Uber sufre un nuevo revés dentro de su plan por la conducción autónoma. La plataforma ha anunciado este miércoles 23 de mayo que ha suspendido su programa de prueba con vehículos autónomos en el estado de Arizona, donde el pasado mes de marzo tuvo lugar un accidente mortal con uno de los coches de la compañía.

Los 300 trabajadores que se encontraban en el estado han sido despedidos. La mayoría eran conductores de prueba para los vehículos autónomos hasta que una mujer fuera atropellada en Arizona porque los sensores no lograron identificarla. Uber canceló temporalmente los viajes sin conductor hasta que este miércoles se ha confirmado la suspensión definitiva en el estado.

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El CEO de la compañía, Dara Khosrowshahi, anunció en abril que espera que las pruebas vuelvan a habilitarse en los próximos meses aunque este no será el caso de Arizona. Sin embargo, las operaciones sí se reiniciarían en otras ciudades como San Francisco o Pittsburgh en el momento en el que las investigaciones del accidente a cargo de la policía y de Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) lleguen a su fin.

"Estamos comprometidos con la tecnología de conducción autónoma, y ​​esperamos regresar a las vías públicas en el futuro cercano", afirmó un portavoz de Uber en un comunicado. "Mientras tanto, nos mantenemos enfocados en nuestra revisión de seguridad de arriba hacia abajo, después de traer al ex presidente de NTSB Christopher Hart para que nos aconseje sobre nuestra cultura general de seguridad".

A pesar de que los viajes de prueba con los coches autónomos de Uber podrían seguir su curso en otras ciudades, sus operaciones podrían verse muy limitadas. Además de tener que esperar a que la investigación llegue a su fin, los permisos que deberá solicitar podrían convertirse en un lento proceso por la posible falta de confianza en la empresa.

Después de que tuviera lugar el tráfico accidente, algunos informes señalaron que el problema podría radicar en el software y que el sistema de reconocimiento de obstáculos identificó a la mujer pero no se disminuyó la velocidad ni se frenó. Además, otras investigaciones afirmaron que los problemas de Uber y su tecnología autónoma van mucho más allá del accidente.

Al parecer, la compañía redujo el número de sensores en sus vehículos sin conductor y el número de operadores, lo que aumentaba el peligro de los viajes. De esta manera, también se puso de relieve el retroceso de la empresa a nivel tecnológico respecto a otras como Waymo.

La suspensión definitiva de los viajes en Arizona es un paso atrás dentro de los planes de la compañía por ofrecer en un futuro trayectos en coches autónomos. Los objetivos todavía pueden cumplirse y las pruebas podrían seguir teniendo en otras ciudades de Estados Unidos aunque el accidente es una mancha en el historial que puede poner en duda la capacidad de la tecnología de Uber por mucho tiempo.

Lo que está claro es que, para poder ponerse al nivel de otras empresas como Waymo en el sector autónomo, el servicio de ride-hailing tendrá que demostrar que puede ofrecer viajes seguros en sus vehículos sin conductor.