Alex y Betty están nerviosos desde que están en Moldavia. Son dos perros de raza Schnauzer gigante que han huido de la guerra de Ucrania junto a su dueña, Viktoria Derbenova. Esta ucraniana de 37 años a quien entrevistamos es una de las más de tres millones de personas que han tenido que huir del país por la invasión rusa. Lo ha hecho con sus mascotas. Pero no todos pueden hacerlo. A pesar de que la Unión Europea ha relajado los requisitos para la entrada de animales de compañía, algunas personas han tenido problemas para poder llevárselos y los han tenido que dejar atrás.

Es un drama para todos aquellos que han pasado por esta situación; uno más que se une a tener que abandonar el hogar y su país. En 2014, cerca de 750.000 perros y 5,5 millones de gatos vivían en hogares ucranianos, según una estimación. Ahora, algunos de ellos se han quedado en algún lugar de la guerra.

En ese sentido, una organización ucraniana centrada en el bienestar animal llamada UAnimals habló con la web estadounidense Vox sobre la situación de muchas personas que tienen que dejar su país. "No podemos juzgar porque no sabemos cómo se siente la gente cuando existe un riesgo real de que te maten", dijo Olga Chevganiuk, miembro de la organización.

El problema puede ser mayor en el caso de los perros grandes, sobre todo para los que tengan que huir corriendo de sus casas por la guerra de Ucrania. También puede ser un impedimento para viajar en autobuses que van hasta las fronteras con países como Moldavia o Polonia.

Personas y sus mascotas que empiezan una nueva vida a pesar de la guerra de Ucrania

Viktoria Derbenova ha viajado desde Nikolaev con Alex y Betty. Son dos Schnauzers gigantes que han estado durante días en Moldexpo, la feria de congresos de la capital moldava, Chisináu. En Ucrania se ha quedado su esposo por la ley marcial; no puede permitir que suceda lo mismo con sus perros. Lleva una semana allí después de cruzar la frontera de Palanca, una de las que separa Ucrania y Moldavia.

De este país viajará a Italia y después a España, específicamente a Alicante. Allí planea quedarse hasta que pueda volver a su país. Depende de cómo evolucione la guerra de Ucrania, Viktoria podría empezar una nueva vida. También Alex y Betty. Aunque ha podido escapar de la guerra con sus dos perros a pesar de lo grandes que son, la historia de Derbenova no tiene, por ahora, un final feliz.

Sin embargo, tuvo la suerte de que hubo cierto margen para huir y que el conductor del autobús que la llevó a la frontera no puso ningún problema en subir también a los perros. "Todos se están portando muy bien y entienden la situación", afirma la ucraniana en entrevista con Hipertextual.

Alex y Betty seguramente no sean conscientes de la suerte que han tenido al poder quedarse con su dueña. Pero están nerviosos, sienten que algo no está bien. "Saben lo que está pasando y cada vez que están en un espacio nuevo se estresan. Es difícil lidiar con ello algunas veces".

Las mascotas también tienen pasaporte

La dueña de Alex y Betty no tendrá problemas para entrar con ellos en cualquier país europeo porque tiene un pasaporte de mascotas. El documento incluye las vacunas que se han puesto los perros, también los detalles de su última revisión.

El pasaporte para perros no es obligatorio para entrar con una mascota en los países de la Unión Europea, pero sí recomendable. Sin embargo, prácticamente todos sus miembros han relajado las medidas para la entrada de mascotas. 

Normalmente, los perros, gatos y hurones que entran en un país de la Unión Europea deben estar vacunados y tener un microchip instalado. Por la guerra de Ucrania, ahora no será necesario y el país receptor vacunará y colocará el microchip a la mascota al cruzar la frontera.

La Unión Europea especifica en su web que los animales de compañía pueden viajar desde un país no miembro siempre y cuando lleve un microchip esté vacunado contra la rabia o tenga un pasaporte europeo para mascotas. Además, los refugiados de la guerra de Ucrania podrán desplazarse sin solicitar previamente un permiso, una de las normas vigentes hasta antes del conflicto. 

En Francia, por ejemplo, han suspendido temporalmente estos requisitos y solamente piden que los dueños que hayan entrado en el país con su mascota lo notifiquen a las autoridades veterinarias, sobre todo en los casos en los que no esté vacunada. En Bélgica, los animales recién llegados al país deben estar aislados hasta que se les vacune y se identifique. 

