Los cambios regulatorios en China han forzado a Apple a eliminar la mayoría de apps de VPNs disponibles en la App Store del país asiático, un movimiento controvertido pero necesario para que la compañía pueda seguir cumpliendo las regulación de China si quiere seguir vendiendo en el país, después de unos meses de desaceleración pero que, con todo, sigue gozando de especial atractivo en la región y por su necesidad estar el mercado más grande del mundo.

Esto ha abierto un debate importante sobre el control del contenido de los usuarios que los gobiernos, con la complicidad de las compañías, cuando tienen una posición de mercado lo suficientemente grande como para que las alternativas no representen, valga la redundancia, una alternativa al uso de los consumidores. Con la mayoría de mercado copado por iOS/Android, fabricantes chinos en medio, el movimiento de Apple imposibilita a una parte importante de los consumidores a saltarse la censura china a través del uso de VPNs en el iPhone.

En este sentido, y dada apertura de Android a la instalación de contenido de fuente de desconocidas, y a la no obligatoriedad de pasar por la tienda de Google, deja además a Apple en un posición complicada para convencer a parte del mercado que hasta ahora ha visto a Apple un aliado dada la variedad de aplicaciones disponibles en su tienda que permitían navegar saltándose en Gran Firewall de forma sencilla.

Sea como sea, la alternativa de Apple ante las presiones del gobierno chino pasaba sí o sí por una posible suspensión de las ventas del iPhone si la compañía no cumplía con la ley china vigente en materia de VPNs, por lo que dados además los últimos movimiento de la compañía, como el nombramiento de Isabel Ge Mahe como la nueva directora de Apple en China, la compañía ha querido reforzar su posición (complicada siempre para compañía extranjera) y asegurarse el futuro de su core de negocio en el país, al menos en lo que se refiere al apartado regulatorio.

No es la primera ni la última compañía extranjera que se enfrenta a ese dilema, y parece que la tendencia va a ir a más respecto a las presiones del gobierno chino sobre el nivel de control que tienen sobre el contenido de sus ciudadanos.