Uno de los grandes alicientes para adquirir un nuevo terminal siempre son las teóricas mejoras en autonomía que se producen entre generaciones. Además de la capacidad de la batería, que no ha dejado de crecer desde la aparición del teléfono móvil, los avances en litografía y en eficiencia de las pantallas, que se suman a la cada vez mayor optimización del sistema operativo, hacen que siempre quepa esperar mucha mejoría cuando se agregan todos estos factores.

Los Samsung Galaxy S9, sin embargo, no salen del cierto estancamiento al que llegaron en la generación de los Samsung Galaxy S7, cuando Samsung aumentó considerablemente el tamaño de sus baterías y logró eficiencias muy superiores a las del mítico Exynos 7420, que inauguró los 14 nanómetros el año de la debacle de Qualcomm con el malogrado Snapdragon 810.

No superar la autonomía de los Galaxy S8 no es una mala noticia en sí, porque ambos modelos tenían una autonomía decente, pero la situación vuelve a poner a muchos usuarios en la encrucijada de tener que elegir entre terminal pequeño por comodidad o grande por autonomía, pues ni el Samsung Galaxy S7 ni el Samsung Galaxy S8, ambos con 3000 mAh, ofrecieron autonomías que permitiesen salir con garantías de casa para que a la vuelta aún haya varias horas de uso por delante.

Yendo a los casos concretos, vemos como el Samsung Galaxy S9 y el Samsung Galaxy S9+ mejoran considerablemente en las pruebas de reproducción de audio que Samsung realiza con la pantalla apagada y con el modo "Always-On Display" desactivado. Las mejoras de autonomía entre generaciones que vemos aquí son de aproximadamente el 20% en ambos modelos, y esa es una mejoría achacable sólo al SoC y a los componentes dedicados al audio, pues la capacidad de batería de los nuevos terminales es exactamente igual a la de sus antecesores. A partir de ahí, y quitando el caso de tiempo de llamadas, que también aumenta ligeramente, todo se queda exactamente igual. Lo "triste" es que dos años después del S7 edge, de acuerdo a las cifras oficiales de Samsung, ningún otro terminal ha superado sus resultados en horas de conversación.

En otros aspectos como reproducción de vídeo sólo se ha conseguido igualar, mientras que ningún terminal ha superado aún las 16 horas de navegación web bajo conexión Wi-Fi del Galaxy S7 edge. Aunque sería lo fácil, los 3600 mAh de aquel terminal no pueden explicar que no haya diferencias a favor de los nuevos, teniendo en cuenta los avances que ha habido en todos los sentidos.

Volviendo a la comparación de las últimas dos generaciones, resulta extraño que no haya mejoría, cuando Samsung asegura que su actual procesador es un 15% más eficiente que el Exynos 8895. La causa podría estar en que Samsung ha subido mucho la frecuencia de reloj, hasta 2,9 GHz. Habrá que esperar a ver qué sucede en nuestro análisis con una versión final del software, pero la realidad es que las cifras que Samsung ofrece suelen ser bastante indicativas.

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