Los perros y gatos que se quedan en la guerra de Ucrania

Hay familias con mascotas podrían llegar a tener algún problema para entrar en algún país europeo con mascotas, pero no es la norma. En la mayoría de los casos, se respeta la nueva directriz de la Unión Europea y los perros o gatos pueden acompañar a sus dueños hasta el final de su viaje huyendo de la guerra de Ucrania. Sin embargo, los requisitos para entrar con animales son solo un aspecto a tener en cuenta para los que han conseguido, en primer lugar, abandonar el conflicto armado con animales de compañía.

Es una situación difícil de imaginar para la mayoría de nosotros. De un día para el otro, nuestra ciudad o barrio está siendo atacado. No hay tiempo para hacer maletas, ni para pensar qué nos llevamos. Todo esto en medio de un sentimiento de miedo y desesperación. La periodista local Anastasiia Lapatina transmitió en un tuit esta situación.

En una publicación posterior, Lapatina criticaba: "No me puedo creer que la gente está contestando a este tuit discutiendo la decisión de mi familia y cómo ellos nunca habrían dejado a sus perros atrás. Mientras están sentados en algún lugar de Estados Unidos. Rezo para que los tanques rusos nunca estén a pocos metros de distancia de ti".

La periodista ucraniana es solo un ejemplo de muchas personas que están llegando a países fronterizos como refugiados. Por perderlo todo, pierden también a sus mascotas. Dasha estuvo a tiempo de vivir esta dura realidad. En Nikolaev vivía con sus padres y su gato. Cuando la violencia se incrementó, huyó primero con su madre hacia Moldavia. Su padre se quedó en el país a pesar de que la ley marcial no aplicaba para él por su edad avanzada.

Dasha no pudo llevarse a su gato porque sus padres tenían miedo de que tuvieran problemas para cruzar la frontera por ir acompañados de un animal. No estaba segura de que su padre pudiera viajar días después con su mascota. Explica desde Moldavia que la angustia que sintió al pensar que no vería nunca más a su gato es indescriptible. Su historia tiene un final feliz en este sentido porque su padre llegó a Moldavia días después, también su gato.

Sin embargo, miles de familias no han podido reunirse. Son separadas forzosamente por una guerra que ha provocado que más de 3 millones y medio de personas tengan que abandonar sus hogares.

Los refugios para mascotas en la guerra de Ucrania

No hay una cifra, ni siquiera estimación, sobre los perros o gatos que se han quedado en Ucrania. Pero sí hay varias iniciativas de organizaciones de voluntarios que intentan rescatarlos y alimentarles.

Los refugios para mascotas están repartidos por todo el país, pero Lviv es una de las ciudades en las que los voluntarios trabajan con mayor intensidad. Esta ciudad es la más cercana a la frontera de Ucrania con Polonia y las personas que vienen de lugares como Kiev o Jarkov con sus mascotas las abandonan en esta ciudad si no tienen más remedio. Así lo explica a Al Jazeera Orest Zalypskyy, el encargado de uno de los refugios de esta zona.

Desde que empezó la guerra de Ucrania, Zalypskyy calcula que ha acogido a cerca de 1.500 animales en su centro; algunos fueron recogidos en la estación de tren de Lviv. Este lugar fue uno de los más caóticos en los primeros días de guerra porque miles de personas intentaban huir en los trenes abarrotados. No había lugar para todos los perros y gatos.

Este drama se contrapone con el esfuerzo de los voluntarios que luchan cada día por el bienestar de estos animales. Si hay espacio para ellos en el refugio se quedan allí, si no se encargan de avisar a otras organizaciones que velan por el cuidado de perros, gatos u otros animales de compañía. Además, cerca de 200 mascotas han sido acogidas por familias de Lviv.

Los grupos de protección animal no están presentes solamente de Ucrania. Algunas mascotas han sido recogidas por voluntarios que las llevan a otros países como Alemania o Lituania. En España, la protectora Salvando Peludos ha viajado hasta la frontera de Polonia con Ucrania para ayudar a los animales que se han quedado atrás. 

El veterinario ambulante y voluntario

Helena Arbuzova y su perro Rex

Los voluntarios que ayudan a refugiados y a los animales se pueden contar por miles. Fuera de territorio ucraniano, en los países vecinos, el trabajo de organizaciones locales hace todo lo que está en su mano para ayudar. En Moldexpo, un veterinario se instala todos los días en la feria con todo lo necesario para examinar a las mascotas que puedan necesitarlo.

Helena Arbuzova es una de las refugiadas ucranianas que ha llevado a su perro Rex para un chequeo. Al igual que con Alex y Betty, los dos Schnauzers gigantes que están en el mismo pabellón, los nervios pueden jugar malas pasadas. El veterinario llega cada tarde hasta la otrora feria de congresos de Chisináu para que los dueños de perros y gatos y otros animales puedan acudir a él de manera gratuita.

