Se dio acceso a los patinetes en Madrid a principios de octubre de este mismo año. En contra de todo pronóstico, la Ordenanza de Movilidad para la capital daba cabida a este modelo de transporte por las calles del centro de la ciudad. Todas aquellas que su velocidad máxima permitida fuese de 30 kilómetros por hora, más los carriles bici, serían aptos para la circulación de los patinetes eléctricos. Lo que en un principio limitaba prácticamente la totalidad de la capital, terminó dando acceso a prácticamente el 80% de la mismacon la nuevas limitaciones del Ayuntamiento en lo que a circulación de coches se refiere en el centro de Madrid.

La supervivencia de las apps de transporte compartido, concretamente las vinculadas a patinetes, estaba asegurada. Si Lime era la primera que se atrevía a conquistar las calles de la capital, tardaron poco en salirle rivales. Wind o Voi son solo las dos primeras que marcan una avanzadilla de unas 15 compañías que tienen la intención de poner sus modelos en la ciudad. Con mejores o peores condiciones respecto al precio de desbloqueo o más o menos vehículos distribuidos por las calles de la ciudad, lo cierto es que con la renovación del plan de Movilidad, la mayor parte de estas compañías vieron el cielo abierto.

Ante esta situación, quedaban varias dudas en el aire. La primera de ellas es la que se refiere a la masificación del modelo de negocio. Ya ocurrió con las tecnológicas de bicis, la mayor parte de ellas chinas. Llegada masiva a Madrid, aceras saturadas, vehículos dañados y olvidados en los más variopintos lugares y, a corto plazo, la desaparición de las bicis quedando un par de competidores. Si bien es cierto que la bici, por dimensiones, ocupa más espacio, esta situación podría ir en contra de los propio patinetes.

¿Cuándo habrá demasiadas scooters aparcadas en las aceras?¿Cuándo dejará de ser una solución de movilidad para convertirse en un problema para los peatones? De momento, esta pregunta queda en el aire. Mientras, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, ya tiene en el foco a estas compañías por una razón muy diferente a la de la movilidad. En este caso, le ha tocado el turno a la cuestión de la precarización del trabajo.

Llevan publicitándose meses en Infojobs o a través de redes sociales La búsqueda de jóvenes autónomos que, a partir de las 21:00 horas, recojan patinetes para cargarlos en casa y después soltarlos en la calle ha sido muy activa. "Gana 500 euros a la semana", "logra 700 euros", "cuanto más grande sea el coche, más patinetes podrás llevarte y más dinero ganarás". Bajo estos eslóganes, algunas de estas compañías reclutaban colaboradores y por 5 euros el patinete recogido, la red de carga está servida.

La realidad es que al Consistorio liderado por Manuela Carmena no le ha gustado nada la idea de los cargadores de patinetes. Apuntan, tras varias reuniones mantenidas en el Ayuntamiento y el total de las compañías que operan en su zona de influencia, a una precarización del trabajo que no se ajustan a las cláusulas sociales exigidas en los contratos con la administración. Sin llegar más allá del simple aviso, según El Independiente, esta situación podría desembocar en un nuevo caso de "falsos autónomos" y, de no cambiar la relación con los encargados de recoger los patinetes, las compañías podrían enfrentarse a una pérdida de licencia. Sería, en definitiva, la invitación definitiva a que salgan de Madrid.

Una situación que podría viene de largo en otras tecnológicas. Glovo o Deliveroo ya se han enfrentado incluso a varios procesos judiciales contra riders por la cuestión de los falsos autónomos. Los que a ojos de algunos sindicatos ha sido una precarización completa del trabajo de repartidor en Madrid, de momento no ha llamado la atención del Ayuntamiento de Madrid.