Poner a la mujer como el centro de todo el movimiento tecnológico. Este era el objetivo con el que Women4Tech nacía en la pasada edición del Mobile World Congress. Una necesidad que ha pasado de estar en segundo plano a ponerse en una primera línea de los asuntos pendientes del mundo de la tecnología. La falta de mujeres en la gran industria de Silicon Valley, brechas salariales cada vez más obvias,poca representación de las mismas durante eventos similares al MWC y un papel relegado a la figuración por imagen. Women4Tech no nacía para ser un proyecto más, tenía mucho trabajo por delante.

En este sentido, la iniciativa no se queda solo en las paredes de la Fira de Barcelona. La cita de las mujeres también tiene reflejo en el mundo del emprendimiento: 4YFN ha puesto a las mujeres emprendedoras en primera línea de atención. "La diversidad como camino para la innovación y la innovación": este es el concepto que se ha querido abordar desde la división de emprendimiento del MWC.

¿Cuál es el mayor reto? Para Nimma Bakshi, de PWC, el reto se centra en el foco de los discursos que se llevan gestando desde hace tiempo. El poder de la palabra, de la voz de los líderes de opinión es fundamental. "No permitamos que los discursos contrarios al papel de la mujer echen para atrás todo lo logrado" comenta el analista.

Solo un 20% de las tecnológicas creadas en los últimos años han tenido origen en el papel de la mujer y solo el 7% de los más ricos, según Forbes, son mujeres. Las estadísticas del South Summit, el otro gran evento de emprendedores, algo más del 15% de los que se presentan son mujeres. En este sentido, analiza Susana Balbo de W20, "la inclusión de la mujer es esencial para resolver los problemas de la industria y la sociedad". Diversos estudios sobre el papel de la mujer y su educación confirman que hasta la edad de 12 años, las niñas se sienten atraídas por el mundo de la tecnología, pasada esa edad pierden el interés. La concepción masculina del mundo digital, además de la poca incentivación de las carreras técnicas lastran el posible crecimiento de la mujer en este sector. "Los sistemas educativos son esenciales para avanzar en este proceso, deben hacer entender a las mujeres de que tienen todas las capacidades para entrar en todo este proceso", explica Balbo. La realidad es que, de momento, esto no se está logrando. El 50% de media de las carreras de este tipo está ocupado por mujeres, 54% en el caso de España. Sin embargo, algo pasa cuando acaban los estudios. Ese porcentaje se diluye y se pierde por el camino.

Un proceso que, si bien depende en gran medida de unos sistemas educativos que sean conscientes del problema, necesita de una cooperación global para llegar a un punto en común. "Hay que poner puntos de atención en todo aquello referente a la igualdad de género en el sector de la tecnología", explica Balbo, "analizar los datos existentes, ver cómo se comporta el mundo y poner en práctica los resultados, añade. Poco a poco, la mujer entra a esos círculos de poder. Ya no solo con el sector tecnológico. La política puede ser un gran acicate: hacer ver al mundo que sí se puede.

"El hecho de que una mujer entrase en la presidencia de Argentina dio un nuevo giro al papel de la mujer en el país; en ese momento todo empezó a cambiar. Las mujeres empezaron a salir y a decir que estaban ahí y, por supuesto, empezaron a emprender", analiza Balbo. Tanto así con el caso de Alemania o Reino Unido. Un incremento del papel público de ellas es un progreso para todas.

Quizá en años venideros, este tipo de discursos ya no sean tan necesarios. De momento, el trabajo que hay por delante es grande.