El Congreso de los Diputados ha vuelto a acoger una discusión sobre las pseudociencias en España. El médico Franciso Igea, diputado de Ciudadanos, ha preguntado al Ejecutivo de Mariano Rajoy sobre su actuación contra las pseudoterapias y contra aquellos que promueven estas prácticas no avaladas por la evidencia científica. Según informa el diario El País, el Ministerio de Sanidad reconoce que las pseudoterapias, realizadas “en muchos casos por no facultativos, o con sus titulaciones no homologadas”, pueden ser constitutivas de delito y admite que la Fiscalía debe investigarlos de oficio.

El Gobierno de Mariano Rajoy subraya que el uso de estas prácticas pseudocientíficas no cuenta con eficacia e incluso en muchos casos pueden ser perjudiciales para la salud. “Divulgan terapias alternativas a la medicina convencional entre pacientes con enfermedades graves. En algunos casos, contraproducentes. En otros, a lo sumo con una eficacia inocua. Poniendo en peligro su salud e integridad física”, señala el Ministerio de Sanidad.

homeopatía
La homeopatía es una terapia que no ha demostrado mayor efecto que el placebo. Imagen cedida por Boiron.

Ante la respuesta parlamentaria recibida, el diputado Francisco Igea ha insistido al Ejecutivo a que solicite directamente al Ministerio Público a que abra diligencias para que se investigue si las pseudoterapias pueden ser delito. “No tenemos constancia de que lo haya hecho. Y es pasmoso que admita que existan ilícitos y que no haga nada”, ha comentado el parlamentario de Ciudadanos durante la sesión.

No es la primera vez que las pseudoterapias llegan al Congreso de los Diputados. El pasado mes de junio, el Partido Popular impulsó una proposición no de ley contraria a estas prácticas no probadas por la evidencia científica, después de que Ciudadanos promoviera el mismo rechazo anteriormente en la Cámara Baja. Tras años de silencio político sobre las pseudociencias, parece que los representantes públicos empiezan a ser conscientes de la gravedad del problema, que puede llegar a provocar la muerte de los pacientes en el caso de que abandonen los tratamientos avalados por la evidencia y abracen este tipo de prácticas.