Habrás oído en más de una ocasión que hay pocas cosas mejores que una mascota para que los más pequeños de la casa comiencen a saber lo que es compartir su espacio, vivir con un animal y, sobre todo, empezar a saber lo que es que alguien dependa de ti. Pero, claro, todo aquel que dice eso no tiene en cuenta el agobio y la humillación constante a las que será sometido. El animal, no el niño.

Estas fotografías muestran el lado más divertido, absurdo y ridículo de las relaciones niño/a-mascota de mil formas distintas: desde el perro usado como expositor de centenares de muñecos hasta el gato maquillado o, un clásico, la mascota como inseperable compañero de fechorías. Es imposible no reírse (y sentir algo de lástima) con estas fotografías.