Escoger una película o serie para ver en grupo no es una tarea fácil. Cuando los gustos difieren demasiado, es casi imposible encontrar el material audiovisual adecuado para que todos la pasen bien. Existen pocas obras capaces de trascender los géneros para ubicarse en una zona inusual que desafía toda clasificación. Es claro que, para crear una de estas, hay que ser un maestro en el oficio.

El mundo de las series online es limitado. El presupuesto disponible para producir una siempre es escaso, por lo que los pocos que logran destacar merecen grandes elogios. El problema con estas es que, ya sea una serie de comedia de Cracked o la locura terrorífica que representa Salad Fingers, estas producciones están dirigidas a un público reducido, por lo que no suelen gozar de mucha popularidad más allá del estatus de culto.

Si alguien piensa aventurarse a ver Salad Fingers completa, les recomendamos que lo hagan a plena luz del día, por su propio bien.

Don’t Hug Me I’m Scared es la gloriosa excepción a la regla. Sus creadores combinaron el género musical con el de terror absurdo y bizarro, sumado a la estética de show de televisión infantil y a la narrativa abstracta. Esta obra es un producto de la modernidad que nadie debería perderse.

Becky Sloan y Joseph Pelling son los genios detrás de todo el proyecto. Ambos lograron estructurar una serie de episodios excelentes, en los cuales se expresan una serie de mensajes innovadores de forma dinámica, divertida y (de alguna manera) al mismo tiempo perturbadora.

El concepto de la serie es simple: un grupo de amigos son visitados por varias criaturas que parecen inocentes y bien intencionadas pero, debajo de la superficie, poseen motivos oscuros. Los seres extraños transmiten sus lecciones a través de canciones magníficamente compuestas pero, como pasa en cada episodio, se transforman de tonadas inocentes y divertidas a piezas aterradoras, repetitivas y caóticas.

La estructura de cada episodio es similar, por lo que es fácil seguir lo que va sucediendo. Todo comienza esperanzador y optimista; los tres personajes principales se notan dispuestos de aprender una nueva lección, hasta que la realidad se impone y brutaliza la trama, con resultados abruptos, perturbadores y fascinantes.

No se dejen llevar por la apariencia, si le muestran la serie a un niño luego deberán pagarle las visitas al psiquiatra.

Como es regla en Internet, existen varias teorías acerca del verdadero significado de lo que vemos en pantalla. Pero, en resumen, los creadores expresan los peligros inherentes de enseñar algo sin tener una filosofía consistente, es decir, de tomarse la educación a la ligera y terminar confundiendo a todo el que te oiga, causando daños conceptuales irreparables en tus alumnos.

Esto se evidencia sobre todo en los shows educativos para niños y en las series de televisión demasiado simplistas al tratar temas éticos y morales. Existen enseñanzas vitales que no se pueden tomar a la ligera y, cuando esto ocurre, la confusión sobre el tema puede llegar a ser bastante dañina.

Si por alguna razón todavía no han visto esta maravillosa serie online a continuación les dejamos el primero de los seis episodios con los que cuenta. En definitiva, Don’t Hug Me I’m Scared posee todas las cualidades necesarias para ser la mejor serie online existente: creatividad, atención por los detalles, diseño narrativo consistente, estética impecable y una raíz filosófica intrigante y poco explorada de la cultura en general.

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