Uno de los mayores sueños húmedos para los empollones de la tecnología y de la cultura popular ochentera, geeks y frikis por igual, fue el mundo que trajo consigo la publicación en noviembre de 2011 de Ready Player One, la exitosa novela escrita por el yanqui Ernest Cline. Lo cierto es que, como obra de literatura, se muestra bastante limitadita en su estilo y la profundidad de sus personajes es tan escasa como sus conflictos interiores, pero fue bien acogida por la crítica especializada: Janet Maslin, por ejemplo, la calificó en The New York Times como un “nerdgasmo” con todas las de la ley; además de recibir merecidos elogios por su incuestionable entretenimiento de parte del escritor George R. R. Martin, papá de la saga de Juego de tronos. Se lee con gusto, no hay duda.

Los mismos que la amaron al devorarla aplaudieron la noticia de que el célebre Steven Spielberg, autor de filmes estupendos que parece innecesario enumerar aquí por su fama indiscutible, iba a dirigir la adaptación cinematográfica de la novela, que ha acabado resultando mucho mejor que la obra de la que partía en su terreno, pese a que empeñarse en hacer comparaciones de valor entre un libro y la película con que se lo traslada al cine es como contrastar un tomate y una lechuga de la misma huerta: absurdo. Pero lo que sí tiene sentido es un análisis de las diferencias narrativas elementales entre ambos, o sea, qué ingredientes concretos de la historia cambian en su traslado del papel a lo que antes sería el celuloide; de modo que vayamos a ello.

En el libro de Cline, Wade Watts, el protagonista que cuenta en primera persona su aventura durante la competición para hallar el Huevo de Pascua de James Halliday y Gregarious Simulation Systems (GSS), vive en Oklahoma, no en Columbus, una ciudad con muchísimos vagabundos a la que se muda después de que Nolan Sorrento e Innovative Online Industries (IOI) volase la torre de caravanas de su tía Alice, en la que residía con otros quince individuos y un saco de dormir junto a la secadora, no con un colchón como cama sobre varios electrodomésticos del cuarto de la limpieza. Su encantadora vecina, la señora Gilmore, se encuentra tres caravanas más abajo de la de tía Alice, no en la base de la torre, y en la novela muere por la explosión.

El entorno inicial de Wade es más sórdido de lo que enseña el filme. Acude a clase en un instituto de OASIS, y su avatar, Parzival, es musculoso y lleva una armadura, una espada y un escudo. La portada de la revista Time sobre Halliday la había colgado en su taquilla virtual, no en la pared de su escondrijo en el desguace de coches; y su identificación con él por la incomodidad que sentía en el mundo verdadero queda mucho más clara en la película, donde su evolución al conocer la experiencia vital de Halliday gracias sus deducciones para salir airoso en la Cacería es evidente. El teletransporte a otros mundos de OASIS cuesta dinero, y Parzival no puede permitírselo al comenzar su peripecia.

Su Delorean de Back to the Future (Robert Zemeckis, 1985) luce detalles de otros vehículos: el de Mad Max (George Miller, 1979); de KITT, el de Knight Rider (Glen A. Larson, 1982-1986); el de Los Cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984), ECTO-1; y el de Las aventuras de Buckaroo Banzai a través de la octava dimensión (W.D. Richter, 1984); y no se mueve en él durante la batalla final sino en el gigantesco robot Leopardon de la serie Supaidaman (Steve Ditko y Stan Lee, 1978-1979). Wade no es tan desinteresado como en el filme, pues firma contratos ya siendo famoso por los que su imagen sirve para publicitar diversos productos; y es quien teme que Art3mis podría ser un hombre llamado Chuck que mora en el sótano de su madre en Detroit, no Hache.

Como Parzival, no permanece el primero en el Marcador sino que, a lo largo de la Cacería y según el comportamiento de los sixers, cuya apariencia alteran, y de sus amigos competidores, su posición va variando, lo que no sucede en la película de Spielberg. Se construye su propia fortaleza en OASIS y viaja por su espacio virtual en varias naves, y pide ayuda para la batalla definitiva a todos los gunters a través del correo electrónico, no de la televisión de OASIS. Es Wade y no Samantha quien termina en el Reclutamiento Forzoso de IOI, por falsas deudas y según su plan, y quien consigue destruir el escudo esférico del Orbe de Osuvox programando desde la sede de la pérfida compañía a un robot de provisiones, el Johnny Cinco de Cortocircuito (John Badham, 1986), para matar con una bomba al brujo sixer que maneja el Orbe.

