El 15 de febrero se celebra el Día Internacional contra el Cáncer Infantil, una fecha pensada para concienciar y sensibilizar a la sociedad sobre los problemas que padecen los más pequeños que se enfrentan a un tumor maligno y recordar las necesidades médicas y sociales que tienen en su vida diaria. Anualmente cerca de 1.400 personas menores de dieciocho años son diagnosticadas de cáncer, una enfermedad calificada como "rara" por su baja incidencia en España, aunque constituya la principal causa de muerte en individuos de menos de catorce años.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NIH, en inglés), "los índices de mortalidad por cáncer infantil han bajado en casi 70% en las últimas cuatro décadas", unas cifras que son similares a las observadas en otros países desarrollados, incluido el nuestro. De acuerdo con la Sociedad Española de Hemato-Oncología Pediátrica, la tasa de supervivencia a cinco años del cáncer infantil alcanza el 80%, un porcentaje todavía insuficiente. A nivel europeo, se estima que más de medio millón de ciudadanos son supervivientes de un tumor durante la infancia o la adolescencia, un número que ascenderá al millón de personas entre 2020 y 2025.

Qué es el cáncer infantil y por qué ocurre

Al igual que otros tumores malignos, el cáncer en los más pequeños ocurre cuando algunas células del organismo empiezan a dividirse y proliferan sin ningún control. En individuos más mayores, esta enfermedad se relaciona con el envejecimiento, ya que a medida que van pasando los años, mayores mutaciones pueden acumularse en nuestro genoma incrementando el riesgo de que aparezcan células malignas. Recientemente, sin embargo, la Sociedad Española de Oncología Médica alertaba de que el 40% de los casos de cáncer son evitables con hábitos saludables realizando ejercicio físico, manteniendo una dieta equilibrada o evitando el consumo de alcohol y tabaco.

¿Qué ocurre en el caso de los más pequeños? Las causas del cáncer infantil pueden deberse a múltiples factores. Por un lado, el desarrollo embrionario es la etapa de la vida donde más proliferación celular sucede, por lo que en ocasiones pueden darse fallos en la maquinaria genética dando lugar a la aparición de diversas patologías, entre otras el cáncer infantil. Por otro, existen algunas mutaciones genéticas que los niños y los adolescentes pueden haber heredado de sus progenitores, y que explican el desarrollo de los tumores malignos a una edad temprana.

cáncer infantil
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Según datos del NIH, aproximadamente el 5% de los cánceres en niños están provocados por una mutación que se ha transmitido por la herencia genética entre padres e hijos. Por ejemplo, en el caso del retinoblastoma, un tumor que aparece en los ojos, se calcula que en el 25-30% de los casos se debe a una mutación hereditaria en el gen RB1; sin embargo, este tipo de cáncer solo representa un 4% del total de diagnósticos de cáncer infantil en menores de catorce años. Pero los genes que heredamos de nuestros progenitores no son los únicos culpables de la aparición de células cancerosas.

A día de hoy, los científicos continúan trabajando para encontrar nuevos factores que contribuyan a aumentar el riesgo de este tipo de tumores. Los más frecuentes en niños de cero a catorce años son las leucemias, el cáncer de encéfalo y otros del sistema nervioso central, y los linfomas. Dentro del primer grupo, se han hecho estudios que muestran que la radiación ionizante puede estar detrás del desarrollo de una leucemia y otros tipos de cáncer, tal y como sucedió en los casos de niños y adolescentes expuestos a las denotaciones de la bomba atómica durante la II Guerra Mundial o a los accidentes en centrales nucleares como la de Chernóbil. Otros parámetros que todavía se investigan son la exposición a pesticidas o a agentes infecciosos durante la infancia y adolescencia o a sustancias cancerígenas durante la época prenatal. La celebración del Día Internacional contra el Cáncer Infantil recuerda también la necesidad de seguir investigando para esclarecer el porqué de este tipo de enfermedades.