una nueva sonda llega a investigar los compuestos orgánicos existentes en Encélado y descubre precursores de la vida. ¿Pertenecen estas moléculas a una contaminación procedente de la Tierra? Si no nos aseguramos de que Cassini no cae en ellas, nunca lo sabríamos. Así que la destrucción de Cassini una operación de "esterilización" espacial que asegurará la integridad de futuras investigaciones.

El legado de una sonda

Aunque Cassini nos deje, su legado es profuso e interesante. Gracias a los descubrimientos de esta sonda, los científicos están más cerca que nunca de entender cómo surgió la vida en nuestro sistema. También sabemos muchísimo más sobre Saturno, sus anillos y sus lunas. Tras la misión Cassini-Huygens, las agencias están ya ojo avizor con nuevos proyectos. Así, Encélado ha sido uno de los grandes descubrimiento de esta década. La posible presencia de un océano interior, caliente, es un prometedor foco de posibles precursores de vida. Así que las siguientes misiones ya están apuntando hacia su superficie. Europa es otra de las lunas más interesantes del sistema. Sólo que pertenece a Júpiter. Gracias a la información obtenida por Cassini van a emplearse en la futura misión Clipper, que será lanzada en 2020. Como con Cassini, Clipper pretende sobrevolar los océanos congelados del satélite en busca de vida extraterrestre.

Por descontado, nuestra exploración de Saturno no ha acabado. Tras casi 127 vuelos de cerca al gigante gaseoso, lo que tenemos claro es que hace faltan muchos más. También tenemos que seguir investigando Titán, otra de las fuentes potenciales más prometedoras de precursores de vida. Por último, el sacrificio final de Cassini no será en balde. Durante la introducción en la atmósfera, Cassini nos aportará una cantidad increíble de información sobre los gigantes gaseosos. Los grandes planetas de este tipo siguen albergando muchísimos misterios ya que su interior está oculto a la exploración debido a lo violento de sus características. Y sin embargo, este tipo de planetas son increíblemente numerosos en el universo. Así que las últimas "imágenes" de la sonda podrían abrir puertas a ideas e información que jamás habríamos imaginado. Al fin y al cabo, ya lo ha hecho antes, ¿no?

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