Pasadas las 22:51 h GMT, la NASA ha logrado enviar al espacio su nueva misión para buscar mundos fuera del sistema solar, después de retrasar su puesta en órbita por problemas técnicos el pasado lunes. A bordo de un cohete Falcon 9, la agencia norteamericana ha conseguido el despegue exitoso de TESS desde el complejo de lanzamiento 40 de Cabo Cañaveral, situado en Florida (Estados Unidos).

La puesta en órbita de la sonda también es una buena noticia para SpaceX, dado que es la primera vez que la compañía de Elon Musk lanza una misión científica de la NASA, después de lograr la certificación necesaria por parte de la agencia espacial norteamericana. El éxito en el despegue marca un gran punto de inflexión en la búsqueda de nuevos exoplanetas.

TESS, el 'cazador' de nuevos exoplanetas

TESS, cuyas siglas corresponden a Transiting Exoplanet Survey Satellite —que podríamos traducir como Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito—, se encargará de analizar más de 500.000 estrellas durante los próximos dos años. Su objetivo será determinar posibles cambios de la luz procedente de estos astros, ya que cualquier reducción supone que un planeta ha cruzado entre la estrella y la Tierra. En otras palabras, la observación de la disminución del brillo nos permite inferir la existencia de planetas fuera de las fronteras del sistema solar, una técnica que se conoce como método del tránsito.

El satélite estudiará astros entre 30-100 veces más luminosos que las estrellas que analiza de forma rutinaria el telescopio Kepler, además de cubrir el 85% de la bóveda celeste. TESS dedicará 27 días a observar cada región celeste que tiene asignada, con el fin de emplear a fondo las cuatro cámaras de 16,8 megapíxeles que porta. Según las estimaciones de la NASA, el instrumento podría catalogar más de 3.000 exoplanetas, incluyendo 300 mundos similares al nuestro y supertierras. Estos nuevos exoplanetas serán caracterizados posteriormente por otros observatorios localizados en la superficie terrestre y en el espacio.

Tras lograr un despegue exitoso, TESS tardará unos 60 días en alcanzar una posición especial, conocida como órbita lunar resonante P/2, nunca lograda antes. Desde esta localización, descrita como un lugar altamente estable para realizar el máximo sondeo posible del cielo, la sonda completará dos vueltas alrededor de la Tierra cada vez que la Luna orbite una vez. Entre los impulsores de esta nueva misión espacial, destaca el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el Centro de vuelo espacial Goddard de la NASA o el Instituto Kavli de Astrofísica, aunque en sus orígenes TESS también contó con el apoyo financiero de Google.

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