Buenas noticias para el director Rian Johnson, no todas las críticas que recibió en Twitter por la película de Star Wars: The Last Jedi provinieron de los fans de la saga.

De acuerdo con un estudio publicado este mes por Research Gate, una plataforma especializada en medios digitales, el 50,9% de las críticas provenían de trolls rusos de derecha y activistas o bots automatizados, los cuales usaron el debate para propagar mensajes políticos que apoyan las causas de extrema derecha y la discriminación de género, raza o sexualidad.

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"El estudio encuentra evidencia de medidas de influencia política deliberadas y organizadas, disfrazadas de argumentos de los fanáticos", explicó Morten Bay, el autor de la investigación titulada Armando a los haters: El último Jedi y la politización estratégica de la cultura pop a través de la manipulación de las redes sociales y quien es investigador de la Universidad del Sur de California (USC), y agregó:

El objetivo probable de estas medidas es aumentar la cobertura mediática del conflicto fandom, lo que aumenta y propaga una narrativa de discordia y disfunción generalizada en la sociedad estadounidense. Persuadir a los votantes de esta narrativa sigue siendo un objetivo estratégico para el movimiento de derecha extrema estadounidense, así como para la Federación Rusa.

La película llegó a ser considerada la más polémica de la saga dada la aparente molestia de los fans que persistió en redes sociales como Twitter incluso meses después de su estreno en diciembre del 2017. La actriz Kelly Marie Tran, quien interpreta a Rose Tico en el filme, hasta terminó cerrando su cuenta de Instagram a principios de año a causa del acoso que sufrió.

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Según los resultados del informe, sólo el 21.9% de las más de 960 cuentas que tuitearon directamente al director Rian Johnson hasta siete meses después del estreno de The Last Jedi expresaron opiniones negativas. Esa cifra se disminuyó a 10.5% después de que eliminó los bots, trolls y usuarios con "agendas políticas claras", como él lo describió.

El director compartió el lunes el estudio de Bay en su cuenta de Twitter y afirmó en el mismo hilo: "Lo que describe la primera línea es consistente con mi experiencia en línea. Y para ser totalmente claro: esto no se trata de que a los fans les guste o no les guste la película. He tenido un montón de conversaciones con grandes fanáticos en línea y fuera a quienes les gustaron y no les gustaron las cosas, de eso se trata el fandom", y concluyó:

Esto es específicamente acerca de una cepa virulenta de acoso en línea.

En el estudio, Bay concluye que si bien sólo una minoría de las cuentas de Twitter tuitearon negativamente sobre la película de Johnson, los intentos organizados de politizar el discurso de la cultura pop en las redes sociales con fines estratégicos son lo suficientemente importantes como para que los usuarios conozcan estas medidas, para que puedan actuar en consecuencia.