Luego de una fabulosa aunque desordenada quinta temporada, Orange Is the New Black, regresa con su sexta entrega y lo hace con lo mejor del show creado por Jenji Kohan, quien, vale decirlo, está trabajando otros títulos para Netflix.

Acá repasamos lo que nos ha parecido la sexta temporada de Orange Is the New Black, sin spoilers.

Luego del motín de la quinta temporada, las habitantes de la prisión de Litchfield se enfrentan a nuevos retos, nuevos problemas y, sí, también un cambio a la sección de máxima seguridad. Esto último hace que la sexta temporada tome nuevos aires y saque a relucir lo mejor de este drama.

Las cosas, como siempre, no serán fáciles para las reclusas y se complicarán más tanto por las consecuencias del motín como por los conflictos y la reubicación a un nuevo territorio. Además tenemos la situación de cada una de las chicas que conocemos desde hace varios años. Si bien Piper es el centro de la serie, lo cierto es que hemos conocido de cerca a muchas de las mujeres de Litchfield, así como su vida antes de la prisión y por qué están ahí.

En la sexta temporada de OItNB se exploran nuevos personajes y por tanto nuevos dramas e historias detrás de ellos. Sin duda se trata de una temporada mucho más rica y disfrutable que utiliza los mejores recursos, tanto narrativos como de los personajes, que nos recuerdan por qué este título se convirtió en una de las joyas de Netflix.

La injusticia, el poder y el dinero

No es la primera vez que Orange Is the New Black habla sobre el poder, los privilegios, el racismo y otros temas igual de delicados que provienen de la desigualdad social que vivió cada chica pero que, además, se respira y es palpable en la vida real. Durante esta temporada se retoman estos temas de una forma que nos lleva a la impotencia y a la tristeza, del odio a la empatía. Así es, de la mejor forma que sabe hacerlo este show.

Por otro lado se encuentra la crítica al poder y a aquellos que lo tienen, dentro de la prisión pero también fuera de ella (o mejor dicho, arriba de ella). En otras temporadas se ha explorado el tremendo negocio que supone el sistema carcelario y cómo es tratado de una forma patética, como si las reclusas fueran esclavos u objetos. Acá se vuelve a tocar este punto con un tema delicado y en plena discusión: la migración y el manejo de las personas que intentan hacer vida en Estados Unidos.

Se puede decir que la debilidad de la sexta temporada radica en la caricaturización de algunas situaciones y de algunos personajes. Si bien Orange Is the New Black siempre transita entre el humor y el drama, incluso en el humor negro, en la nueva entrega se raya en un humor irreal y casi inverosímil. Y es que, en contraste, muchos de los personajes que hemos seguido durante varias temporadas se han construido con cuidado y de tal forma que los nuevos personajes (no todos) en ocasiones nos resultan acartonados. En cambio, hace brillar a otros personajes de tal forma que nos sorprende en terrenos que creíamos conocidos.

Combinaciones extrañas

Como la estructura que conocimos antes desapareció y la organización de la prisión es nueva, los personajes fueron dispersados de tal forma que permite arcos muy interesantes y alianzas nunca antes vistas. Parejas y amistades que no creíamos posibles se dan y muchas son totalmente entrañables. Con ello logra explorar temas muy humanos como la culpa, la venganza, el odio y el perdón; pero también se da el tiempo de ser cursi donde debe, agresivo donde hace falta.

Durante los trece episodios que tiene la temporada (el final de hora y media) el show pone en evidencia la corrupción en todos los estratos, el dolor de cada personaje y cómo sólo los poderosos logran lo que quieren... o creen querer a costa de los demás y de ellos mismos. Son muchos los temas que se tocan en esta temporada y en todos consigue tocar fibras muy sensibles, recordándonos que no hay tal cosa como bien o mal, sino una delgada línea que sólo puede distinguir cada quien y bajo sus propias circunstancias. En resumen: que el mayor drama es la vida misma.

Este aire fresco permite que disfrutemos una temporada rica, divertida, dolorosa, dramática, sorprendente, es decir, como las primeras entregas de Orange Is the New Black y por la cual se hizo de una gran cantidad de público. En la sexta temporada encontraremos lo mejor de una serie que nos ha desternillado de risa como también nos ha partido el corazón y, aunque ya se le nota el paso del tiempo, logra reinventarse así misma en esta entrega. Eso sí, ya podemos ver como el show se prepara para el inminente final.