No es que la programación antes catódica del verano sea precisamente de una calidad incuestionable, ni que las contertulias del programa Amigas y conocidas, emitido de buena mañana en La Primera de Televisión Española, se encuentren todo el año muy alejadas de esa maravilla que el gracejo popular ha querido definir como cuñadismo. Pero lo que ocurrió anteayer cuando abordaron las sextas jornadas de parapsicología que ha vuelto a organizar una edil de la localidad madrileña de Guadarrama, asunto que también se las trae por las mismas razones, transgrede todos los límites de la ética periodística más elemental y socaba el propósito de servicio público de la cadena.

Este programa se transmite desde septiembre de 2014, es la adaptación de The View, que hoy cumple una veintena de años en la parrilla de la ABC estadounidense, lo dirige Alberto Maeso y se define como “una tertulia de mujeres que hablan de la vida sin tapujos”; aunque, por lo visto, quizá deberían añadir: “… y sin conocimiento”. La conductora habitual de sus entrevistas y debates es la veterana Inés Ballester, pero en la época estival la sustituye Berta Collado, quien anteayer se rodeó de la actriz y presentadora Sonia Ferrer y las periodistas Carmen Ro, Silvia Tarragona y Cristina Cubero para que aportasen su opinión sobre diversos asuntos de actualidad.

Y el primero de esos asuntos que trataron fue el de las jornadas parapsicológicas antedichas que la concejala Leonor Villazala lleva organizando desde 2012, en nombre del Ayuntamiento, durante las que se realiza una alerta ovni con la participación de los dizque investigadores del Grupo Daguian y Dimensión Insólita, en busca de avistamientos de naves alienígenas y señales de otros mundos utilizando para ello equipos de observación, prismáticos y telescopios en la noche veraniega. Así pues, escuchamos en Amigas y conocidas el socorrido tema principal de la serie The X-Files, y Collado anunció que “iban a hablar de ovnis”, tras lo que tuvo a bien preguntarles a sus colaboradoras “si creían en ellos” antes de “dar paso a una persona que sabe mucho de esto”.

jornadas de parapsicología de guadarrama
Ayuntamiento de Guadarrama

Cristina Cubero respondió que “por supuesto” que cree; Silvia Tarragona, que “al mil por mil”; Carmen Ro, que “sí a la vida extraterrestre”; y Sonia Ferrer, que sí a lo mismo pero alberga serias dudas de que haya “objetos voladores que vienen de otros planetas”. Y remató Collado: “Somos creyentes total”. Prometedor comienzo. Y continuó la presentadora: “En verano parece que es cuando más avistamientos de ovnis se producen o, bueno, cuando la gente dice más creer haber visto un objeto volante no identificado”. Será por el tiempo libre de las vacaciones. Luego, se asomó “la ufóloga” Villazala, “gallega y un poco bruja en el buen sentido”, la cual expuso en qué consisten sus jornadas de parapsicología.

Esta señora entró en el Ayuntamiento de Guadarrama como representante de Izquierda Unida en 2007, aunque dicho partido asegura que Villazala carece de cualquier vinculación con ellos a día de hoy. En su currículo consta que es auxiliar de enfermería y de farmacia y, atención, terapeuta de reiki, cuyos practicantes pretenden curar enfermedades y dolencias restaurando el equilibrio de “la energía vital” o chi con la imposición de manos, una energía que, por supuesto, no existe, en una pseudoterapia que, claro, es más inútil que unas gafas para Voldemort. Sostiene que su interés por el esoterismo lo mamó en el hogar paterno y que goza el don de “ver más allá de las personas” y “sentir qué tipo de energía transmiten”, heredado de una de sus abuelas.

