Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China –y la poco probable solución a corto plazo– derivarán en una medida por parte del país asiático con la que espera lograr una menor dependencia de los fabricantes norteamericanos: invertirá 300.000 millones de yuanes (47.000 millones de dólares o 40.000 millones euros, aproximadamente) en la industria de semiconductores nacional.

Según informa The Wall Street Journal, citando fuentes cercanas a este plan, el gobierno chino estaría preparándose para anunciar este importante desembolso en los próximos días y que no tiene otro fin que el de conseguir la independencia de fabricantes como Qualcomm, los cuales proveen en la actualidad de buena parte de los microprocesadores que se encuentran en multitud de dispositivos fabricados por compañías extranjeras, muchas de ellas oriundas de China. Con esos 300.000 millones de yuanes, el Gobierno espera poder impulsar en gran medida la industria local para curarse en salud de cara a un incierto futuro comerciales entre las dos potencias.

Tanto Estados Unidos como China llevan ya tiempo enfrascados en un tira y afloja que puede acabar con muchos damnificados en una guerra comercial en la que, de momento, no hay acuerdos. Entre los principales afectados en lo que va de año, Huawei y ZTE.

Adiós, Estados Unidos, adiós

Los cuatro primeros meses del año han sido bastante esclarecedores en lo que a las intenciones de Estados Unidos respecto a la tecnología asiática se refiere. Por una parte, consiguieron frenar el desembarco de Huawei en el país a través de las operadoras, la vía por excelencia para conseguir cuota de mercado en territorio norteamericano; por otro, se bloqueó cualquier posible compra de Qualcomm por parte de Broadcom; y, en última instancia, ZTE ha recibido un veto que prohibirá a la compañía adquirir bienes de compañías estadounidenses durante los próximos siete años. Las agencias de seguridad nacionales, además, manifestaron su oposición al uso de terminales de estas marcas, prohibiendo también su uso en bases militares.

Una sucesión de acontecimientos que, en efecto, podría dejar a esta última sin poder comprar sus chips a Qualcomm, entre otras cosas. Sin embargo, nadie sabe en qué puede derivar esta situación en el futuro, razón del interés de China para invertir en la industria de microprocesadores y unidades de procesamiento gráfico. Huawei ya está bajo investigación por la misma razón que lo estuvo previamente ZTE, así que imaginar el peor de los escenarios tampoco es tan descabellado. Se espera que la citada decisión de inversión por parte del Gobierno chino se haga pública en los próximos días, con un objetivo de autonomía en este sector que estaría marcado para el año 2025.