La injerencia rusa en Estados Unidos estuvo enfocada en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016. Sin embargo, los esfuerzos para descifrar más detalles sobre las cuentas vinculadas con el Kremlin no han evitado que los bots rusos intenten influir, una vez más, en la opinión pública. Eso es lo que temen dos miembros del Congreso estadounidense, Dianne Feinstein y Adam Schiff, quienes han pedido a Facebook y Twitter que investiguen la actividad de las cuentas para arrojar más luz sobre otra posible influencia.

El eje central de esta posible nueva interferencia rusa es una campaña llamada #ReleasetheMemo, la cual pone de relieve la presunta corrupción en el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y los abusos de poder en el organismo. Mientras que los republicanos han intentado poner la atención en este documento, los demócratas afirman que solamente es un intento para desacreditar la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016. En una carta enviada este martes 23 de enero, los legisladores han afirmado que los esfuerzos por influir en la investigación se deben a que ya se han acusado a dos funcionarios de la campaña del presidente Donald Trump.

Más allá de la veracidad o los intereses detrás del documento, Feinstein y Schiff alertan sobre que el hashtag se convirtiera en trending topic y la Alianza para la Seguridad de la Democracia, que estudia las redes sociales, apuntó a que Rusia puede estar detrás de esta campaña. Para tener información más explícita sobre esta nueva injerencia, el Congreso ha pedido a Facebook y Twitter que averigüen cuántas cuentas rusas están involucradas y cuántos usuarios vieron las publicaciones y tweets publicados por cuentas vinculadas con el Kremlin.

"Es críticamente importante que se permita que la investigación del abogado especial continúe sin interferencia dentro o fuera de los Estados Unidos", escribieron Dianne Feinstein y Adam Schiff en la carta, y añadieron:

Es por eso que buscamos su ayuda en nuestros esfuerzos para contrarrestar los continuos esfuerzos de Rusia para manipular la opinión pública y socavar la democracia estadounidense y el estado de derecho.

Asimismo, los demócratas destacaron que, si las sospechas son ciertas, eso supondría un nuevo ataque por parte del Gobierno ruso a través de las redes sociales y con el objetivo de influir en el proceso democrático. "Esto debería desconcertar a todos los estadounidenses", señala la carta, y suma que también debería desconcertar a las plataformas que parecen estar en el punto de mira del Kremlin.

Desde que salió a la luz la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos, conocida como Rusiagate, compañías como Google, Facebook y Twitter comparecieron ante el Senado de Estados Unidos para dar más información sobre el papel de las cuentas rusas en las respectivas plataformas. Una vez más, la colaboración de estas empresas será clave para saber qué consecuencias y efecto tuvo la actividad de las cuentas rusas. Facebook y Twitter tienen hasta el próximo 26 de enero para responder a la petición.

Hasta ahora, Twitter ha identificado más de 50.000 bots vinculados con el Kremlin y Facebook afirmó que los anuncios rusos fueron vistos por 126 millones de personas. A pesar de que las tecnológicas han anunciado nuevas medidas para evitar estos comportamientos a través de requisitos para los anuncios políticos, la preocupación radica en cómo el Kremlin puede encontrar nuevas vías para seguir influyendo en la opinión pública a través de las redes sociales.