El Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica ha reconocido la investigación sobre ondas gravitacionales, según ha dado a conocer hoy el jurado de la Fundación Princesa de Asturias. El galardón ha premiado a la colaboración Advanced LIGO y a los físicos Rainer Weiss, Kip S. Thorne y Barry C. Barish, que propusieron la construcción del detector durante los años ochenta.

Desde su puesta en marcha, el Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales (LIGO, en inglés) ha confirmado la existencia de tres señales correspondientes a ondas gravitacionales, demostrando así la predicción realizada por Albert Einstein hace más de un siglo en la teoría de la relatividad general. Las ondas gravitacionales nos permiten 'escuchar' fenómenos violentos y desconocidos del universo como la colisión de agujeros negros, los estallidos de rayos gamma, la explosión de supernovas o el mismísimo Big Bang.

La concesión del premio reconoce la colaboración científica de mil investigadores diferentes que han trabajado para determinar la existencia de las ondas gravitacionales, los 'susurros' que nos permiten escuchar estos fenómenos tan exóticos. Entre ellos está la Dra. Alicia Sintes, jefa del único equipo español que participa en Advanced LIGO, que explicó a Hipertextual que su investigación había permitido "abrir una nueva ventana al universo". La última detección de ondas gravitacionales, que procedían de la colisión de dos agujeros negros, fue anunciada hace unas semanas, un hallazgo que aporta luz sobre el 'lado oscuro' del cosmos.

Crédito: Fundación Princesa de Asturias.

El galardón otorgado premia el esfuerzo por escribir un nuevo capítulo en la historia de la ciencia, protagonizado por la astronomía de ondas gravitacionales. El avance no hubiera sido posible sin los investigadores reconocidos hoy. Rainer Weiss, profesor en el MIT, fue pionero en la medición del espectro de radiación del fondo cósmico de microondas y en el desarrollo de la técnica interferométrica láser en la que se basa Advanced LIGO. Kip S. Thorne, científico en Caltech, ha realizado los estudios teóricos y las formulaciones matemáticas para analizar las ondas gravitacionales. El investigador norteamericano también saltó a la fama por su apoyo como asesor científico en la película Interstellar.

Barry C. Barish, por su parte, también desarrolló toda su carrera científica en Caltech, donde llevó a cabo experimentos con neutrinos de alta energía y fue el fundador de la colaboración científica LIGO. Los detectores, situados a 3.000 kilómetros de distancia en Livingston (Luisiana) y Hanford (Washington), han permitido confirmar la existencia de ondas gravitacionales gracias a su gran sensibilidad. La investigación fue reconocida como el avance científico más importante de 2016 por la revista Science y sus resultados quedaron a las puertas del Premio Nobel de Física. El motivo es que las nominaciones al galardón se habían cerrado unos días antes del anuncio de la detección de la primera onda gravitacional, por lo que suena como firme candidato para el galardón de 2017. Quizás el Princesa de Asturias sea la antesala.

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