Aún hay quien se sorprende al saber que Blade Runner, el clásico de la ciencia ficción distópica de Ridley Scott (Alien, Gladiator, Hannibal) que tantos cinéfilos aman, fue un fracaso de taquilla en 1982 y, por si esto fuera poco, la crítica especializada le dio más palos que a una estera. Con un presupuesto de veintiocho millones de dólares, en Estados Unidos únicamente recaudó treintaidós, y Janet Maslin dijo de ella en The New York Times que “es un desastre, por lo menos en lo que se refiere a su narrativa”, que “casi nada se explica de manera coherente, y la trama tiene grandes lapsos”, que “la historia se arrastra torpemente”, que Rick Deckard es “tedioso y más que eso” y que “el final de la película es horrible y sentimental”. Pero, por fortuna, con los años ha ido consiguiendo una gran mejora en su estatus, por sus virtudes, su gran influencia cinematográfica y su realidad como icono ciberpunk.

Que se decidiese llevar a cabo una continuación es otra prueba de ello, y ahora, treintaicinco años después, va a llegar a los cines de todo el mundo Blade Runner 2049, para cuya dirección eligieron muy sensatamente a Denis Villeneuve (Prisioneros, Sicario, La llegada), y si el libreto de la de Scott es obra de Hampton Fancher y David Webb Peoples según la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick, el de la secuela ha sido escrito por el mismo Fancher y Michael Green. Repite Harrison Ford como Rick Deckard, y se embarcan en esta historia Ryan Gosling como el agente K, Ana de Armas como Joi, Sylvia Hoeks como Luv, Jared Leto como Niander Wallace, Robin Wright como la teniente Joshi, Mackenzie Davis como Mariette, Dave Bautista como Sapper Morton, David Dastmalchian como Coco, Hiam Abbass como Freysa, Lennie James como el señor Cotton y Carla Juri como la doctora Ana Stelline.

blade runner 2049
Lauzirika, Warner

Pero antes de que los cinéfilos se sienten en la oscuridad de las salas de proyección para deleitarse con ella, hay algunas otros filmes que convendría que viesen para comprender la peripecia de los personajes en todas sus implicaciones. Por supuesto, no tendría sentido no haberse zampado la película original previamente para enfrentarse a la nueva; al margen de esta obviedad, una de las películas que mejor ayuda a los espectadores a familiarizarse con los entresijos de la primera y todo lo que supuso para la cultura es Días peligrosos: Creando ‘Blade Runner’, el largo documental que elaboró el especialista Charles de Lauzirika en 2007 sobre el filme de Scott con decenas de entrevistas y material inédito, veinticinco años después de que se estrenara.

Sin embargo, lo que desde luego resulta ineludible ver antes de la esperadísima continuación de Villeneuve es Blade Runner 2022: Black Out, cortometraje animado de Shinichirô Watanabe (Cowboy Bebop, Animatrix) en el que se relatan hechos que luego se mencionan en Blade Runner 2049, los del Apagón que le da nombre, se aportan más detalles sobre otros diferentes, como lo ocurrido en los campos de Callampa, e incluso nos muestran un par de veces el rostro familiar de un personaje al que conoceremos en uno de los filmees posteriores.

Luke Scott, que ya había dirigido precisamente las dos breves precuelas de Alien: Covenant (2017) para su padre, ha realizado Blade Runner 2036: Nexus Dawn, que nos presenta a otro de los personajes importantes de la nueva película, el amenazador Niander Wallace de Jared Leto, y nos expone cómo pudo terminar con una de las consecuencias más significativas del Apagón. Sin duda, durante sus escasos cinco minutos logra avivarnos las ganas de zambullirnos en Blade Runner 2049.

El último de los filmes que nos prepara para ella también es de Luke, el hijísimo. Se titula Blade Runner 2048: Nowhere to Run, por lo que está claro que nos narra acontecimientos sucedidos un año justo antes de los de la secuela; y es aquí donde nos descubren al Sapper Morton de Dave Bautista y cuál es su carácter, a la vez que nos sugieren la verdad de su esencia. Y el caso es que, en la introducción a estos tres cortos, Villeneuve declara lo que sigue: “Le pedí a un par de artistas a los que admiro que crearan tres historias que dramatizan algunos eventos clave ocurridos entre 2019, fecha en la que transcurre Blade Runner, y 2049, cuando mi nueva historia comienza”. No hay duda de que constituyen un buen aperitivo para abrir boca.