El pasado dos de octubre se formó un gran revuelo en el Gobierno de los Estados Unidos, después de que los servicios secretos del país anunciaran dos sucesos sospechosos acaecidos prácticamente a la vez.

Todo empezó al interceptar un misterioso sobre dirigido al presidente Donald Trump, sin ningún tipo de remitente. Poco después, se localizaba en las inmediaciones del Pentágono un paquete de características similares, en el que se incluían dos sobres, uno destinado al Secretario de Defensa y otro para el Jefe de Operaciones Navales de los Estados Unidos.

Ninguna de las misivas llegó a su destino, sino que se envió directamente para un estudio preliminar en el que se concluyó que podrían estar envenenadas con ricina. Por el momento todo el correo recibido ayer en ambos edificios está en cuarentena y los sobres han sido entregados al FBI, que les realizará análisis adicionales. ¿Pero qué es exactamente la ricina y por qué se ha creado tanto revuelo?

Uno de los venenos más potentes

Quizás a los seguidores de Breaking Bad les resulte familiar por su aparición en varios capítulos de la serie. Sin embargo, la ricina es mucho más que un veneno de ficción.

Se trata de una toxina que se extrae de la planta del ricino, especialmente de sus semillas, en las que se encuentra en una mayor concentración.

Tiene un gran potencial citotóxico, ya que una vez en el organismo penetra en las células y destruye los ribosomas. Estos orgánulos se encargan de la síntesis proteica, de modo que su destrucción lleva a que dejen de fabricarse todo tipo de proteínas, algunas de ellas esenciales para la vida.

Desde mucho tiempo atrás ha sido utilizada como veneno, en primer lugar por su fácil disponibilidad, ya que el ricino es una planta muy extendida en la naturaleza, especialmente en climas cálidos. Por otro lado, al poder purificarse en forma de polvo, se puede conseguir que las víctimas la inhalen al abrir sobres y otros recipientes que la contengan, como ocurre también con el ántrax. Sin embargo, el proceso de purificación es complicado.

Comúnmente se ha utilizado en intentos de atentados contra políticos. Por ejemplo, según han publicado en The Verge, los presidentes Barack Obama y Geroge W. Bush también recibieron cartas envenenadas con ricina.

El peligro depende de la vía de administración

Como normal general la ricina se puede administrar como veneno por tres vías diferentes: por inyección, por inhalación y por ingestión. La primera es la menos común, ya que requiere que alguien se acerque a otra persona con una jeringuilla. Las otras dos, sin embargo, han dado lugar a un gran número de casos de intoxicación a lo largo de los años. De hecho, según un informe emitido en 2004 por el Centro para la Seguridad Alimentaria y la Salud Pública de la Universidad de Iowa, hasta entonces se habían documentado más de 750 casos de envenenamiento por ricina, ya sea de forma accidental o intencionada.

En cuanto a la dosis, no hay un consenso referente a la cantidad que resulta mortal en humanos, aunque se calcula que se encuentra en torno a 500 µg inhalados y 1 mg ingerido para un individuo adulto. Sí que se ha estudiado más a fondo en animales de laboratorio. Por ejemplo, una revisión publicada en JAMA Network en 2008 establece que la dosis letal media (la que produce la muerte del 50% de los animales que la toman) en ratones a los que se les administra ricina por inhalación es de 3-5µg por kilo de masa corporal, mientras que si la ingieren es de 30 mg/kg.

En el caso de la ingestión es más difícil que cause síntomas graves, ya que se absorbe en menor medida. Además, a menudo los envenenamientos de este tipo se dan por accidente, cuando la víctima ingiere sin saberlo las semillas de la planta. Se trata de un accidente común en niños, que las comen atraídos por su forma y su color. Afortunadamente, dichas semillas tienen una capa gruesa que apenas deja escapar toxinas, salvo que se rompan o se mastiquen antes.

En estos casos, los síntomas comienzan entre 6 y 12 horas después de la ingestión, en forma de náuseas, vómitos y dolor abdominal. Más tarde, entre 12 y 24 horas después, si la dosis ha sido elevada esto se puede complicar, con problemas renales y hepáticos y deshidratación severa.

En cuanto a la inhalación, los primeros signos de intoxicación aparecen antes, en las 4 a 6 horas posteriores. Puede aparecer dificultad para respirar, tos y opresión en el pecho, que se complican a las 24 horas, derivando en síntomas mucho más graves, como edema pulmonar o insuficiencia respiratoria. En estos casos, puede producirse la muerte entre 36 y 72 horas después.

No hay antídoto

Según publica en su página el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la intoxicación por ricina no tiene antídoto. La única opción es detectar el problema a tiempo y, si es posible, eliminar la toxina del organismo. En caso de intoxicación por vía digestiva, esto se conseguiría a través de purgas y lavados gástricos.

Los pacientes que logran sobrevivir, ya sea porque no tomaron una dosis suficiente o porque se consiguió eliminar la toxina de su organismo, terminan curándose en unos cinco días con un tratamiento adecuado. Sin embargo, en muchos otros casos las consecuencias son muy graves, de ahí tanta preocupación en Estados Unidos.