Una de las polémicas más absurdas y, a la vez, tristemente esperables que uno se pudo echar a la cara fue la que se desató de forma incomprensible en noviembre de 2007 al editar en DVD las primeras temporadas del programa infantil Sesame Street, creado por la productora estadounidense Joan Ganz Cooney (The Electric Company) y el marionetista sureño Jim Henson (The Muppets, Fraggle Rock Labyrinth) en 1969 y conocido como Barrio Sésamo en España y Plaza Sésamo en Hispanoamérica. Absurdas, no por los que se quedaron ojipláticos ante la ocurrencia de Sesame Workshop al colocarle el aviso disparatado de que “el contenido es para mayores y podría no ser apto para los niños de preescolar de hoy”, sino por la propia ocurrencia.

Las razones que se presentaron para ello fueron que, en uno de los episodios iniciales, aparece el Monstruo de las Galletas —Trikki o Lucas— hablando de cultura en un butacón y con una pipa en ristre que, al final, se zampa como de costumbre, “un modelo de comportamiento equivocado” según la productora ejecutiva Carol-Lynn Parente; o que un hombre no tiene otra cosa mejor que hacer que invitar a una niña a su casa en otro capítulo a una merendola de leche y galletas, y en ello hay visos de pederastia; lo que se suma a críticas en internet como que Big Bird —Paco Pico o Abelardo Montoya— consume alucinógenos o que, y he aquí el quid del asunto del día, Bert y Ernie —Epi y Blas o Enrique y Beto— son una pareja de homosexuales que viven juntos.

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Frank Oz y Jim Henson con Richard Hunt - IMDb.com

Daniel Anderson, profesor de psicología en la Universidad de Massachusetts y asesor de la serie en los años setenta, aseguró en esa tesitura que “los telespectadores de hoy se han vuelto hipersensibles”, y que, para los guiones del programa infantil “se tomaban decisiones inocentes que sólo empezaron a ser cuestionadas después, cuando el programa, como el resto del país, empezó a verse sumido en la guerra cultural”: debería sonarnos a lo que se refiere. Pero más tarde, en agosto de 2011, una tal Lair Scott pidió en Change.org a ejecutivos de Sesame Workshop como Gary E. Knell o Sherrie Rollins Westin que Bert y Ernie “se casaran en Sesame Street, consiguiendo casi 11.000 firmas y renovando la polémica anterior.

“En esta época horrible de niños LGBTQ que se quitan la vida y son agredidos por lo que son, ellos necesitan saber que son hermosos, como dice la canción de Christina Aguilera. A los matones que facilitan estas tragedias de palabra o de otro modo se les debe enseñar que la homofobia no está bien”, decía Scott en su demanda. Y la respuesta de Sesame Workshop en Facebook fue lo que sigue: “Bert y Ernie son mejores amigos. Fueron creados para enseñar a niños en edad de preescolar que las personas pueden ser buenos amigos con los que son muy diferentes a ellos mismos. A pesar de que son identificados como personajes masculinos y poseen muchos rasgos y características humanas, siguen siendo títeres, y no poseen una orientación sexual”.

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Arnold Gassman y Mark Saltzman con Patti Labelle en 'Sesame Street' - Queerty.com

No obstante, el semanario The New Yorker puso en portada una imagen de esos dos títeres por el fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos con el que daba luz verde a los matrimonios homosexuales. Y ahora, Mark Saltzman (Esto es Flashbeagle, Charlie Brown), guionista de Sesame Street entre 1985 y 1998, ha asegurado en una entrevista para Queerty que estos dos personajes sí son una pareja homosexual: “No tenía otra forma de contextualizarlos [al escribir sus escenas en la serie]”, explica. “Y más de una persona se refirió a Arnie [Arnold Gassman, el montador de cine con el que mantuvo una relación amorosa durante dos décadas] y a mí como Bert y Ernie”, y es que “el trastorno obsesivo compulsivo de Arnie creaba fricción con lo caótico” que es Saltzman. “Y esa es la dinámica de Bert y Ernie”.

Sin embargo, la verdad es que estos dos personajes fueron creados por el propio Jim Henson y su amigo Frank Oz (The Dark Crystal), y elaborados como marionetas por su compañero Don Sahlin a partir del diseño garabateado de Henson, y que, según lo que cuenta el también guionista de la serie Jon Stone en el libro Street Gang: The Complete History of Sesame Street, de Michael Davis (2008), la relación entre Bert y Ernie era un reflejo de la consolidada amistad real entre Henson y Oz, que incluso les prestaron sus voces en docenas de episodios. Y, pese a todo ello, que Saltzman utilizase su propia relación para guionizar la de Bert y Ernie implica que algo hay de su esencia en los personajes, y si se supone que Sesame Street es un programa educativo para los más pequeños, ¿qué tendría de malo añadir a la receta la normalización de la homosexualidad con estos dos títeres?

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