Existía alguna pequeña empresa de reparto de comida a domicilio a nivel local. La realidad es que el gigante Glovo ha terminado haciéndose con la mayor cuota de mercado de mercado de Lima gracias a su joint venture con Cabify. Los unos dedicados al negocio de última milla a gran escala sirviéndose de la estructura de los segundos, los cuales seguían gestionando sus negocio de transporte.

Lo que en un principio iba a ser un acuerdo conjunto de actividad a través de Cabify Express, la división de repartos de la compañía española, ha terminado estando al 100% bajo el control de Glovo. Les han hecho falta sólo dos meses para hacerse con el liderato de la compañía. Sus estimaciones apuntan a un crecimiento semanal de un 50% aproximadamente en número de pedidos y usuarios activos.

Con la absorción del negocio de Cabify, las previsiones de la compañía fundada por Oscar Pierre estiman que a partir de ahora podrán ampliar 10 veces el número de pedidos, cuadruplicar la flota de repartidores y triplicar la inversión en Lima. Dando por hecho el aumento de las zonas de la ciudad en las que opera: Miraflores, San Isidro, Surquillo, Surco, San Borja, Jesús María, Barranco, Magdalena, La Victoria y Pueblo Libre. Además de en las otras regiones de Latinoamérica a las que Glovo tiene previsto entrar para hacerse con la última milla. Chile fue la siguiente región elegida. Argentina y Bolivia se posicionaban como las zonas preferidas para una siguiente ronda; aunque México, Colombia, Brasil, Ecuador y Panamá, como regiones dominadas por Cabify, también podrían sumarse a la lista.

La ventaja con la que cuenta Glovo en Latinoamérica es que no tendrá que enfrentarse a los problemas legales que sufre en España. Al contrario que en su país de origen, donde tanto ellos como Deliveroo se enfrentan a un proceso de inspecciones laborales y denuncias por parte de los sindicatos de trabajadores; los cuales están enfrentados a las compañías por lo que consideran falsos autónomos.