El servicio de transporte Lyft ha apostado hasta ahora por el fomento de los viajes en coches autónomos. En 2016 la compañía llegó a los 160 millones de viajes y su objetivo es alcanzar los mil millones de viajes en coches eléctricos y autónomos para 2025. Lyft ha anunciado este viernes 21 de julio que quiere estar también a la vanguardia de la tecnología y ha anunciado una nueva división propia.

El objetivo del servicio de transporte privado es crear un sistema abierto de auto-conducción con una combinación de hardware y software para que sea utilizada por los fabricantes de automóviles y, posteriormente, los vehículos con la tecnología de Lyft sean integrados en su flota. Lyft espera contratar a "cientos de personas" para la nueva división, la cual estará ubicada en un edifico de Palo Alto en California, Estados Unidos, informó la compañía.

En un comunicado, Luc Vincent, vicepresidente de ingeniería de Lyft, explicó que la compañía quiere desarrollar en un futuro algo parecido a un mapa en 3D que mostrará a los pasajeros la ruta que está realizando el automóvil, así como las imágenes de la carretera. Vincent destacó que esperan que este mapa ayude a los pasajeros a sentirse más cómodos al dar el control total de la conducción al vehículo y añadió:

Creemos que Lyft está en la mejor posición para demostrar que puede conseguir una gran experiencia para el usuario. Lyft también está posicionada de manera única para construir la tecnología en colaboración con sus socios de una manera que hace posible el despliegue de auto-conducción de coches a escala de la manera más rápida, más segura y más eficiente.

Lyft había apostado por la alianza con otras compañías expertas en vehículos autónomos y, en un nuevo giro, el servicio de transporte privado ha decidido crear su propia división. Para finales de 2017, la compañía de coches autónomos nuTonomy y Lyft planean llevar a los automóviles de la red a Boston y, el pasado mes de mayo, se unió con Waymo para juntar sus esfuerzos en el desarrollo de los coches autónomos.

La alianza entre Waymo y Lyft fue un revés para Uber por el litigio en el que se encuentra la empresa antes dirigida por Travis Kalanick y la división de coches autónomos de Google.

Uber utilizó el Volvo XC90 para probar su tecnología de auto-conducción en la carretera y un accidente en Arizona provocó la suspensión temporal de su programa.