La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) de los Estados Unidos ha publicado este jueves 7 de junio su reporte sobre las causas del accidente fatal con un Tesla Model X que estaba usando el sistema de conducción asistida Autopilot.

El pasado 23 de marzo, el vehículo en cuestión chocó contra una barrera en una carretera en California, provocando un incendio y que otros dos coches, un Audi y un Mazda, se estrellaran contra la parte trasera del Model X.

El conductor Walter Huang, quien trabajaba como ingeniero para Apple, falleció en el hospital poco después del incidente a causa de las heridas sufridas. Tras concluir su investigación, la NTSB ha revelado que no tenía las manos en el volante en los seis segundos previos al accidente fatal.

NTSB

En un informe preliminar, el organismo ya había indicado que el conductor recibió dos alertas visuales y una alerta auditiva para colocar las manos en el volante. La NTSB ha vuelto a afirmar esta teoría al señalar que fue advertido para que volviera a poner las manos sobre el volante más de 15 minutos antes del accidente. No obstante, solo las mantuvo en el volante durante un total de 34 segundos en el último minuto antes de la colisión en una autopista en Mountain View.

El informe de la NTSB señala que el coche de Huang estaba siguiendo a un vehículo líder con control de crucero adaptativo y control automático que iba a unos 104.6 km/h, ocho segundos antes del accidente. Un segundo después, el Tesla comenzó a dirigirse hacia su izquierda. Después, el vehículo que había estado siguiendo se movió, causando que la velocidad del coche de Huang acelerara de 99 kilómetros por hora (km/h) a casi 114 km/h en los tres segundos previos al choque aunque el límite de velocidad en esa zona es de 104.6 km/h.

Por otro lado, cinco días después del accidente fatal, la batería de alto voltaje del coche eléctrico volvió a encenderse, por lo que el departamento de bomberos tuvo que extinguir el incendio.

En cuanto a la postura de Tesla, en una declaración anterior señaló que una barrera de seguridad dañada, llamada atenuador de choque, contribuyó a la gravedad del accidente. Además, la empresa de Musk asegura que el conductor tenía aproximadamente cinco segundos y 150 metros de vista sin obstrucciones del divisor de concreto con la barrera de seguridad aplastada antes del choque.

La NTSB ha confirmado en el nuevo reporte que el atenuador había sido dañado la semana anterior debido a que un Toyota Prius se estrelló en el mismo lugar. Ese daño probablemente hizo que el atenuador fuera ineficaz y contribuyó a la muerte de Huang.

Los choques usando el Autopilot de Tesla

Además de este incidente, el consejo de seguridad también está investigando otros choques con coches de Tesla ocurridos desde el año pasado. Asimismo, está examinando el problema de los incendios posteriores a los accidentes, así como el uso del piloto automático.

Entre los otros accidente investigados se encuentra aquel de 2016, en el que un Model S chocó contra un camión. La muerte del conductor Joshua Brown convirtió el accidente en el primer incidente fatal de un vehículo de la empresa con el Autopilot activado. Otro es el ocurrido a principios de este año, cuando un Model S se estrelló contra un camión de bomberos en una carretera, nuevamente con el Autopilot activado, aunque en ese caso no hubo heridos.

Los accidentes con el piloto automático han puesto en duda la seguridad y capacidades del sistema de conducción asistida de Tesla que fue lanzado en 2015. El Autopilot es una versión más avanzada del control de crucero adaptativo, que permite manejar de forma parcialmente autónoma, con accionamiento automático del volante y de los pedales.

El manual del propietario de estos vehículos advierte a los conductores que el sistema puede no detectar objetos estacionarios cuando se viaja a mayor velocidad. La compañía de Elon Musk indica que los conductores deben mantener las manos en el volante en todo momento cuando usan este sistema. No obstante, hasta ahora no se ha desarrollado una tecnología capaz de prevenir el mayor factor de riesgo, el ser humano.