Con estas credenciales, no es de extrañar que la edil se fuese por los cerros de Úbeda, o por los de la sierra de Guadarrama, cuando Collado le preguntó por “la polémica” que ocasiona que se destine presupuesto público a semejante fin, y al perseverar Sonia Ferrer en ello, Villazala contestó: “Tenemos un gabinete de prensa al que se le paga un dinero al año para divulgar todo lo que se organiza en nuestro pueblo”. Es decir, obviamente, los gastos de diseñar, imprimir y colgar los carteles de las jornadas parapsicológicas y la difusión de las mismas en los medios se cubren con ese capital público, aunque la entrevistada señale que es incierto y, después, se contradiga y afirme que el coste es insignificante si se consideran los beneficios económicos, ya que las personas que acuden a Guadarrama para atisbar los bugas interplanetarios de los hombrecillos verdes consumen allí.

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Sonia Ferrer y Carmen Ros - TVE

Y Silvia Tarragona, obviando un desprestigio de tal calibre para las instituciones públicas por la promoción activa de irracionalidades con el pretexto del dinerito rico, tomó la palabra como sigue: “Cuando ustedes hablan de objetos volantes no identificados, tienen que explicarlo muy bien porque, si no, quizá los descreídos —que no es mi caso— no lo tendrán muy claro”. A lo que, en una pirueta poco comprensible, Villazala respondió: “Bueno, nosotros tampoco creemos en los ultras [del fútbol] y, sin embargo, los promocionan”. Por supuesto, como en ese deporte, su contestación es lo que se denomina echar balones fuera, y una evasiva innecesaria por completo.

Pero no fue la única que se salió por peteneras pues, cuando una más sensata Sonia Ferrer comentó que jornadas como estas se tendrían que realizar, si acaso, sin el apoyo de una entidad pública porque nos referimos a pseudociencias, Carmen Ro le replicó lo siguiente, no sin antes soltar la afirmación más innegociable en estos casos, que cada uno puede creer en lo que quiera: “Si a lo mejor organizan unas jornadas gastronómicas sobre la morcilla, no te parecería mal que prensa del Ayuntamiento gastara dinero en informar sobre la morcilla; pero si es sobre ovnis, ¿te parece que es un dinero público mal invertido?”. Pues algunos suponemos que dependerá de si esa morcilla causa ardor de estómago como le estomagan las pseudociencias al raciocinio más sano.

Las incógnitas de mayor enjundia e importancia periodística, no obstante, se las planteó Cristina Cubero a Villazala, y no son cómo se atreve a convertir sus creencias personales en una convocatoria del Ayuntamiento: “¿A usted le molesta que la llamen friki? ¿Está acostumbrada a que la llamen así?”. Y la concejala se lo dejó cristalino: “Muchos se pueden pensar que esto se llena de frikis, y no: se llena de investigadores, de gente que ha estado en la NASA y que se interesa por saber que hay algo más allá. Y eso lo sabemos todos, y lo saben también los Gobiernos, que se lo tienen callado”. Tracatrá. Pero la traca definitiva, se ve que por aquello de concluir por todo lo alto, fue de la presentadora y sus dos últimas preguntas.

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Patrocinadores de las Jornadas de Parapsicología - Ayuntamiento de Guadarrama

La primera, sobre lo que la edil le diría “a toda esa gente que, si no se lo prueban empíricamente, no creen en ello”, una postura de lo más irreflexiva: “Que me respeten a mí y a la gente que cree que hay algo más allá, que hay muchos planetas y que seguramente…”. “… no estamos solos”, terminó Collado. “Yo también lo creo, Leonor”. Y la segunda pregunta no tiene desperdicio: “Como es un poquito bruja, ¿puede traspasar la pantalla y, de repente, decirnos qué energía le transmitimos y qué va a pasar con nosotras de aquí a mañana?”. No pudo, por supuesto. Y el epílogo, tras despedir a Villazala, fue por si todo lo anterior no había sido suficiente: “Al final no hay que cuestionar nada; las creencias de cada uno son las creencias de cada uno”, apuntó Collado. “No podemos ser tan arrogantes, no podemos creer sólo en lo que vemos”, coronó Silvia Tarragona. “Hay cosas que no vemos y que existen, energías que están a nuestro alrededor y que existen”.

