Durante años, los medios de comunicación, e incluso algunos médicos, han tratado de convencernos de que tomar una copita de vino al día puede ser muy beneficioso para la salud. Incluso algunos más osados apuntan al wihsky y otros licores destilados como sustancias muy saludables, siempre que se tomen con moderación.

Afortunadamente, cada vez son más los investigadores y divulgadores científicos que tratan de desmentir este peligroso bulo, que tanto daño puede hacer.

Ahora, un estudio publicado en Lancet y llevado a cabo por más de quinientos investigadores y académicos de todo el mundo, entre ellos varios españoles y latinoamericanos, ha sacado a la luz datos muy reveladores que terminan de esclarecer cuál es la dosis de alcohol más saludable que se puede tomar: ninguna.

Ni siquiera con moderación

La creencia de que beber una copita de vino al día puede ser saludable proviene de varios estudios que han analizado el potencial cardioprotector y antioxidante de tres sustancias presentes en su composición: las procianidinas, los taninos y el resveratrol.

Las primeras son un tipo de flavonol de origen vegetal, que actúa como antioxidante, al igual que los taninos, que son un grupo de moléculas conocidas por su potencial para prevenir el envejecimiento celular. Finalmente, uno de los compuestos del vino más estudiados por los científicos es el resveratrol.

Se trata de una sustancia generada por algunas plantas como respuesta a lesiones o ataques de patógenos, a la que se le han descubierto algunas aplicaciones interesantes.

En primer lugar, un estudio publicado en 2017 en BMC Cell Biology vinculaba a esta sustancia con algunos factores relacionados con la ralentización del envejecimiento celular, como el alargamiento de los telómeros.

Por otro lado, también se ha analizado el papel de los suplementos de resveratrol en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, aunque no se han hallado resultados consistentes al respecto.

Finalmente, la aplicación de esta sustancia que más ha dado que hablar ha sido su uso como anticancerígeno. Aunque también existe bastante controversia al respecto, algunos estudios científicos han encontrado cierta relación entre su consumo y la disminución en el número de casos de algunos tipos de cáncer, como el intestinal.

¿Significa todo esto que beber vino tinto con moderación es bueno para la salud? La respuesta es un no rotundo. Para empezar, la mayoría de estas sustancias se encuentra en cantidades muy bajas en el vino, por lo que sería imposible tomarlas con un consumo moderado. Además, por muy sanas que sean, e incluso si en las dosis presentes en el vino fueran suficientes, el alcohol siempre aportará un perjuicio mucho mayor que cualquiera de los beneficios que se puedan obtener de ellas. Ocurre lo mismo que si se aliñara una ensalada de lechuga con cianuro. La lechuga es sana, pero el cianuro mata.

De hecho, la propia Organización Mundial de la Salud ha asegurado que no establece un límite particular para beber con seguridad, ya que las evidencias demuestran que lo mejor para la salud es no beber nada en absoluto.

Datos para demostrar algo que ya se intuía

En 2016, casi 3 millones de muertes se atribuyeron al alcohol, que además supuso la causa principal del 12% de las muertes de personas jóvenes, con edades entre los 15 y los 49 años.

Es uno de los primeros datos que se extraen de este reciente estudio, que ha sido financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates y ha aportado información suficiente para comprender la gravedad de tomar hasta las cantidades más mínimas de alcohol. Se basa en datos recogidos en un total de 195 países, entre 1990 y 2016, a partir de 694 bases de datos y 592 estudios, tanto prospectivos como retrospectivos.

Al contrario que otros trabajos similares, éste no establece diferencias entre bebidas fermentadas (el vino y la cerveza) y destiladas. Simplemente, analiza los efectos de una dosis de 10 gramos de alcohol etílico puro, equivalente a un vasito de vino, una caña de cerveza o un chupito de whisky.

En general, se concluye que esa pequeña cantidad diaria, consumida con frecuencia, es suficiente para causar enfermedades como cirrosis, trastornos cardiovasculares o varios tipos de cáncer. En un principio la probabilidad de contraer estas patologías es sólo un 0'5% mayor, pero el porcentaje aumenta drásticamente a medida que se aumenta el número de bebidas ingeridas. De hecho, se transforma en un 37% si se alcanza una cantidad de alcohol equivalente a dos copas de licor destilado o algo menos de tres copas de vino.

En cuanto a los supuestos beneficios, sí que es cierto que se encontraron algunos efectos protectores para la cardiopatía isquémica y la diabetes entre las mujeres, pero estos efectos se compensaron cuando se consideraron los riesgos generales para la salud.

Por lo tanto, queda claro que la saludable copa diaria de vino no es más que un mito y que ya es hora de desecharlo del todo. En los datos por países, España no se encontraba entre las que cuentan con una mayor población de bebedores, pero sí entre los que más alcohol por persona toman, especialmente en el caso de los hombres.

La ciencia ya ha dado razones suficientes para entender que la salud no es una excusa para tomar alcohol. Sabiendo eso, cada cual puede hacer lo que quiera, pero vale la pena pensarlo un poco.