Hoy en día la reputación de Harvey Weinstein, y con justa razón, no vale un céntimo, pero en la década de los noventa se encontraba en la cúspide de Hollywood. Con Miramax, su compañía de producción, se abrió paso como uno de los hombres más poderosos de la industria. Su nombre y él mismo eran prácticamente intocables.

Además de su poder, Weinstein se había ganado el apodo de 'Harvey Scissorhands' debido a su obstinación y atrevimiento para cortar las películas que pasaban por sus manos (de tijera). Todos conocían sus tiránicos recortes a las cintas, sin importar quien la hubiera confeccionado. Como el caso de 'Gangs of New York' de Martin Scorsese, película a la que le cortó una hora completa de metraje.

Para finales de los noventa sucedió lo impensable, alguien fue capaz de ponerle un alto y de "derrotarlo", así lo describe el hombre que lo hizo: Hayao Miyazaki, como sabemos, el cofundador del mítico Studio Ghibli.

Todo comenzó con la distribución de 'La Princesa Mononoke'. En 1997 la compañía de Weinstein, Miramax, había sido adquirida por Disney, quien a su vez tenía un acuerdo de distribución de las películas del Studio Ghibli. En entrevista, Miyazki, explicó cómo su encuentro con Weinstein fue infortunado:

Fui a Nueva York para encontrarme con este hombre, este Harvey Weinstein, y fui bombardeado con su ataque agresivo, con todas esas demandas de recortes.

"No cuts"

Ya podemos darnos una idea del tipo de persona que puede llegar a ser Weinstein, pero lo que no sabía este hombres es que pronto le llegaría un mensaje fuerte y claro al respecto de todas sus demandas de cortes y sus "manos de tijeras": unos días más tarde recibió un paquete del Studio Ghibli, dicho paquete contenía una espada samurai y un mensaje simple, "No cortes".

Al parecer el hombre comprendió bien y La Princesa Mononoke fue distribuida tal y como los genios del Studio Ghibli la idearon (al parecer el mensaje resultó tan claro como cuando se recibe un pescado envuelto en un chaleco antibalas). Recordemos que esta cinta dirigida por Miyazaki es la décima del estudio que recientemente perdió uno de sus pilares: Isao Takahata, quien nos dejó un precioso legado para recordarlo.

Años más tarde Hayao Miyazaki rectificó que la idea de enviar una espada al famoso 'Harvey Scissorhands' no fue suya sino de su productor, Toshio Suzuki, sin embargo hace suya la victoria de detener los cortes a sus películas cuando declara triunfante para finalizar esta sorprendente anécdota sobre Weinstein: "lo derroté".

Por eso y más admiramos al gran Hayao Miyazaki, además, obviamente, por su grandioso trabajo.

El tiempo y el valeroso testimonio de varias mujeres pusieron a Weinstein en su sitio quien no sólo demostró ser un tirano con los directores y demás creativos cineastas sino un hombre que usó su poder y la intimidación para acosar sexualmente a decenas de mujeres. El productor fue retirado de su propia empresa, la cual más tarde se declaró en bancarrota.