Hay series televisivas que ayudan a dar a conocer términos habitualmente muy alejados de la sociedad. Esta mezcla de ficción y realidad se observa cuando analizamos el carácter de Sheldon Cooper, personaje central en The Big Bang Theory, cuya personalidad puede recordar a los síntomas del síndrome de Asperger. Otra de las grandes producciones de los últimos años, protagonizada por el Dr. House, nos ha permitido conocer patologías tan extrañas como la enfermedad de los huesos de cristal o el síndrome de Addison.

Cualquier gran aficionado a los diagnósticos de House, sin embargo, recordará probablemente con más detalle una de las patologías más citadas en la ficción de los últimos años. Cuando los médicos apuntaban diferentes posibilidades sobre los síntomas que sufría un paciente, House solía responder con cierta impertinencia "¡No es lupus, nunca es lupus!" Quizás esta frase se quedó grabada en la memoria de muchos seguidores de la serie hasta convertir al lupus, curiosamente, en una de las palabras más buscadas en Google por los españoles durante 2017.

Qué es exactamente el lupus

El lupus es una enfermedad autoinmune, es decir, el sistema inmunológico ataca por error las propias células y tejidos del paciente, afectando a partes del cuerpo tan importantes como las articulaciones, la piel, los riñones, el corazón, los pulmones, los vasos sanguíneos y el cerebro. La investigación aún no ha podido determinar cuál es la causa del lupus, con la excepción del provocado por el consumo de fármacos, pero sí se han descrito los numerosos síntomas que pueden aparecer y desaparecer en forma de brotes. Dolor, fiebre, úlceras, sensibilidad a la luz solar, erupciones en la piel o pérdida del cabello son algunos signos que pueden presentar los afectados por esta enfermedad.

Aunque cualquier persona puede desarrollar lupus —una patología que encierra muchos subtipos, como el lupus eritematoso sistémico, el discoide, el producido por medicamentos o el neonatal, entre otros—, lo cierto es que las mujeres presentan más riesgo de sufrir la patología. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el lupus es "dos a tres veces más común en las mujeres afroamericanas que en las de raza blanca. También es más común en las hispanas, asiáticas y nativo americanas. Las mujeres afroamericanas e hispanas son más propensas a padecer formas graves de lupus", aunque todavía no sepamos exactamente por qué.

El diagnóstico del lupus sigue siendo, como bien demostraba House, un desafío complejo. En la actualidad no existe una única prueba para detectar la enfermedad autoinmune, que muchas veces se confunde con otras patologías. Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, la genética juega un papel importante en la aparición de este trastorno, pero existen más factores detrás del lupus. Lo que está descartado es que esta patología sea contagiosa.

A día de hoy, por desgracia, no existe cura contra el lupus. Los medicamentos que se administran dependen de cada paciente, pero en todos los casos, los objetivos de los tratamientos se centran en evitar los brotes, aliviar los síntomas y reducir en lo posible el daño a los diferentes órganos y tejidos. Los fármacos que generalmente se recetan sirven para disminuir la inflamación y el dolor, ayudar al sistema inmunológico, equilibrar las hormonas y prevenir los posibles daños en las articulaciones. Además, los afectados deben cuidar su estilo de vida al máximo, ya que problemas como el estrés pueden promover la aparición de los temidos brotes. Los expertos recomiendan hacer ejercicio físico y practicar técnicas de relajación, además de conocer los signos de alerta relacionados con un brote con el fin de abordarlos lo antes posible y que no aumente su gravedad.