La típica conversación del «dónde quedamos» que sigue a una transacción en plataformas de segunda mano en Internet podría tener los días contados. ¿Dónde quedar para que no parezca extraño? ¿Algún lugar cerca de casa pero no lo suficiente por si la persona en cuestión es un loco? Al menos para los usuarios de Vibbo, antiguo Segundamano.com, se acabó el tener que decidir, en un complicado acto de logística y seguridad, el lugar perfecto para dar el producto y recoger el dinero.

Lo dicho, Vibbo ha estrenado dos puntos o tiendas físicas en Madrid y Barcelona para ayudar a los usuarios en este punto. En un principio, es un proyecto piloto que se mantendrá unos meses, pero de funcionar es probable que no sólo se queden, sino que se amplíen a más puntos y más localidades. Beatriz Toribio, responsable de estudios de Vibbo, explica que «es una iniciativa que ha venido de otras empresas hermanas de Vibbo en las que ya ha funcionado anteriormente». Ellos, al igual que lo hace Wallapop en su app, **recomiendan que antes de cerrar cualquier trato hay que revisar**, comprobar, ver y tocar lo que se quiere comprar; y, sobretodo, mantener la seguridad. Ninguno había pasado la frontera de lo físico hasta ahora y Vibbo se ha adelantado; porque pese a venir alimentada por entidades del grupo supone, de momento, una ventaja comparativa respecto a su rival natural: Wallapop.

Cada punto físico contará con su respectivo miembro del personal de Vibbo. ¿Afectará esto a las transacciones? Desde la plataforma nos aseguran que estas personas están simplemente con una misión puramente informativa: explicar y resolver cualquier duda respecto al local. **En ningún momento podrán intervenir en la compra**, ni tan siquiera dar su opinión. Lo que allí se congreguen podrán hacerlo con toda libertad y sacar al negociador que llevan dentro.

Pese a la magnitud que ha tomado el comercio electrónico de segunda mano, especialmente con Wallapop y su apuesta por el comercio local y con el renovado Vibbo en un intento de acercarse a un público más joven hay un bloque fuerte que **aún es reticente a este tipo de operaciones**. Es cierto que, como comenta Beatriz, el hecho de comprar cosas de segunda mano **ha pasado de estar mal visto e incluso denostado a tener un carácter de moda»**. Detectan que, al menos en Vibbo, «muchos de los usuarios entran sólo a mirar» como si de ir de escaparates se tratase. El cambio de conductas se hace, poco a poco, patente.

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