Parzival se convierte en Ultraman durante la gran batalla, no Daito, a quien los sixers asesinan en el mundo real a mitad de la novela; y en el interior de semejante artefacto acaba felizmente con el avatar de Sorrento, que no sucumbe matando a todos con el Cataclista igual que en el filme. Wade promete repartir el premio entre sus amigos antes de cruzar la Tercera Puerta, no después de hacerse con el Huevo y ya desconectado de OASIS, y su avatar no llega en el fin de la Cacería a la habitación de la infancia de Halliday, que ya había visitado antes de traspasar la Primera Puerta, sino al despacho de Anorak en su castillo, y adquiere todo su poder y su dinero cuando le estrecha la mano, sin que tantee su aptitud con un contrato legal en el último momento como en la película.

Es Art3mis o Samantha Cook la primera que descubre dónde encontrar la Llave de Cobre, no Wade. Admite ser más parlanchina en la novela, no esconde ningún empeño íntimo para impedir que IOI gane la competición y se lanza a besar a Wade y no al revés como en el filme, donde la identificación de este con Halliday se remata muy adecuadamente. Por otro lado, Hache o Helen Harris no posee un taller en OASIS ni repara vehículos como en la película, sino que ha programado una sala de chat tridimensional como espacio exclusivo de juegos; lo que conduce es una vieja autocaravana y no una furgoneta, y su avatar es más humano que el del filme. El Gigante de Hierro aparece sólo como una opción para elegirlo al confluir el videojuego Black Tiger (Imo Akapa, 1987), no lo confecciona y viste Hache ni ningún otro.

Los únicos que van a la batalla con monstruosos robots no son Hache y Sorrento en la novela, sino que también Art3mis, Shoto y diez sixers además de Parzival los utilizan. Este último y Hache usan insultos y expresiones soeces en la novela y son más competitivos entre ellos; y no conocen a Shoto y Daito pero sí a I-r0k como gunter desde el principio, y no se trata de un antagonista peligroso ni de un mercenario de IOI, únicamente de alguien mezquino; mientras que, en la película, casi no comparte escenas con Wade y nunca habla con Hache. La pareja de espadachines orientales la forman dos japoneses en el libro pero, en el filme, ambos son yanquis, el segundo de ascendencia japonesa, y el primero, china, y no se llama Akihide Karatsu sino Zhou.

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Broadway Books

La obra de Spielberg cae en la improbabilidad de que los Cinco Mejores se reúnen en Columbus sin dificultades; la novela, no, y en ella, su compañerismo no es inmediato, ni los cuatro supervivientes se conectan a OASIS para la batalla decisiva desde el vehículo de Hache en Columbus, sino en un casoplón indecente de Oregón en el que habita Ogden Morrow, que se presenta al grupo sin previo aviso pero antes de que concluya la Cacería, no después. Por el contrario, Wade se junta con Samantha en las páginas finales. La apariencia del viejo Morrow es diferente a la del filme, algo “entre Albert Einstein y Santa Claus”, y su avatar es otro, no el Conservador de los archivos virtuales de Anroak por los que se sustituye su Almanaque y el diario de Halliday en la película, sino el Gran y Poderoso Og, un hechicero de barba gris.

A Morrow le entrevistan en televisión a medio libro, y Parzival y Art3mis acuden a la discoteca con baile antigravedad por la celebración de su cumpleaños, no en busca de la Llave de Jade. El motivo del fin de la amistad de Morrow y Halliday no fueron también cuestiones sobre OASIS, sino los celos del segundo por la relación de Morrow con Kira específicamente. Halliday es más difícil de tratar que el excéntrico personaje que conocemos en el filme, y tras su muerte, psicólogos trataron de diagnosticarle sin rigor. La frase espuria de Groucho Marx remedada en boca de Halliday transforma “la felicidad” de la novela en “una comida decente” de la película, recuperándola; y cuando Halliday se despide en el libro, no hay sugerencias de inmortalidad virtual en OASIS.

