La era del reconocimiento facial aplicado a la seguridad de los smartphones ha llegado, pero los lectores de huellas aún tienen mucho que decir, particularmente aquellos que se encuentran integrados bajo la pantalla. Aunque todavía escasean y no cuentan con la misma velocidad, la tendencia es que por aprovechamiento de pantalla acaben ganando. En el futuro, como muestra un artículo publicado en Nature Communications, lectores de huella integrables bajo la pantalla. podrán medir la temperatura de la piel y la presión ejercida.

La investigación la ha llevado a cabo un equipo bajo la dirección de Jang-Ung Park en el Ulsan National Institute of Science and Technology (UNIST), de Corea del Sur. El enfoque a smartphones y otros dispositivos es total, como acredita el hecho de que en el trabajo han intervenido científicos de Samsung Display, el principal proveedor de paneles OLED del mercado y líder absoluto en calidad.

Todo va enfocado a mejorar la seguridad. A lo largo de los años, hemos visto cómo, copiando nuestra huella dactilar con plastilina, era posible engañar a un lector de huellas. El problema ahí es que el lector no tiene en cuenta más factores del dedo que se escaneo. La solución propuesta en el artículo contará con detección de temperatura para, además de ejecutar la lectura de la huella, asegurarse de que pertenece al dedo de un humano vivo.

Además, como hemos indicado anteriormente, también detectará la presión que se ejerce. Con esto último se evitarían, por ejemplo, muchas malas lecturas involuntarias, que se producen en el bolsillo y a veces incluso provocan no poder utilizar los terminales de forma prolongada, algo impuesto por seguridad del sistema.

Mientras la integración pueda lograrse en las soluciones más modernas, todo esto no hace más que sumar en un momento en que la seguridad de los smartphones preocupa más que nunca por la cantidad de información sensible de los dueños que puede encontrarse en ellos. Para conseguir un producto aplicable a móviles han desarrollado una nueva técnica para fabricar una matriz de sensor multifuncional, transparente y flexible. Así, crean electrodos basados en una nanoestructura de red híbrida aleatoria formada a partir de nanofibras de plata ultralargas y nanocables de platas.

De esta manera, consiguen una transmisión óptica alta, baja resistencia eléctrica y una resistencia muy potente a flexión mecánica, solucionando así los problemas de muchas de las alternativas que han surgido en los últimos años. La alta resolución que se consigue en el proceso de lectura cumple con los estándares del FBI requeridos para considerarla una solución segura.