El quinto episodio de la tercera temporada de Mr. Robot, llamado «Runtime error» («eps3.4_runtime-error.r00») es un destacado capítulo que no sólo llega a un clímax importante sino que está confeccionado de forma maravillosa.

Te recordamos no seguir leyendo si no has visto Mr. Robot 3×05, porque aquí hablaremos de lo sucedido en él.

Sabemos bien que las cosas para Elliot jamás han sido fáciles. Su soledad crónica, su entorno, la división (?) de su personalidad y las consecuencias de esto no son poca cosa. La realidad que él nos presenta, la que vive y la que recuerda no son una misma y esto nos ha llevado a un laberinto dramático y sorprendente.

En este episodio comenzamos con un Elliot en el elevador de la E Corp. Todo parece «tranquilo» pero nosotros sabemos que las cosas no están bien, que la última vez que supimos de él fue cuando Angela lo durmió para encubrir que tiene contacto con Tyrell. Su teléfono suena y el no se inmuta. Sigue sonando y nos damos cuenta que Angela ha estado ahí todo el tiempo. Entonces contesta el teléfono y es Darnele, ella le dice que baje a hablar, que necesita decirle algo.

Desde aquí el episodio no para de sorprendernos, desde el primer minuto en adelante todo será una vorágine imparable. Y es que el episodio está realizado en un plano secuencia de principio a fin. Esto le da un efecto de tensión y emoción que no nos dejará bajar la guardia.

Cuando el elevador se detiene y seguimos al lado de Elliot, él comienza a preguntarse cómo llegó ahí, por qué no está haciendo la rutina en «automático» que venía realizando semanas atrás. Escucha a su compañero de trabajo y éste comienza a alardear sobre mujeres y sexo. Elliot se mantiene con nosotros pero con una duda que nos impacta: ¿qué hice el fin de semana?

Un remolino continua porque Elliot descubre que su cuenta de empleado fue bloqueada y pronto averigua que el Dark Army intentó correr la Fase 2. Luego los de recursos humanos se acercan, él se pone alerta y comienza la locura. Incluso Elliot nos dice que no lo perdamos de vista y que lo acompañemos. Literalmente.

No dejamos ningún momento a Elliot que se escurre por varios lugares de la inmensa compañía. Tampoco cuando intenta distintas técnicas para pasar desapercibido y para entrar en el sistema. Con todo y sus esfuerzos Elliot es escoltado fuera del edificio y es cuando se encuentra con Darlene. Afuera hay un mitin cada vez más enardecido. En medio de ese caos Darlene le confiesa a su hermano que está trabajando para el FBI.

Solo entonces Elliot se detiene de su vorágine de pensamientos y se centra en la información que le da Darlene: que el FBI quiere a Tyrell y que ellos saben bien quién y cómo han participado en el Gran hack del 5/9. Muchas cosas se le aclaran a Elliot, comprende que Angela está inmiscuida en todo y que además lo ha utilizado. También se da cuenta que a su vez Darlene también lo usó. Como dijimos: ser Elliot no es fácil.

Dejamos a los hermanos Alderson en su propio drama cuando un manifestante nos lleva a la calle y podemos ver a los noticieros cubriendo el inexplicable alboroto del mitin. Seguimos a otro e irrumpimos junto con ellos al edificio de la E Corp. Así llegamos hasta los pisos superiores donde una agitada Angela recibe una llamada. Es Irving quien le da indicaciones para Elliot.

Por supuesto Elliot no está y ella se dirige a cumplir lo que le pide el Dark Army. Irving también le cuenta que el mitin es su propia fachada para pasar desapercibidos. Seguimos los pasos de Angela y la vemos ser descubierta por un guardia, ella se quita ese problemón pidiendo ayuda a los manifestantes. Es entonces que ella realiza en el servidor lo que le pidió el Dark Army. Poco más tarde regresa a su piso y se encuentra de frente con Elliot. Entonces él le dice: ¿tienes algo qué decirme, Angela?

Así pues, este círculo narrativo se cierra con Elliot, es decir, donde comenzamos. Como decíamos al principio se trata de un episodio maravilloso y del que seguiremos escuchando mucho en lo sucesivo. Claro que, aunque este episodio es memorable no es perfecto. En un momento seguimos a Angela en una ridícula búsqueda de un pendrive, y, aunque eleva la tensión del drama es inverosímil. ¿En serio, en el mayor hack de la historia de la humanidad falta un pendrive?

En fin, veamos qué sigue para Elliot y los demás. Mucho ha cambiado el mundo en el universo de Mr. Robot. También vimos durante los repetidos y tensos ires y venires de este plano secuencia, en la televisión del elevador, las últimas noticias sobre la anexión del Congo a China. Así es, Whiterose se salió con la suya.

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