Próxima Centauri, la estrella más cercana al sistema solar, escondía un gran secreto en sus proximidades. Desde que el equipo del catalán Guillem Anglada descubriera el mundo potencialmente habitable más contiguo, Próxima b, los científicos no han dejado de escudriñar esta región del universo. Las investigaciones más recientes, realizadas gracias al Observatorio ALMA, han descubierto polvo frío alrededor del astro, lo que supone el primer indicio de que Proxima Centauri cuenta en realidad con un sistema planetario mucho más complejo de lo que se creía hasta ahora.

Los cinturones de polvo recién descubiertos se hallan a unos pocos cientos de millones de kilómetros de Próxima Centauri, una distancia de entre una y cuatro veces la separación que existe entre la Tierra y el Sol. Además, la masa del polvo frío encontrado es una centésima parte de la masa de la Tierra, y las presuntas partículas de polvo y roca halladas estarían a una temperatura estimada de -230ºC aproximadamente, similar a la detectada en el conocido Cinturón de Kuiper que se localiza en la parte exterior del sistema solar. Los resultados obtenidos por el Observatorio ALMA apuntan a la probable presencia de otro cinturón de polvo frío, localizado diez veces más lejos. Ambos cinturones, de confirmarse su existencia, se encuentran a una mayor distancia que la que separa a Próxima b de su estrella, ya que este mundo se localiza a cuatro millones de kilómetros del astro. Aunque se necesitan más estudios para probar este segundo cinturón, los investigadores resaltan que si se demostrase la localización del segundo cinturón de polvo, su naturaleza sería "intrigante".

"El polvo alrededor de Próxima es importante porque, tras el descubrimiento del planeta terrestre Próxima b, es el primer indicio de la presencia de un complejo sistema planetario (formado por más de un único planeta) alrededor de la estrella más cercana a nuestro Sol", destaca Guillem Anglada. Sus resultados sugieren que el astro más próximo a la Tierra podría presentar un sistema múltiple de planetas "con una rica historia de interacciones", que podrían estar detrás de la formación de los cinturones observados. Los científicos esperan que los estudios que se realicen a partir de ahora puedan ofrecer nuevos datos con el fin de localizar posibles planetas adicionales, que aún no hayan sido detectados.

"Estos primeros resultados muestran que ALMA puede detectar estructuras de polvo en órbita alrededor de Próxima, y más observaciones nos darán más detalles del sistema planetario de esta estrella. Combinándolas con el estudio de discos protoplanetarios alrededor de estrellas jóvenes, podremos desvelar muchos de los detalles de los procesos que condujeron a la formación de la Tierra y del sistema solar hace unos 4600 millones años. ¡Lo que estamos viendo ahora es sólo una pequeña parte de lo que está por venir!", destaca Pedro Amado, coautor del trabajo publicado en Astrophysical Journal Letters y científico del Instituto de Astrofísica de Andalucía. Su hallazgo es un avance muy importante de cara a la preparación de futuras misiones espaciales, como la iniciativa Starshot, impulsada por Stephen Hawking, Yuri Milner y Mark Zuckerberg, que nos permitan comprender un poco mejor los secretos que guardan nuestra estrella vecina y sus alrededores.