Una hora antes de que llegue el veterinario, Vladimir Orlov ha estado dando vueltas por Moldexpo con un megáfono. "En una hora estará el veterinario en la entrada de la feria para examinar a las mascotas que lo necesitan", informa. Tanto el veterinario como Vladimir son voluntarios, todo su trabajo es gratuito y lo hacen para ayudar a los refugiados que llegan a su país huyendo de la guerra de Ucrania. 

Vladimir empezó yendo todos los días a la frontera de Palanca durante las primeras semanas de guerra, el momento en el que más personas cruzaban por esta frontera. "Después volví a la ciudad porque los centros de refugiados están muy llenos", explica a Hipertextual. Por ahora, seguirá en Moldexpo ayudando a las mascotas que llegan desde Ucrania. 

Zina Plamadeala tiene la misma motivación por ayudar que Vladimir y el veterinario. Ella es una trabajadora de esta feria que en los peores tiempos de la pandemia se convirtió en un hospital para los enfermos de COVID-19. Ahora, en esas camas duermen los refugiados ucranianos.

Desde el pasado 24 de febrero, ha estado todos los días en Moldexpo para gestionar de la mejor manera posible la llegada de las personas que huyen de la guerra. También a sus mascotas. "Hay muchos perros. Todos están bien pero veo que los gatos están más asustados. Tienen miedo. Cuando llegan les damos comida para perros, seguramente no sea la mejor, pero es lo que tenemos", afirma en entrevista desde la feria en la capital moldava. 

Nadezhda y su perro Chiff

Huir de la guerra de Ucrania es difícil y con mascota, aún más

A más de dos horas de distancia, en la frontera de Palanca, Nadezhda está sentada en un autobús con su perro Chiff. Van de camino a Rumanía con una maleta y una bolsa. Han perdido muchas cosas: su casa, su trabajo y Nadezhda teme que también su país por la guerra de Ucrania. Pero al menos están juntos. Esta mujer ucraniana es uno de los muchos refugiados que están cruzando la frontera con su mascota. Desde Nikolaev se subió a un autobús que la llevó hasta tierra moldava. No ha tenido ningún problema para venir con Chiff hasta aquí. "Todos son muy comprensivos y ayudan en todo", dice a este medio desde el autobús que la llevará a Rumanía. 

Para aquellas personas que cruzan la frontera con sus mascotas, los problemas pueden llegar en el país que les acoja. En redes sociales se ha informado acerca de casos en los que las mascotas han sido rechazadas en la frontera polaca por temas sanitarios y a pesar de la flexibilidad de los requisitos. Hipertextual ha intentado confirmar alguno de estos y tener más detalles pero no ha encontrado información verificada al respecto.

Un posible brote de rabia preocupa a los veterinarios europeos

A pesar de que se han flexibilizado las medidas y los requisitos para la entrada de perros en los países miembros de la Unión Europea, algunos veterinarios empiezan a alertar sobre las consecuencias. El Consejo de Colegios Veterinarios de Catalunya (CCVC) advirtió que la llegada de perros de Ucrania puede provocar un aumento de casos de rabia y pidió que la vacuna antirrábica sea obligatoria.

Ucrania es un país declarado no libre de rabia y el único de Europa en el que la rabia está muy extendida. "Anualmente hay unos 1.600 casos de rabia en animales en Ucrania y se han registrado casos esporádicos en humanos a pesar de la de las medidas preventivas", reza un documento del Ministerio de Agricultura.

Esto preocupa a algunos veterinarios, que quieren que las mascotas que llegan se puedan integrar en el sistema sanitario. Para ello, deben ser vacunados. Baleares confirmó hace pocos días que tres perros llegaron procedentes de Ucrania sin vacunar contra la rabia. Nada más llegar, fueron vacunados y están en cuarentena durante 30 días. A partir de entonces se les hará un test de anticuerpos. Si es favorable, permanecerá 3 meses en el centro, si es desfavorable el animal será vacunado de nuevo dos meses después.

Anna es una veterinaria que está en la frontera de Palanca. No puede ir todos los días por motivos laborales pero va siempre que puede para asesorar a los refugiados que llegan con sus mascotas. Les intenta tranquilizar y asesorarles sobre los documentos que les pueden pedir dependiendo del país al que acudan huyendo de la guerra de Ucrania. "En Moldavia estamos todos haciendo todo lo posible por ayudar a los refugiados y sus mascotas", explica a Hipertextual. "No puedo hablar por todos los países pero toda la información que me está llegando es que están ayudando. Estamos todos juntos en esto".