La vida es una cosa muy tozuda. Se empeña en aparecer ante las más mínimas condiciones de energía y materia. Y aun así, este universo no deja demasiado margen para que se desarrolle. Al menos tal y como la conocemos. Porque de la vida extraterrestre no podemos hablar con tanta seguridad. Pero sí podemos buscarla allá donde creemos que podría estar. Y lo mejor es empezar por nuestro vecindario, por cuestiones meramente prácticas. En primer lugar, porque es el único sitio al que podemos llegar. Más o menos. En segundo, porque analizar los planetas más cercanos es relativamente más sencillo debido a nuestros conocimientos, acumulados durante bastantes décadas. Y tercero, porque esto podría suponer un indicio de qué lugares tienen unas mínimas condiciones para plantarnos una colonización. O no. En cualquier caso, ¿cuáles son los mejores planetas de nuestro sistema para buscar vida extraterrestre?

La vida extraterrestre y las condiciones de habitabilidad

Lo primero es saber por qué un lugar es bueno para buscar. El requisito único indispensable para la vida es la energía. Sí, aunque la vida que conocemos se basa en el carbono y necesita agua para poder surgir, lo cierto es que lo único verdaderamente necesario para que un sistema genere vida, tenemos la certeza, es energía. Pero claro, como no tenemos ni idea de qué otro tipo de vida extraterrestre puede haber, lo que hacemos es medir la "habitabilidad" de un cuerpo celeste extrapolando nuestras propias características a estos otros planetas o satélites. Es por ello que buscamos condiciones geoquímicas, es decir, rocas, agua, componentes y minerales típicos de la tierra que sabemos que pueden influir en la aparición de la vida. También es importantísima su condición. Si el agua, el nitrógeno o el carbono no están disponibles por una alta Si encontráramos vida, lo más probable es que se pareciese a los procariotas más sencillos de nuestro planetao baja temperatura, es muy difícil que encontremos la vida extraterrestre que esperamos.

Cuando hablamos de vida extraterrestre no nos referimos, por supuesto, a vida compleja e inteligente. Dentro de nuestro sistema solar eso es más bien imposible. Buscamos seres unicelulares o multicelulares sencillos, nada parecidos a los animales o plantas de nuestro mundo. Serían, más bien, algo como nuestros microorganismos extremófilos, si fueran complejos, o apenas células parecidas a las procariotas, las más primitivas, muy sencillas y pequeñas. Es relativamente sencillo que se formen los primeros compuestos de la vida a partir del nitrógeno, el carbono, el oxígeno y el hidrógeno, con un poco de energía. Esto se ha demostrado en el laboratorio varias veces. Lo difícil, en nuestro sistema solar, es conservar esos componentes hasta que formen algo parecido a la vida que conocemos. Por suerte, tenemos varios candidatos que investigar.

Los mejores candidatos del vecindario

Hasta ahora, a pesar de varias pruebas, no hemos hecho más que comenzar la búsqueda seria de vida extraterrestre en nuestro mismo sistema. Una muestra de ello es el rover Curiosity, en Marte. Pero en la última década, a pesar de las diversas dificultades, numerosos son los hallazgos que apuntan a nuevos candidatos.

Marte

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Por supuesto, como hemos contado varias veces, Marte es uno de los planetas que más se asemeja a nuestra tierra y un buen candidato para albergar vida. Sus primitivas condiciones muestran que hubo agua alguna vez. Esto unido a su geoquímica y a su posición en nuestro sistema lo hacen casi ideal. Es casi más asombroso no encontrar restos de vida en el planeta rojo que toparnos con vida extraterrestre en su superficie. La misión de Curiosity sigue adelante, aunque hasta ahora ha sido infructuosa en ese sentido.

Ceres

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Entre Marte y Júpiter se encuentra este planeta enano, Ceres. Su composición rica en minerales carbónicos y la presencia de diversos tipos de arcillas nos dan un buen pronóstico. Tan bueno que Dawn, una sonda de la NASA, va de camino hacia el planeta desde hace unos años. Una vez allí se pondrá manos a la obra para desentrañar los misterios de su química, aunque no está preparada para detectar vida. Además, mientras llega al planeta, quizá podamos descubrir el misterio tras su enorme mancha blanca, en uno de sus polos.

Europa

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La superficie de Europa, uno de los satélites de Jupiter, parece muerta y fría. Pero si descendemos, más abajo, podemos encontrar un enorme océano con volcanes subacuáticos. O eso parece. Precisamente estas condiciones son especialmente favorables para la aparición de vida, muy similares a algunas de las que se presentan en nuestro planeta. O al menos eso esperamos, aunque será bastante difícil investigarlo debido a su profundidad.

Ganímedes

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Más allá de Europa se encuentra Ganímedes, orbitando a Júpiter. Esta enorme luna es más grande, incluso, que mercurio. De nuevo, su superficie muerta puede ser engañosa pues debajo parecen yacer varias placas tectónicas y un núcleo metálico que lo dota de campo magnético propio. Su corteza llena de silicatos y hielo podría esconder la energía y condiciones suficientes para soportar la vida extraterrestre.

Titán

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Titán es uno de los candidatos más pobre y aún así interesante. El mayor satélite de Saturno tiene una superficie plagada de lagos de hidrocarburos líquidos resulta muy prometedora ya que es un fluido rico en carbono fácilmente asequible. Su atmósfera densa en metano también podría promover las condiciones ancestrales de la vida en nuestro planeta. Su mayor enemigo es la temperatura, demasiado baja.

Encelado

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Otra de las lunas de Saturno también tiene su propia historia. Aunque el satélite está demasiado lejos, mire como se mire, la interacción planetaria podría generar suficiente calor en sus capas internas como para que se generaran géiseres y así aportaran la energía necesaria para la aparición de la vida. Esto podría ocurrir, muy remotamente, en el polo sur del satélite. No obstante, sigue siendo una de las posibilidades más remotas.

Plutón

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El que una vez fuera un planeta, ahora considerado solo como un planeta enano, pudo contener en su momento algún indicio de vida. Hace mucho tiempo un enorme impacto generó energía suficiente como para soportar algunos de los componentes básicos de la vida. Es más bien difícil que estos evolucionaran de ninguna manera. La sonda New Horizons investigará este cuerpo en su paso, aunque lo más probable que no encuentre nada. No obstante, quién sabe. Como ya hemos dicho, la vida es bastante tozuda.