Este martes se conocía la buena noticia: España pasaba a formar parte del consorcio de países que organizan el Square Kilometre Array (SKA) un radiotelescopio que empezará a construirse en 2020 o 2021 en Sudáfrica y en el oeste de Australia. Pero ¿para qué servirá SKA? ¿Qué significa la adhesión para España? ¿Cómo estamos colaborando con el proyecto?

El principal objetivo de este radiotelescopio, que combina las señales de miles de antenas que están separadas entre sí, es dar una imagen del cielo como la que pueden ofrecer los grandes telescopios terrestres, como puede ser FAST en China. “Llega un momento en el que la tecnología te limita y no se pueden construir instrumentos más grandes. Entonces lo que se hace es poner antenas más pequeñas y distribuirlas en distancias grandes. Entonces obtienes el equivalente a una antena grande tanto en capacidad de distinguir detalles en el cielo como en sensibilidad a la señal”, explica Lourdes Verdes-Montenegro, coordinadora de la participación española del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) en SKA.

SKA tendrá un kilómetro cuadrado y estará repartido “en su primera etapa en el sur de África y el oeste de Australia y después, en la segunda etapa, en África se va a extender por ocho países y en Australia hasta Nueva Zelanda", explica Verdes-Montenegro. La separación máxima entre antenas será de “más de 3.000 kilómetros” lo que permitirá “distinguir mucho mejor los detalles en el cielo”, señala la investigadora del IAA. Pero ¿para qué?

Los científicos tienen tres líneas de trabajo con SKA: origen y evolución del hidrógeno en las galaxias; poner a prueba la Teoría de la Relatividad General de Einstein y estudiar otros sistemas solares para conocer mejor cómo se formó el nuestro, además de que será capaz de detectar aminoácidos y biomarcadores para ver si puede haber vida extraterrestre.

“Cuando esté totalmente construido va a poder medir prácticamente todos los púlsares de nuestra galaxia y va a actuar como detector de cualquier alteración del espacio-tiempo entre esos púlsares y la Tierra”, explica Verdes-Montenegro a Hipertextual desde el otro lado del teléfono. Así pues, este instrumento ayudará a los científicos a dar validez a la teoría de Einstein más allá de nuestro planeta.

Los investigadores empezarán a “hacer ciencia” en 2026 y cada año recogerán 300 petabytes de datos sin procesar, es decir, lo equivalente a “tres veces las búsquedas que se realizan en Google en un año”, señala Verdes-Montenegro.

SKA

Colaboración española

En SKA hasta ahora eran 10 países los que formaban parte del Consejo de Administración: Australia, Canadá, China, Italia, India, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suecia, Países Bajos y Reino Unido y, ahora, también España. Aunque en realidad “participan instituciones de 20 países y más de 1.000 científicos e ingenieros”, señala Verdes-Montenegro.

El IAA lleva trabajando en este proyecto desde 2011 y ya “había habido varias ocasiones en las que hemos estado muy cerca de convertirnos en país miembro, pero por diferentes circunstancias ligadas a la política (cambio de Gobierno, la repetición de las elecciones y la crisis, en la que se restringió mucho la retribución para la ciencia) han ido retrasando la decisión”, explica la investigadora. “Personalmente he tenido varios sobresaltos en lo que he creído que ya estábamos dentro y a última hora se ha retrasado por estos motivos”, comenta.

“Hemos estado desde el principio que se definió en qué iba a consistir todo el diseño detallado de SKA, cómo se iban a formar los consorcios internacionales, en toda esa etapa preliminar ya había varios españoles en grupos de trabajo de SKA”, explica Verdes-Montenegro. En la actualidad hay 11 grupos de trabajo según la disciplina que se va a estudiar y en ellos hay 26 astrofísicos, mientras que en los 11 grupos que diseñan el radiotelescopio “tenemos participación en siete”.

“Este trabajo hay que dejar de pensar en términos de un Gobierno u otro, la ciencia tiene que ir mucho más allá de que haya cambios de Gobierno”, reivindica Verdes-Montenegro. “Esto es una iniciativa de la comunidad científica y de ingenieros en colaboración directa con personas del Ministerio que están ahí siempre, que son los expertos y por suerte son los interlocutores. Estas personas han estado ahí muchos años trabajando independientemente de quién estuviera en el Gobierno”.

Además, a pesar de que esta decisión estaba ya tomada de forma previa al actual Gobierno, este “la ha acogido muy bien” como se ha podido comprobar por las propias declaraciones del ministro de Ciencia, Pedro Duque, sobre este tema. El tema, según la científica, "ha resultado de interés para el nuevo Ejecutivo, lo cual creo que es muy bueno para todos”, afirma.

“Es una inversión estratégica para nuestro país, ya que el Observatorio SKA será una de las infraestructuras internacionales de investigación más importantes de Europa en los próximos años”, señala Duque en un comunicado.

¿Qué supone para España?

Aparte de culminar el trabajo de muchos años y muchas personas, ya que la colaboración no ha sido solo entre científicos sino también entre ingenieros de centros académicos y los de empresas de España, también es “una inversión de futuro” porque está a punto “de que empiece a construirse SKA y de que se formen los grupos internacionales para los grandes proyectos de ciencia del radiotelescopio y a eso solo se puede acceder siendo país miembro”, comenta Verdes-Montenegro. “Los científicos españoles vamos a poder participar o, quien sabe, lo mismo liderar los grandes proyectos de ciencia de SKA”, explica. “Y nuestras empresas van a poder optar a contratos de alto nivel en la construcción de SKA después de haber participado en la etapa de diseño”, concluye la investigadora.