Es la serie española del momento. Netflix anunciaba hace apenas unos días que 'La casa de papel' es la serie de habla no inglesa más vista de la historia de la plataforma y, más importante, que iban a producir una tercera temporada después de que la ficción acabara su emisión en Antena 3 tras dos tandas de episodios. El atraco aparentemente perfecto orquestado por 'El profesor' y su séquito de atracadores con nombre en clave, desde Tokio a Berlín, está en boca de todos.

Pero la serie que muchos han o están disfrutando podría haber sido muy diferente. Para empezar, algo tan significativo en muchas ficciones como su título podría haber sido bien diferente: desde Vancouver Media, equipo creativo tras la producción, estuvieron a punto de bautizarla como 'Los desahuciados' por la situación de los personajes, afirmando todos no tener nada que perder por distintos motivos. Para bien o para mal, esa nombre provisional terminaría dejando paso al que todos conocemos y que, en mi humilde opinión, es algo más original y encaja mejor con la trama.

También pasaron por varias fases los nombres en clave de los atracadores, uno de los elementos más populares e identificativos de la serie. Así, mientras algunos como Tokio, Berlín o Río estuvieron claros desde el primer minuto, personajes como Oslo, Moscú y Nairobi podrían haber sido bautizados de otro modo, más concretamente como Valencia, Chernóbil y Camerún, respectivamente. Nombres, todos ellos, que terminarían dentro de la serie para denominar planes o momentos concretos.

Otro elemento vital que también pudo ser muy distinto al que hoy conocemos, y que habría derivado en otros cambios, es el episodio piloto. Desde Vancouver Media afirman haber tenido hasta 52 versiones distintas del primer episodio de la serie a lo largo de los ocho meses de producción de la misma. Fueron extremadamente meticulosos a la hora de plantear la trama y perfilar los personajes, midiendo cada diálogo y cada escena, hasta que dieron con el piloto que les satisfizo.

Y sobre los capítulos gira otra de las decisiones que podría haber cambiado, y mucho, a 'La casa de papel'. En el momento en el que dio comienzo la producción (y hasta muy adelantada la misma) no se había decidido el número de episodios que abarcaría la ficción, yendo desde los 15 que al final se emitieron hasta 20. Al final, con el metraje en las manos, desde Vancouver Media decidieron apostar por un ritmo mayor y no dilatar demasiado la trama, por miedo a alargar en exceso el tramo final, y quedarse en esos 15 capítulos que, eso sí, son algo diferentes en duración si los vemos en Netflix.

Y entrando ya en pequeños detalles de la producción, elementos tan inherentes a los personajes como el tic nervioso de 'El profesor' a la hora de subirse las gafas no es más que un aporte del propio actor, Álvaro Morte, incómodo por el uso de las mismas. Poco a poco caló en el rodaje y ya forma parte del personaje. Una de las mayores sorpresas llega cuando descubrimos que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, objetivo del mayor atraco de la historia, ni siquiera sale en la serie; así, tras la negativa ante la posibilidad de rodar in situ, el equipo utilizó el edificio del periódico ABC para rodar un gran número de escenas, sobre todo aquellas en las que vemos las máquinas de impresión. Máquinas del propio periódico y que imprimieron miles de billetes falsos durante el rodaje. Por otra parte, todos los planos exteriores de la "Casa de papel" son en realidad del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).