Cuando de niño jugaba en el barrio de San Blas pocos pensaban que llegaría tan lejos. Pedro Duque (Madrid, 1963) ha volado tan alto como su imaginación. Este ingeniero aeronáutico, formado en la Universidad Politécnica de Madrid, se convirtió en el primer astronauta con nacionalidad española en el espacio, primero a bordo del transbordador Discovery y luego en una nave Soyuz que le llevó a la Estación Espacial Internacional. Allí, según recordaba en una entrevista con Hipertextual, "cuando no tenía trabajo podía mirar por la ventana y le daba mucha paz y tranquilidad".

Hace mucho que Duque regresó al planeta Tierra. El astronauta continuó su labor en la Agencia Espacial Europea, tras ser investido miembro de la Real Academia de Ingeniería de España y recibir el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional de 1999, junto a sus compañeros Chiaki Mukai, John Glenn y Valery Polyakov. Pedro Duque no descartaba volver al espacio; "de momento estoy ahí, mantengo las calificaciones y estoy en la lista de gente que puede viajar", nos explicaba. Pero ahora afronta un nuevo desafío de altura: su aterrizaje en el Ministerio de Ciencia, tras ser elegido por el presidente Pedro Sánchez como nuevo miembro de su Ejecutivo.

Pedro Duque, ministro de Ciencia y Universidades

El líder socialista ha ofertado al astronauta tomar las riendas de una cartera importante, la de Ciencia, Innovación y Universidades, según ha informado en exclusiva La Sexta. La I+D en España volverá a ocupar un sillón en el Consejo de Ministros, después de que el Gobierno de Mariano Rajoy la relegara a una Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, dirigida hasta ahora por la biotecnóloga Carmen Vela. El nombramiento, al que Sánchez se había comprometido en el programa electoral del PSOE, ha sido recibido con alegría de forma unánime por la comunidad científica.

Pedro Duque además es una figura reconocida por la sociedad española y su llegada al Ministerio puede ayudar a visibilizar la importancia de la investigación como motor de progreso. El astronauta probablemente formará un buen dúo con la nueva ministra de Sanidad, Carmen Montón, opuesta a pseudoterapias como la homeopatía. "No funciona. No hace nada", clamaba hace unos días en redes sociales, donde también ha destacado su labor a favor de la divulgación científica. Duque ha participado en eventos de difusión como Naukas y ha reconocido la necesidad de que los programas de televisión se hagan desde el rigor. Mensaje de aviso para los que, como Javier Cárdenas, aprovechan la televisión pública para propagar el bulo de las vacunas y el autismo.

Fuera de los focos, Pedro Duque tiene ante sí una ingente tarea, la de recuperar la ciencia en España para sacarla de la unidad de cuidados intensivos. El compromiso de Pedro Sánchez de mantener los presupuestos del Partido Popular impedirán a corto plazo revertir los recortes en investigación, acumulados desde 2010 por los últimos años de gestión de la anterior ministra Cristina Garmendia y la actual secretaria Carmen Vela. Pero muchas de las medidas más urgentes de la I+D no requieren ni un céntimo, solo una batalla dura en el Consejo de Ministros, previsiblemente ante Hacienda. El primero, desbloquear el trabajo de las universidades y de los organismos públicos de investigación, asfixiados por las trabas burocráticas.

Pedro Duque

El segundo, recuperar a los científicos, técnicos y todas las personas que trabajan en el sistema, que Pedro Sánchez prometió "activar" durante la moción de censura. El envejecimiento de las plantillas y la precariedad laboral de los trabajadores en I+D, cuyo número se ha reducido en 21.000 empleos durante la última década, son dos desafíos importantes del Ministerio. Entre los compromisos electorales de Sánchez también se encontraba traer de vuelta a los investigadores que se habían marchado del país, un trabajo en el que contará con la ventaja de haber aunado dos responsabilidades clave, la de I+D y la de la Educación Superior. La necesidad de idear fórmulas para aumentar la inversión —España ahora es "una excepción" en la Unión Europea al no recuperar el gasto después de la crisis— y de incrementar de forma considerable la ejecución presupuestaria son también retos que tiene por delante Pedro Duque, que concibe la ciencia como una misión global.

En el ámbito político, el nuevo ministro deberá afrontar la redacción del contrato de gestión del CSIC —cuya dirección había asumido recientemente Rosa Menéndez, la primera presidenta del Consejo—, el futuro de la Agencia Estatal de Investigación o la puesta en marcha del Estatuto para el Personal Investigador en Formación (EPIF) para despejar el futuro de los científicos con contratos predoctorales. El aterrizaje de Pedro Duque como ministro de Ciencia relevará a Carmen Vela al frente de la I+D, una labor en la que se topó en centenares de ocasiones con el muro de hormigón de Hacienda. El nombramiento del astronauta para tomar las riendas de la investigación ilusiona a la comunidad científica y acerca por fin esta cartera ministerial a la sociedad. El nuevo ministro llega desde el espacio para pilotar —si le dejan— un cambio radical de rumbo, tan necesitado en el seno de la ciencia como para el propio futuro del país.

Nota: El primer astronauta nacido en España que viajó al espacio fue Miguel Eladio López-Alegría, que tuvo que renunciar a su nacionalidad por la estadounidense. Por ello, Pedro Duque es el primer astronauta con nacionalidad española que fue al espacio, pero el segundo nacido en nuestro país en conseguirlo.