Nolan Sorrento propone a Parzival unirse a IOI y los sixers en la simulación, no proyectándose este último como un holograma en el mundo real igual que en el filme, dentro de su despacho amplísimo en la sede de la compañía en Columbus, donde se halla el villano. No obstante, la propuesta sí se produce en la sede de IOI pero la simulada. Y al decirle el joven que aceptaría si echan al ejecutivo para ocupar él su puesto, los jefes están conformes con tal de que el admirado gunter trabaje para IOI. Y el personaje de F’Nale Zandor, la vil e implacable mano derecha de Sorrento en la película, no existe en el libro de Cline, y el villano, ocasionalmente patético, no está a punto de disparar mortalmente a Wade en el instante climácico de la Cacería, ya habiendo recogido el dichoso Huevo Pascua de Halliday.

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Ediciones B

Las transiciones de un espacio a otro son más computarizadas en la novela y más físicas en la realidad virtual del filme, el cual además va al grano, como debe ser gracias a todo buen guion: carece de las discusiones culturales del libro y no explica que Halliday se inspiró en el reto de la saga inacabada de videojuegos Swordquest (Dan Hitchens y Tod Frye, 1982-1984) para crear su Cacería. La historia del primer huevo de pascua videogueguil de Warren Robinett en Adventure (1978), fundamental para conseguir el de Halliday, se menciona al comienzo del libro, no al final como en la película de Spielberg. Tanto en esta como en el libro, hay que hacerse con tres llaves, pero en la obra de cine abren en conjunto una sola puerta.

Pero la diferencia más notable entre las dos versiones de la historia de Ready Player One radica en los acertijos y pruebas que los gunters y los sixers deben pasar y resolver para adquirir del Huevo de Halliday. En la novela, están relacionadas con el juego de rol Dragones y Mazmorras (Gary Gygax y Dave Arneson, 1974), el arcade Joust (John Newcomer, 1982), el videojuego Dungeons of Daggorath (Douglas J. Morgan, 1982) y el filme Juegos de guerra (Badham, 1983) para la Llave de Cobre y la puerta número uno en cambio, en la película deben ganar una carrera de vehículos en Nueva York con el tiranosaurio rex del filme Jurassic Park (Spielberg, 1993) o el bueno de King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1993).

Para la Llave de Jade y la Segunda Puerta, el desafío tiene que ver con videojuego Zork (Tim Anderson, Marc Blank, Bruce Daniels y Dave Lebling, 1977-1979) y el arcade de plataformas Black Tiger (Masayuki Akahori, 1987); mientras que en la película hay que sobrevivir al Hotel Overlook de El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), algo modificado. Y para la Llave de Cristal y la Tercera Puerta, el reto involucra el disco 2112, cuarto álbum de la banda canadiense de rock Rush (1976), el arcade Tempest (Dave Theurer, 1981), la comedia Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, de los Monty Python (Terry Gilliam e ídem Jones, 1975) y Adventure, juego ya aludido que constituye lo único que permanece en la obra de Spielberg para este último tramo de la competición. Así, parece acusadísimo que triunfar en la Cacería de la novela requiere mayores habilidades que en la adaptada.

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Vendetta Forlag

No hay duda de que todas estas variaciones responden a la necesidad de ofrecer un espectáculo cinematográfico con la energía y el ritmo precisos para no aburrir a los espectadores, y propio de su director por otra parte, lo cual resulta por completo comprensible y en ello quiso colaborar el mismo Cline, que firma el libreto de la película con Zak Penn. Y otra de las novedades que llama la atención es que la obsesión extendidísima por la cultura de los años ochenta del siglo pasado, que apasionaba a Halliday, se expande a la de décadas posteriores. Esto se comprueba muy bien en los gunters que participan en batalla final, que no sucede frente al Castillo de Anorak, en el planeta Chthonia, sino ante una fortaleza del planeta Doom, y es lo que IOI envuelve con el campo de fuerza del Orbe de Osuvox. Y, si en la Ready Player One de Spielberg acabamos por saber lo que los Cinco Mejores hicieron con OASIS, Cline prefirió no revelar las decisiones que tomaron los cuatro supervivientes en la novela, para cuyo desenlace los tortolitos son lo que importa.