Pero aclarémoslo de una vez por todas: de lo que debe estar seguro un profesional del periodismo que pretenda esforzarse en no dar puntapiés a la deontología y, en el caso de los que trabajan en la radiotelevisión estatal, a la exigencia de servicio público en la veracidad y provecho de sus informaciones, es si los asuntos que tocan son materia opinable o sólo dependen de los hechos verificados. No hay duda de que cualquiera puede querer distinguirlo por simple rigor intelectual pero, para los periodistas, se trata de una obligación porque somos los responsables de mantener informada a la ciudadanía y de ayudar a que sepa hacer esa distinción y, si corresponde, a que cada uno moldee razonablemente su propio criterio en temas flexibles.

Así, cuestiones subordinadas al análisis científico como la naturaleza del universo y cuanto obra en él no las debe plantear un periodista en términos debatibles ni de creencias, sino de investigación y conocimiento: saber y no creer u opinar, y ser conscientes de nuestros límites en cada etapa de la experiencia y el estudio humanos. Lo cual incluye poner coto a los planteamientos pseudocientíficos para que el público no se lleve a engaño ni sea víctima de los charlatanes de cualquier índole, sin indefiniciones ni equidistancias que puedan dar a entender, ahora en concreto, que la realidad de los poderes psíquicos, el mundo oculto y los ovnis alienígenas es opinable o, peor, que de verdad hay por ahí médium, adivinos, telépatas, psicoquinéticos, viajeros astrales o espíritus y que hemos visto platillos volantes e incluso contactado con seres extraterrestres.

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Silvia Tarragona y Cristina Cubero - TVE

El espacio-tiempo es tan inconcebiblemente vasto, y el cosmos se expande a tal velocidad, que el hecho de que dos especies inteligentes se topen la una con la otra en el mismo punto y en el mismo instante de la historia del universo es una posibilidad muy, muy, muy remota, ridícula a fin de cuentas. No resulta inadmisible pero sí sumamente difícil, y esta situación no se debe a un capricho escéptico: son puras matemáticas. Por otro lado, aparte de los comportamientos ilógicos que les atribuyen a los alienígenas, la inmensa cantidad de personas, y de numerosos países, que deberían compincharse para mantener en la ignorancia a la población de todo el planeta sobre los pretendidos contactos con ellos es tal que, puf, no tiene ningún sentido plantearlo siquiera. Y ahora que la gran mayoría dispone de una cámara fotográfica en el bolsillo, la del teléfono móvil, el número de supuestas pruebas y testimonios de avistamientos se ha reducido casualmente de forma drástica.

Y es que las premisas de los cazaetés no se sostienen por mucho que se obstinen en ello, más que nada porque lo parapsicológico y la ufología son pseudociencias, en efecto. Nadie ha sido capaz de demostrar lo contrario con la oportuna precisión científica en toda la historia, ni ofreciendo un millón de dólares por conseguirlo, y uno no puede decir que sabe algo a ciencia cierta sin la capacidad de exponer también cómo lo sabe. Por ello, no debemos titubear al insistir en que el trato de estas jornadas parapsicológicas de Guadarrama con sus alertas ovni en Amigas y conocidas es absolutamente inaceptable para la ética del periodismo y la vocación de servicio público de Televisión Española.

Incumpliendo las directrices para los profesionales de la cadena estatal con la aprobación de Alberto Maeso, jefe último de este programa matinal, Berta Collado y sus colaboradoras entrevistaron a alguien que no es digna de crédito ninguno en el tema del que hablaba, el cual plantearon como un asunto debatible y no propio de un examen científico, un tratamiento tan absurdo como debatir si existen los duendes, si la Tierra es plana o si funciona la acupuntura y la homeopatía. Lo mínimo exigible hubiera sido que las tertulianas presentes supiesen de lo que estaban tratando para no convertir la conversación en un revoltijo de falacias, y que al final se dejasen sentados los hechos incontrovertibles con otra entrevista a un verdadero experto o con un minirreportaje para que los espectadores llegaran a la conclusión correcta. Porque no es de recibo que la tele pública dé pábulo a la irracionalidad traicionando su vocación de servicio, y que acreciente así los males de la falta de cultura científica que padecemos.