8 de marzo. Esta fecha nunca había tenido tanta repercusión como la que se celebra este 2018; la mujer y su entorno nunca había sido tan consciente de la necesidad de llegar a un cambio, a una igualdad con sus pares masculinos y de hacer presión.

Lejos quedaron esos primeros movimientos feministas a principios del siglo XX que bregaban por el derecho a voto. De esta manera, 1911 dio el primer Día de la Mujer de la historia en Alemania, Suiza, Dinamarca y Austria. ¿La diferencia? Se celebraba el 19 de marzo. La fecha actual corresponde a las revoluciones de las mujeres de la Rusia de 1913 que luchaban por evitar la inminente Gran Guerra se precipitaba sobre Europa. Eligieron el 23 de febrero del calendario juliano, una fecha que traducida al actual gregoriano era el 8 de marzo. La ONU no puso esta fecha como Día Oficial de la Mujer Trabajadora hasta 1977. Años más tarde perdió el apelativo de trabajadora en un intento de agrupar los derechos de todas aquellas mujeres del mundo.

En la Antigua Grecia a través de la comedia de Aristófanes, Lisístrata, donde la protagonista intenta luchar por los derechos haciendo huelga sexual. Durante la Revolución Francesa, momento en el que la mujer empieza a tomar conciencia. El hito de las sufragistas entre los siglos XIX y XX. Los movimientos obreros muchos antes de la Revolución Industrial. La libertad sexual de mediados del XX, el acceso a la educación obligatoria o superior... La consecución de logros ha sido notable, pero sigue pecando de lo mismo: la verdadera irrupción de la mujer en el mundo laboral y, lo que es más importante, de su posicionamiento en los lugares de toma de decisión.

Los análisis a propósito del papel de la mujer en el mundo laboral cuentan ya con ríos de tinta en todo el mundo. A nivel internacional y nacional, en el mundo de la tecnología o los sectores más tradicionales, la realidad es que los datos dan mucho que pensar.

En este sentido, el informe Women in Business 2018, de Grant Thornton desvela un dato triste para la lucha por la mejora de los derechos de la mujer: a nivel mundial, la proporción de puestos de alta dirección controlados por mujeres ha descendido. Aunque, todo sea dicho, las empresas sin mujeres también han decaído pasando del 35% al 25%. Si nos vamos concretamente a España, la realidad es que el estancamiento de los datos, en un 20%, denota un cumplimiento del expediente de cara a la galería por parte de las empresas y no un cambio de cultura.

Es curioso mencionar las diferencias por regiones. Podríamos imaginar que Europa o Estados Unidos son las regiones a la cabeza del posicionamiento de la mujer en el mundo directivo. Nada más lejos de la realidad. Por encima de todos ellos se posiciona África, en todos los sentidos. A la cola estaría Latinoamérica. Para Mar García, analista de la firma, supone un punto positivo en la evolución de las circunstancias. Regiones que aún están en proceso de desarrollo empiezan a tomar la cabeza en el empoderamiento de la mujer desde la base; "el histórico de Europa y su larga tradición aún tiene muchas mentalidades que cambiar". Y, en cierto modo, no les falta razón. Europa, cuna precisamente de los movimientos feministas, encuentra sus datos de evolución estancados. 2018 se ha vuelto a encontrar con cifras de mujeres en la alta dirección por debajo de las de 2013 y 2014.

En este sentido, la educación sigue estando en el centro de la polémica. El famoso llamado techo de cristal que empieza desde la educación primaria hasta llegar a los puntos más altos de la vida laboral de cualquier mujer del mundo. El análisis explica, como ya viene siendo tradicional, el uso de estereotipos que siguen minando el progreso de las mujeres en altos puestos directivos. Los roles de género, explican, siguen estando demasiado presentes.

Por sectores, la realidad es que nada ha cambiado en cuanto a sectores. Pocas mujeres en servicios financieros, servicios ganaderos y profesionales. Unos mejores datos en sanidad y comunicación. ¿Y la tecnología? La realidad es que la tecnología se incluye dentro de los servicios de comunicación, por lo que el desglose de esa cifra no computa.

Políticas para la igualdad

Grant Thornton ha preguntado a 2.500 directivos de todo el mfmarundo sobre la integración de la mujer en el mundo laboral. Las cifras son las que son pero, según sus datos, 7 de cada 10 directivos considera que no existe ninguna barrera para que se limiten las políticas de igualdad en las empresas. ¿Qué está pasando entonces?

Mar García, analista, entiende que "resulta un dato altamente preocupante, porque indica que los directivos están opinando desde el desconocimiento y con una cierta falta de sensibilidad". Falta de políticas de igualdad definidas propias en la empresasy la falta de músculo voluntario en las mismas serían dos de los problemas que denotan los empresarios.

Quizá una crítica a los Gobiernos. En este punto cabe resaltar el rechazo de las cuotas impuestas y las auditorías de brecha salarial obligatorias para comprobar el estado de las retribuciones. El 53% de los empresarios considera que puede repercutir negativamente en sus procesos de contratación. Ahora bien, si no hay nada que ocultar, no hay perjuicio posible.

Este artículo no tiene firma porque ha sido escrito por una redactora que hoy 8 de marzo hace huelga.