En octubre de 2017 llegó a los cines de todo el mundo Blade Runner 2049, la secuela de la mítica película de ciencia ficción ciberpunk con la que el británico Ridley Scott (Hannibal) adaptó ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela de Philip K. Dick, en 1982. Del nuevo filme, que podemos incluir entre los mejores del año, tuvo que encargarse el canadiense Denis Villeneuve (La llegada) porque el director original estaba muy ocupado con Alien: Covenant, sexta película de la saga iniciada por él mismo con otra de culto y también de estreno en 2017. Sin embargo, Scott confirmó a Digital Spy que ya tiene planes para otra secuela de Blade Runner: “Creo que hay otra historia. Tengo otra lista para que evolucione y se desarrolle, por lo que sin duda hay una por hacer”.

Sin duda, estas declaraciones afianzan el proyecto de futuras aventuras para Rick Deckard (Harrison Ford) y compañía, pero era algo que ya sugirió Scott en junio de 2017 durante una entrevista para IGN al ser preguntado sobre si se planteaba hacer con Blade Runner lo mismo que con Alien, o sea, expandir la historia con más películas: “Sí. Creo que George [Lucas] siempre lo ha demostrado: por supuesto, siempre hay algo”, explicó, para después opinar que la manera en que el padre de los Jedis manejó Star Wars en su momento fue extraordinaria. “Es lo que he estado tratando de hacer para que Alien evolucione realmente, porque en aquellos días yo no estaba para hacer secuelas. Pero ahora, de repente, te das cuenta de que, bueno, eso es estúpido. «Será mejor que hagas secuelas, tío». Así que eso es lo que he estado haciendo”.

blade runner 2049
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No obstante, si la decisión de un cineasta tan célebre —aunque mercenario— resulta determinante para que un proyecto de cine acabe viendo la luz, la verdad es que no es lo único y, en el caso de las continuaciones de Blade Runner 2049, hay que tener en cuenta los elementos nuevos de cuyo hilo se puede seguir tirando, pues sería narrativamente irresponsable por insatisfactorio no hacerlo, y que terminó de una forma que da pie a los tirones sin problema ninguno. En primer lugar y sobre todo, porque la ofensiva que ha planeado la enigmática Freysa (Hiam Abbass) contra el tratamiento brutal de Wallace Corporation —sucesora de la Tyrell Corp. del doctor Eldon ídem (Joe Turkel)—, las autoridades y la sociedad con “los pellejudos” antiguos, los modelos de replicantes anteriores al Nexus-9, debe ponerse en práctica.

Además, el infame Niander Wallace (Jared Leto) ha de responder por sus abusos y los crímenes cometidos en su nombre por Luv (Sylvia Hoeks), su mano derecha; no por justicia candorosa, sino para “exorcizar los demonios conjurados” tan indiscutiblemente por esta razón durante Blade Runner 2049 en el ánimo de los espectadores. También hay preguntas que deben contestarse, como cuál es la naturaleza de la hija que Deckard tuvo con Rachael (Sean Young), la ya crecida doctora Ana Stelline (Carla Juri), y de dónde procede la implantación de sus recuerdos en la mente artificial del agente K (Ryan Gosling), al que la teniente Joshi (Robin Wright) había ordenado encontrarla. Y, puesto que la escena final es la del encuentro de Deckard con ella, sería oportuno que nos mostraran más sobre su relación.

blade runner 2049
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Por otra parte, pese a que se ha insistido en que Blade Runner 2049 ha fracasado en taquilla siguiendo curiosamente la estela del filme original, que recaudó casi treinta y cuatro millones dólares habiendo costado veintiocho, no parece que esa apreciación sea incontestable: el presupuesto de la secuela fue de 150 millones, y ha acumulado casi 260 en todo el mundo. Lo que ocurre es que, tratándose de una obra tan conocida, idolatrada e importante para la ciencia ficción de las últimas décadas como Blade Runner, sus productores esperaban que su continuación fuese un taquillazo. Pero han recogido beneficios de todos modos, así que, si Ridley Scott dice que hay más historias que contarnos sobre los replicantes, si hay cabos sueltos que atar de la primera secuela, la misma fue una operación económica beneficiosa y un triunfo para la crítica internacional, al menos otra continuación de esta famosa distopía futurista está cantada.